KUALA LUMPUR – En agosto de 1971, el presidente estadounidense Richard Nixon puso fin a la paridad del dólar con el oro a 35 dólares la onza, lo que desencadenó la desdolarización. La fiebre del oro y la plata iniciada en 2025 puso la desdalorización en un nuevo estadio y siguió a los intentos de los especuladores privados de sacar provecho de las operaciones de cobertura de los bancos centrales frente a los nuevos riesgos percibidos.
Desdolarización
Algunos creían que las tasas de cambio flexibles, en sustitución de los anteriores tipos fijos, resolverían el «dilema de Triffin» del «sistema del dólar», debido a su papel como moneda de reserva mundial.
El llamado dilema de Triffin, lo identificó en los años 60 del siglo pasado el economista belga Robert Triffin, que se resume en que el país cuya moneda sirva como reserva mundial debe proporcionar abundante liquidez mundial para imulsar su economía, pero esa emisión abundante de moneda provoca dudas sobre su capacidad de mantener la convertibilidad de la moneda respecto al oro.
Muchos creen que se permitió a los miembros de la Organización de Países Exortadores de Petróleo (Opep) a subir los precios del petróleo desde 1972, con la condición de que las compras de petróleo se liquidaran en dólares. Se creía, por tanto, que los «petrodólares» eran el «oro negro» que sostenía la supervivencia del sistema del dólar después de 1971.
Aunque sigue siendo la moneda de reserva mundial dominante, el papel del dólar ha disminuido gradualmente a lo largo de las décadas.

La retórica y las acciones de la administración de Donald Trump desde que asumió su segundo mandato en enero de 2025, en lo que se conoce como el Trump 2.0, parecen haber acelerado la desdolarización.
El anuncio de aranceles de Trump del 2 de abril de 2025, que ostentosamente calificó como el «Día de la Liberación», desencadenó una incertidumbre y una volatilidad aún mayores en los mercados de divisas y otros mercados de todo el mundo.
La mayor imprevisibilidad de las políticas ha llevado a gobiernos e inversores a explorar nuevas opciones. Las autoridades de todo el mundo están considerando y desarrollando alternativas al sistema del dólar.
Además de una mayor inflación, las amenazas y acciones de Trump, en particular sus aranceles, sanciones y guerras, han empujado a los inversores a vender activos en dólares y buscar alternativas.
Varios factores han acelerado significativamente la desdolarización. En el primer semestre de 2025, el dólar bajó más de 10 %, su caída más pronunciada desde la primera y gran crisis del petróleo de 1973.
Muchos países del Sur global han estado comprando oro en lugar de activos denominados en dólares para la acumulación de reservas.
El analista estadounidense Ben Norton, fundador y director la publiación Geopolítica Económica, destacó en abril de 2025 al hilo de un comentrio de George Saravelos, el jefe de investigación de divisas del alemán Deutsche Bank, sobre su preocupación por el comportamiento del dólar:
«Estamos presenciando un colapso simultáneo del precio de todos los activos estadounidenses (incluidas las acciones, las divisas y los bonos)… estamos entrando en territorio desconocido en el sistema financiero mundial…
«El mercado se está desdolarizando rápidamente. En un entorno de crisis típico, el mercado estaría acaparando liquidez en dólares… El mercado ha perdido la fe en los activos estadounidenses. Están vendiendo activamente sus activos estadounidenses.
«La política de la administración estadounidense está fomentando una tendencia hacia la desdolarización para proteger a los inversores internacionales de la instrumentalización de la liquidez en dólares».
Confiscaciones occidentales
La instrumentalización de los bancos centrales por parte de Estados Unidos, Europa y sus aliados ha llevado a otros bancos centrales a buscar «seguridad» pasando de los activos en dólares al oro.
La creciente instrumentalización del dólar y la confiscación occidental de los activos ajenos bajo diversos pretextos han acelerado esta tendencia.
El gobierno del Reino Unido confiscó miles de millones de dólares en oro del Banco Central de Venezuela, depositado en el Banco de Inglaterra, durante el intento de golpe de Estado en Caracas instigado por Washington en 2019.
Tras el fracaso del golpe, el Banco de Inglaterra se negó a devolver el oro a Venezuela. La confianza en los gobiernos y bancos centrales occidentales siguió erosionándose.

De manera similar, la Reserva Federal de Estados Unidos y el Banco Central Europeo confiscaron más de 300 000 millones de dólares en activos rusos denominados en dólares, euros y libras esterlinas tras la invasión de Ucrania por parte de Rusia, en febrero de 2022.
Desde entonces, las autoridades europeas se han comprometido a transferir estos activos rusos a Ucrania en lugar de devolverlos a sus propietarios.
Las confiscaciones occidentales de las reservas de los bancos centrales de Irán, Venezuela, Afganistán, Rusia y otros países han alarmado a las autoridades y a la opinión pública de todo el mundo.
Los gestores de las reservas de los bancos centrales han considerado cada vez más el oro como un valor seguro a pesar de su mayor volatilidad. Además de servir como cobertura, el metal precioso también ofrecía lucrativas ganancias especulativas.
Mitigación del riesgo
Muchas autoridades monetarias han revertido su anterior acumulación de letras y bonos del Tesoro estadounidense denominados en dólares en sus reservas oficiales.
Mientras que la deuda pública estadounidense ha seguido creciendo, las presiones inflacionistas se han intensificado, aunque de forma episódica. Se cree que las tenencias de oro y plata ayudan a protegerse contra la inflación y la devaluación de la moneda fiduciaria.
Las tenencias de oro en las reservas de los bancos centrales aumentaron significativamente tras la crisis financiera mundial —en realidad, occidental, de 2008-2009, seguida del giro occidental hacia la «flexibilización cuantitativa».
Por primera vez en tres décadas, las tenencias totales de oro de los bancos centrales en sus reservas internacionales superaron sus tenencias de bonos del Tesoro de Estados Unidos en 2025.
Los bancos centrales poseen ahora unas 36 200 toneladas, es decir, una quinta parte de todas las tenencias de oro, ¡una cifra que ha aumentado rápidamente, !tan solo dos años desde 15 % registrado a finales de 2023!
Mientras tanto, el aumento de los precios del oro atrajo más inversiones especulativas con fines lucrativos. Pero tales picos de precios no son sostenibles indefinidamente.
Una vez que se consideró que el oro estaba sobrevalorado, los inversores se volcaron hacia otros metales preciosos, en particular la plata, y otros activos financieros.
¿La cobertura dorada del Brics?
Después de que Lord Jim O’Neill identificara a Brasil, Rusia, India y China como nuevas potencias financieras significativas fuera de la esfera de influencia occidental, se formó el bloque de los Brics en 2009, con la incorporación de Sudáfrica.
El Brics cuenta ahora con 10 miembros plenos y 10 socios, que en conjunto representan 44 % de la renta mundial, medida en paridad de poder adquisitivo, y 56 % de su población.
Rusia, China e India se encuentran entre los mayores compradores de oro de los últimos tiempos. Otros compradores importantes son Uzbekistán y Tailandia, ambos socios del Brics.
Trump 2.0 ha generado una gran aprensión a nivel internacional. Sin la ayuda del Brics, su uso de las políticas y acuerdos económicos como arma ha acelerado la desdolarización.
Aunque Trump acusa al Brics de conspirar para acelerar la desdolarización, sus compras de metales preciosos tienen sentido como cobertura de resguardo para sus propias reservas.
T: MF / ED: EG


