BULAWAYO, Zimbabue – El hambre ensombreció la infancia de Mercy Lung’aho, impulsando su campaña para promover la nutrición como base del desarrollo de África.
Como directora del Programa de Seguridad Alimentaria, Nutrición y Salud del Instituto Internacional de Agricultura Tropical (IITA), esta nutricionista e investigadora certificada, con más de 20 años de experiencia en el desarrollo, aboga en una entrevista con IPS por un enfoque integral que combine los sistemas agroalimentarios y de salud para la seguridad alimentaria y nutricional en el continente.
En un continente donde uno de cada tres niños sufre retraso del crecimiento, proporcionar alimentos nutritivos es urgente para el desarrollo de África. Para Lungaho, la investigación nutricional lo es todo.
“Quiero dejar el legado de una África nutrida”, afirma Lung’aho, enfatizando que en el IITA, la nutrición no es una palabra de moda, sino el núcleo de sus programas en toda África.
Según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), aproximadamente 307 millones de personas en África estaban desnutridas en 2024.
La desnutrición es la falta de nutrientes adecuados, como vitaminas, proteínas y minerales, necesarios para mantenerse sano y funcional. Los signos de desnutrición incluyen retraso en el crecimiento, emaciación y bajo peso.
“Independientemente de cómo se defina, la nutrición comienza con lo que comemos”, afirma. “La salud comienza con lo que comemos. La agricultura produce lo que comemos, y es fundamental que la agricultura y la investigación agrícola tengan en cuenta la nutrición”, añade.
A pesar de su vasta tierra cultivable y sus abundantes recursos hídricos, África es un importador neto de alimentos.
África está lejos de alcanzar los Objetivos de Desarrollo (ODS) 2 y 3, relativos al hambre cero, la salud y el bienestar. Los proyectos indican que casi 60 % de las personas con desnutrición crónica estarán en África para 2030.
Y la situación se agrava aún más: África es la única región donde el número de niños menores de cinco años que sufren desnutrición crónica está aumentando.
Estos son los extractos de la entrevista exclusiva:

IPS: ¿Qué avances en la investigación nutricional han logrado en el IITA y cuál ha sido su impacto en la seguridad alimentaria?
MERCY LUNG’AHO (MLA): Una de las cosas que defendemos en el IITA es la inocuidad alimentaria. Si un alimento no es inocuo, no es alimento. Actualmente existen varios productos que ayudan a garantizar la inocuidad alimentaria, como Aflasafe, que inhibe el crecimiento de la aflatoxina (una toxina producida por hongos), y los agricultores lo utilizan al plantar soja, cacahuete o maíz. La aflatoxina es uno de los componentes más tóxicos de nuestros alimentos: retrasa el crecimiento infantil y puede provocar cánceres como el de hígado.
En mi país, Kenia, hemos tenido episodios de toxicidad aguda por aflatoxina que han sido mortales.
Hay un producto que me entusiasma mucho. Nuestros cultivadores también han trabajado con maíz con provitamina A, que es de color naranja. El grano inhibe el crecimiento de aflatoxinas.
El maíz con provitamina A no solo reduce la deficiencia de vitamina A, que causa ceguera nocturna, sino que también se utiliza como medida de seguridad para las poblaciones y reduce la exposición a las aflatoxinas en las comunidades. Gracias a una subvención de Harvest Plus, estamos realizando un estudio en el norte de Nigeria, donde evaluamos evidencia real en comunidades que han consumido maíz con provitamina A y cuya exposición a las aflatoxinas ha sido limitada.
No solo proporcionamos alimento a la población, sino que también garantizamos la seguridad del sistema alimentario.
IPS: ¿Cómo integra el IITA el conocimiento tradicional con la ciencia nutricional moderna para mejorar la calidad de los cultivos?
MLA: Creo que el IITA es uno de los pocos centros que valora la investigación del consumidor. Por ejemplo, la metodología tricot (comparaciones triádicas de tecnologías) es un enfoque de investigación participativa donde los agricultores actúan como investigadores para probar e identificar las tecnologías agrícolas más adecuadas, como las variedades de cultivos, para su rendimiento en las condiciones locales.
Implica comparar pequeños conjuntos de tres tecnologías a la vez en «tríadas» y recopilar datos en sus explotaciones agrícolas bajo sus prácticas habituales. No consideramos al consumidor un «beneficiario», sino un diseñador central.
Consideramos a los agricultores y consumidores como miembros integrales del equipo, entendiendo que su trabajo es un esfuerzo colaborativo. Siempre intentamos comprender la perspectiva de los consumidores antes de afirmar que hemos comprendido un problema.
Nos aseguramos de que sus voces sean escuchadas e incluidas sus opiniones, incluso en algunas de nuestras metodologías. Posteriormente, nos comunicamos con los agricultores y les informamos de nuestros hallazgos, comparamos lo disponible en el mercado con lo que los consumidores desean y les solicitamos su opinión. Esta retroalimentación se integra en la investigación.
IPS: ¿Cómo se mide el éxito de las intervenciones de integración nutricional en las comunidades agrícolas?
MLA: Contamos con indicadores reconocidos mundialmente para medir el impacto, como la Diversidad Dietética Mínima para las Mujeres (MDD-W), un indicador poblacional de diversidad dietética validado para mujeres de 15 a 49 años y la proporción de la población que puede permitirse una dieta saludable.
Busco evidencia en la comunidad para comprobar la eficacia de las intervenciones y observo la disponibilidad de alimentos en el mercado. Trabajando en las comunidades y a la hora del almuerzo, se pueden ver mujeres cocinando y fogatas en los hogares; pero hay comunidades donde a la hora del almuerzo nadie cocina y por la noche, las familias no tienen nada que comer.
Cuando se consulta a los economistas, se fijan en el impacto; priorizan los indicadores; eso es lo que analizan.
Soy muy práctica. Conozco el hambre no solo por su nombre, sino porque he dormido con hambre. No había comida en casa y nos acostábamos con hambre. Para mí, la presencia de alimentos en casa y en el mercado se evidencia al ver a los niños en las escuelas a la hora del almuerzo con comida preparada, incluso si consiste en una pequeña porción de ugali y verduras; esto indica que estamos progresando. Estamos avanzando. Sin embargo, la evidencia de alto nivel, que examina los ODS y evalúa nuestro progreso, indica que se necesita más trabajo.
IPS: ¿Cómo ha aprovechado el IITA la tecnología y el análisis de datos para mejorar los resultados nutricionales en proyectos agrícolas?
MLA: En el IITA, los datos son moneda corriente. Generamos una gran cantidad de datos y contamos con un responsable de datos que está muy interesado en garantizar que no se queden en el olvido, sino que podamos aprender de los datos pasados y los nuevos datos se interrelacionen con los pasados para anticipar el futuro.
Para ello, estamos aprovechando la inteligencia artificial y el aprendizaje automático. Utilizamos el pensamiento sistémico y la dinámica de sistemas que analizan el sistema en su conjunto, en lugar de solo sus elementos.
¿Cómo pueden los sistemas funcionar mejor? Creo que somos de las primeras instituciones del mundo en plantearnos cómo la inteligencia artificial y el aprendizaje automático pueden mejorar la alimentación y la nutrición en África.
Es necesario estandarizar las herramientas para que recopilemos los mismos datos —sin comparar peras con manzanas—, así como armonizar herramientas e indicadores. Los países necesitan crear un ecosistema de datos sobre nutrición. Los gobiernos responderán diciendo: «Ya tienen tantos datos. ¿Por qué no los utilizan?».
Si los datos no pueden comunicarse entre sí, nos quedamos a oscuras. Contar con ese ecosistema mostrará a los países por qué son importantes y cómo pueden aprovechar los datos existentes y los nuevos para avanzar.
Los datos deben ser la prioridad de lo que recopilamos para comprender los problemas de nutrición. Si queremos que África crezca, la nutrición es la respuesta, y yo soy su principal defensor. Este es un llamado a la acción para todos los países africanos. Necesitamos tomarnos la nutrición en serio. En nuestra generación, debemos dejar el legado de una África nutrida.
T: MLM / ED: EG


