El petróleo se hace esperar, cada vez más

Unidad para la producción petrolera costa-fuera de Guyana, que comenzó a operar en 2019, apenas cinco años después del hallazgo del campo Liza. Esa rapidez contrasta con el cada vez más distanciado inicio de operaciones con respecto a los descubrimientos de campos de hidrocarburos en lo que va de siglo, destaca un nuevo estudio del sector. Imagen: EAI

SAN FRANCISCO, Estados Unidos – Los proyectos petroleros y de gas se hacen esperar en este siglo tres veces más que en la pasada centuria, mientras avanzan las energías limpias como la solar y eólica, mostró en un informe divulgado este martes 3 la organización Global Energy Monitor (GEM).

El análisis registra que los proyectos que comenzaron a operar en 2025 tardaron un promedio de 15,1 años en entrar en funcionamiento. Esto se compara con tan solo 4,9 años entre 1960 y 1980, considerado ampliamente el período de descubrimiento más prolífico para el petróleo y el gas convencionales, según GEM.

Los plazos de entrega promedio más largos se produjeron entre 2010 y 2020, cuando los proyectos tardaron casi 16 años en alcanzar la producción. En 2019, la media llegó a 20,7 años, con las demoras registradas en varios proyectos de Rusia.

Estos plazos prolongados reflejan una transición hacia yacimientos más profundos, de mayor presión y técnicamente más complejos, según el informe, que se basa en datos de su Rastreador Global de Extracción de Petróleo y Gas.

Los proyectos costa-fuera tardan aproximadamente tres años más que los proyectos en tierra.

La tendencia coincide con hallazgos recientes de la Agencia Internacional de la Energía (AIE) que indican que los plazos de desarrollo se han alargado, ya que los yacimientos de fácil acceso se han agotado, dejando yacimientos más pequeños, profundos y técnicamente más complejos.

Los plazos de entrega más largos aumentan la exposición a sobrecostos, cambios regulatorios y cambios en la demanda.

Bajo el escenario de la AIE de Cero Emisiones Netas (de gases de efecto invernadero, que calientan el planeta), la inversión en petróleo y gas “aguas arriba” disminuye drásticamente con el tiempo.

“Por lo tanto, los proyectos descubiertos hoy podrían entrar en producción en un entorno político sustancialmente diferente, donde los países están comprometidos con sistemas energéticos más limpios”, observa el reporte del GEM.

El informe de GEM analiza casos en varias regiones y, en América Latina y el Caribe, acerca su mirada a la contrastante situación de Guyana y Venezuela.

En Guyana la trasnacional estadounidense ExxonMobil logró desarrollar campos costa-fuera con rapidez. El campo Liza fue descubierto en 2015 y comenzó a producir en 2019, “un corto plazo casi inaudito en nuestra industria”, según dijo a GEM un ejecutivo de la corporación.

Guyana pasó de producir unos 120 000 barriles (de 159 litros) por día en 2019 a cerca de 900 000 unidades a finales de 2025. La rapidez entre el descubrimiento y la extracción generó cuestionamientos sobre la promoción gubernamental de la actividad, y litigios relacionados con permisos, seguros y constitucionalidad.

“Así que, aunque Exxon y sus socios lograron poner el proyecto en marcha rápidamente, las acusaciones de aplicación laxa de la normativa por parte del gobierno y de posibles abusos ambientales podrían poner en riesgo la viabilidad a largo plazo del proyecto”, según GEM.

En el caso venezolano GEM registra que campos de gas encontrados a principios de la década de 1980, Dragon en el Caribe sur, y Manakin-Cocuina y Loran-Manatee (estos compartidos en el Atlántico con Trinidad y Tobago) aún no han comenzado a extraer hidrocarburos.

Pero sobre todo apunta a las expectativas de que, con la nueva situación política surgida tras los ataques de Estados Unidos el 3 de enero -y la captura del presidente Nicolá Maduro y de su esposa Cilia Flores- lluevan inversiones para reactivar la alicaída industria petrolera venezolana.

GEM recoge informaciones según las cuales esa reactivación -para que Venezuela triplique su actual producción cercana al millón de barriles diarios- requeriría invertir en pocos años entre 80 000 y 183 000 millones de dólares.

El informe sostiene que la incertidumbre política tras la intervención estadounidense, junto con desafíos estructurales como infraestructura deteriorada, altos costos y complejidad técnica, prolongan los tiempos de desarrollo y aumentan la incertidumbre de inversión.

Venezuela tiene crudos convencionales y otros muy pesados en la sudoriental Faja Petrolífera del Orinoco, los cuales son relativamente fáciles de extraer pero más difíciles de transportar y procesar, con riesgos ecológicos y ambientales, y con mayor producción de gases de efecto invernadero.

GEM introduce esos elementos en la cautela que han mostrado algunas grandes empresas del sector por regresar a invertir en Venezuela.

Otras, sin embargo, como la estadounidense Chevron y la española Repsol, que ya están presentes en el país sudamericano, se aprestan a reinvertir parte de sus ingresos para agregar en un par de años entre 300 000 y 400 000 barriles diarios a la producción venezolana.

El GEM, fundado por ambientalistas estadounidenses en 2007, considera que la inversión en nuevos proyectos de petróleo y gas “implica apostar por un desastre climático y pone en peligro los ecosistemas”, y promueve en cambio las energías renovables, que tienen el potencial de proporcionar una seguridad energética real”.

A-E/HM

 

Este informe incluye imágenes de calidad que pueden ser bajadas e impresas. Copyright IPS, estas imágenes sólo pueden ser impresas junto con este informe

Lo más leído

[wpp heading='Popular Posts' limit=6 range='last24hours' post_type='post' stats_views=0 ]