PORTLAND, Estados Unidos – La soledad es un problema de salud importante en el planeta Tierra. Afecta prácticamente todos los aspectos del bienestar y el desarrollo humano a nivel mundial.
Dado que la soledad no conoce fronteras y afecta a personas de todas las edades y orígenes socioeconómicos, se ha convertido en un importante problema de salud pública. El aislamiento social se está tomando tan en serio que impulsa la intervención de gobiernos, organismos internacionales, instituciones y comunidades.
La soledad crónica y el aislamiento social se han vinculado sistemáticamente con efectos perjudiciales para la salud física y mental, y con un mayor riesgo de muerte prematura. La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha reconocido la soledad como una amenaza acuciante para la salud mundial y un desafío fundamental de nuestro tiempo.
Para abordar este problema, la OMS creó en noviembre de 2023 una comisión internacional sobre conexión social. La comisión se propuso que la soledad fuera reconocida y se le asignaran recursos como una prioridad mundial de salud pública.

La comisión emitió un informe en junio de 2025 que destacaba tres mensajes. En primer lugar, la desconexión social está generalizada en todas las regiones y grupos de edad. En segundo lugar, sus impactos son graves y afectan la salud, el bienestar y el desarrollo. Y en tercer lugar, existen soluciones que deben ampliarse urgentemente.
Además, en un informe de 2023, el director general de Salud Pública de Estados Unidos informó que la soledad aumenta el riesgo de enfermedades cardiovasculares, demencia, accidentes cerebrovasculares y muerte prematura. Se informó que la soledad persistente es peor para la salud que el sedentarismo o la obesidad, y es similar a fumar más de medio paquete de cigarrillos al día.
Las complejas interacciones entre los cambios sociales, los avances tecnológicos, especialmente la inteligencia artificial, y la pandemia de covid-19, que redujo las actividades económicas y sociales, han contribuido al aumento de los niveles de soledad y aislamiento social. Las personas se reúnen en persona con menos frecuencia que antes, mientras que los sentimientos de conexión autodeclarados han mostrado recientemente signos de empeoramiento.
Según una encuesta global de Meta-Gallup de 2023, realizada en 142 países, 24 % de las personas mayores de 15 años, es decir, 1500 millones de personas en todo el mundo, informaron sentirse muy o bastante solas habitualmente. Además, el 27 % (1700 millones de personas) informaron sentirse un poco solas, mientras que el 49 % (3000 millones de personas) informaron no sentirse solas en absoluto (Imagen 1).

Los encuestados que reportaron sentirse solos tuvieron 36 puntos porcentuales más de probabilidad de experimentar tristeza que quienes no se sintieron solos. También tuvieron 30 puntos porcentuales más de probabilidad de sentir preocupación y estrés en comparación con quienes no experimentaron soledad. Estos hallazgos subrayan los importantes efectos que los sentimientos frecuentes de soledad y aislamiento social tienen en la salud física y mental.
El nivel de soledad reportado en la encuesta Gallup de 2023 varía significativamente entre países, desde un máximo de 45 % en Comoras hasta un mínimo de 6 % en Vietnam. En 22 países, el porcentaje de adultos que se sintieron solos el día anterior superó 30 %, y más de la mitad se encontraban en África (Imagen 2).

Si bien la soledad varía significativamente entre países, ningún país es inmune a ella. La soledad no solo se considera un desafío personal, sino también una cuestión de política pública.
La soledad afecta a todos los grupos de edad, pero los adultos jóvenes parecen ser los más vulnerables. Alrededor de 30 % de ellos reporta sentirse solo a diario, y alrededor de 63 % experimenta síntomas significativos de ansiedad y depresión relacionados con la soledad.
Entre los adultos mayores, la sensación de soledad disminuye, ya que aproximadamente 17 % de las personas de 65 años o más reportan sentirse solas. Sin embargo, muchos adultos mayores se enfrentan al aislamiento debido a factores como el deterioro de la salud, la pérdida de conexiones sociales o la disminución de la movilidad. La soledad también se relaciona con un mayor riesgo de desarrollar demencia, enfermedad coronaria o accidente cerebrovascular.
Una encuesta internacional de seguimiento realizada por Gallup en 2024 reveló que 23 % de los encuestados se sentía solo «gran parte del día» justo el día anterior a la encuesta. Además, aproximadamente uno de cada cinco empleados en todo el mundo reportó haber experimentado mucha soledad el día anterior.
Asimismo, la soledad es más frecuente entre los empleados menores de 35 años que entre los mayores de 35 años. La soledad también contribuye a una importante presión económica y social, reduciendo la productividad y afectando la educación.
La encuesta de Gallup reveló que la situación financiera tiene un fuerte efecto en la soledad a nivel mundial. Los hombres y mujeres con dificultades económicas, es decir, que les resulta difícil sobrevivir con sus ingresos actuales, tienen aproximadamente el doble de probabilidades que quienes tienen una mejor situación económica de afirmar haberse sentido muy solos el día anterior. Además, las personas solteras tienen mayor probabilidad de sentirse solas que las casadas o en pareja de hecho.
El aislamiento social y la soledad crónica tienen consecuencias negativas a largo plazo en la salud física y mental. Estudios de salud han demostrado que el riesgo de mortalidad entre las personas que carecen de vínculos comunitarios y sociales es dos veces mayor que el de las personas con muchos contactos sociales. Un informe de la OMS reveló que la soledad está relacionada con aproximadamente 100 muertes cada hora, lo que suma más de 871 000 muertes al año.
Otros efectos de la soledad y el aislamiento social incluyen una esperanza de vida más corta, deterioro cognitivo, agravamiento de enfermedades mentales, menor calidad del sueño, mayores niveles de estrés y ansiedad, adopción de hábitos poco saludables y pensamientos de autodesprecio. Las conexiones sociales sólidas pueden mejorar la salud y reducir los efectos de la soledad (Tabla 1).

Diversos factores pueden contribuir a que una persona experimente soledad, y el alcance, la duración y la intensidad de esta pueden variar. En muchos casos, no existe una única causa, sino una serie de factores que pueden superponerse e intensificarse entre sí.
Algunos de los factores que contribuyen a la soledad son internos, mientras que otros son externos. Los factores internos suelen estar relacionados con la forma en que las personas se perciben a sí mismas y al mundo que las rodea. También pueden incluir timidez, introversión, baja autoestima, falta de habilidades comunicativas y aislamiento social. Por otro lado, los factores externos incluyen el aislamiento físico, la reubicación, el duelo, el divorcio, las discapacidades físicas, la exclusión social y la dependencia excesiva de las redes sociales.
Interactuar con otra persona, incluso con un desconocido, puede reducir significativamente la soledad. Por el contrario, no hacer nada para abordar el aislamiento social tiende a aumentarla.
Algunos estudios sugieren que interactuar con un compañero de IA puede reducir la soledad.
Los defensores argumentan que los chatbots de IA más recientes podrían brindar mejor compañía que muchas personas reales, y que las sociedades deberían considerar los beneficios que estos compañeros podrían ofrecer a quienes se sienten solos. Algunos creen que pronto la conversación más interesante, y quizás la más empática, que una persona podría tener será con IA sobre casi cualquier tema.
En lugar de reaccionar con horror, los defensores de los chatbots de IA sugieren que las sociedades deberían considerar los beneficios que estos compañeros podrían brindar a quienes se sienten solos. Algunos promotores de la IA sostienen que la incapacidad para relacionarse con humanos no debería verse como un defecto, sino como una virtud.
Los chatbots de IA son cada vez más populares como confidentes y compañeros predilectos. Por ejemplo, un estudio con jóvenes descubrió que un tercio de los adolescentes usa chatbots de IA para la interacción social. Estos adolescentes han manifestado su preferencia por los compañeros de IA sobre los humanos para conversaciones serias, considerándolos más gratificantes que las conversaciones con personas reales.
Sin embargo, existe preocupación sobre el uso de acompañantes de IA para abordar la soledad. Expertos en salud advierten que muchas personas, especialmente jóvenes, están desarrollando vínculos emocionales con acompañantes de chatbots de IA.
A pesar de estas preocupaciones, las personas, especialmente los jóvenes, buscan compañía y apoyo emocional en los chatbots de IA. Algunos temen que confiar en acompañantes de IA pueda llevar a las generaciones más jóvenes a establecer vínculos emocionales con entidades que carecen de la capacidad de empatizar y cuidar.
Al reconocer los signos de soledad, participar en actividades significativas y buscar ayuda profesional, las personas pueden reducir sus sentimientos de soledad y aislamiento social. Una combinación de cambios de comportamiento, intervención social y apoyo profesional puede ser útil para lidiar con la soledad.
Además, controlar el estrés derivado de la soledad puede facilitarse haciendo ejercicio, comiendo sano y durmiendo lo suficiente. Disfrutar de pasatiempos y actividades placenteras también puede ofrecer una forma de distraerse de la soledad.
Comunicar la soledad a familiares, amigos y colegas puede fortalecer las relaciones existentes y brindar apoyo emocional. Para gestionar los sentimientos de soledad, también es útil que las personas se mantengan abiertas a establecer nuevas conexiones, se mantengan saludables y busquen ayuda profesional.
La soledad es un problema complejo y generalizado que existe en todo el mundo. Sin embargo, existen maneras de gestionarla y abordarla. Existen métodos para reducirla a nivel nacional, comunitario, familiar e individual. Estos métodos incluyen aumentar la concienciación y modificar las políticas gubernamentales para fortalecer la infraestructura social, fomentar la inclusión y brindar apoyo psicológico.
Joseph Chamie es demógrafo y consultor, exdirector de la División de Población de las Naciones Unidas y autor de numerosas publicaciones sobre temas de población, incluido su libro más reciente: “Niveles de población, tendencias y diferenciales”.
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