SANTIAGO – Los medios digitales alternativos serán claves para equilibrar el desigual sistema de comunicación de Chile que, desde el 11 de marzo, tendrá como presidente al ultraderechista José Antonio Kast, el primer pinochetista declarado desde que se puso fin a la dictadura en 1990.
Tras la asunción del ultraconservador, el 11 de marzo, se confía en que el periodismo nativo digital adquirirá nueva relevancia en la difusión de información independiente, contrastada y que no caiga en la desinformación propia de las plataformas promotoras de la extrema derecha.
Pero esos medios enfrentan una crítica situación económica que pone interrogantes a esta competencia con el periodismo digital financiado por conglomerados empresariales.
En Chile, por décadas el duopolio de los diarios El Mercurio y La Tercera, de los grupos Edwards y Saieh respectivamente, controlan la prensa escrita y ahora extienden su dominio a las radios e internet.
Ambos diarios respaldaron a la dictadura militar de Augusto Pinochet (1973-1990) y luego evitaron su quiebra mediante un acuerdo ventajoso consagrado al retorno de la democracia. Ambos conglomerados son referentes en la prensa de este alargado país sudamericano.
En la televisión abierta el grupo empresarial Luksic controla la señal de la Universidad Católica y la familia Solari posee Megavisión. Dos multimillonarios dueños de las principales señales.
La televisión estatal apenas sobrevive pues está obligada a competir por la publicidad comercial en condiciones de gran desventaja.
En Chile no existen radios o diarios públicos para contrapesar este desequilibrio mediático.
“Los medios de comunicación digitales vamos a hacer la diferencia en un gobierno que es de nicho extremo. Estos medios son capaces de movilizar, de hacer entender a la gente y de informar”: Mario López.
María Olivia Monckeberg, premio nacional de Periodismo 2009, dijo a IPS que el chileno “es un escenario tremendamente duro para el periodismo que defiende valores democráticos y la libertad de expresión”.
“Estamos llegando a una situación deficitaria en materia de medios de comunicación que practiquen un periodismo independiente, con libertad de expresión e investigación periodística”, sostuvo esta periodista que ahora imparte clases en la pública Universidad de Chile.
Autora del libro Los Magnates de la Prensa, publicado el 2015, afirma que desde entonces la concentración de los medios se ha incrementado.

Impacto del binomio comunicación y Kast
Ante la llegada a la presidencia por Kast, en su tercer intento de convertirse en el inquilino del palacio de la Moneda, Monckeberg reconoció que “veo con preocupación la situación del periodismo y cómo pudiéramos hacer periodismo de calidad al servicio de la comunidad”.
Ella enseña periodismo de investigación, considerado clave para la democracia y el control de los poderes públicos.
Agrega que el periodismo digital alternativo trabaja con esfuerzo, pero carece de medios y recursos para armar equipos periodísticos sólidos.
A su juicio, el actual desarrollo de esos medios digitales no alcanza para avanzar en pluralismo ni para denunciar irregularidades y anomalías.
Monckeberg plantea que no son los medios digitales quienes están en deuda con un periodismo independiente, sino que lo está el país porque no destina recursos al periodismo.
“Hay medios digitales muy poderosos financiados por grupos económicos y otros a los que nos cuesta mucho sobrevivir. Se configura una realidad que refuerza un contrapeso que ha favorecido a las posiciones más conservadoras y refractarias a los cambios democráticos: Fernando Villagrán.
“El gobierno de Kast ha sido posible ante una reversión producida en la sociedad chilena precisamente por quienes hicieron campaña y convencieron a la gente de situaciones y realidades que no son tal”, sostuvo la periodista y académica.
Pone como ejemplo que hubo una sobredosis informativa para interpretar el estallido social del 2019 como un hecho de violencia, sin contextualizar con los problemas reales planteados por miles de manifestantes, tapando lo que estaba detrás de sus demandas de avanzar hacia una democracia más real y social.
“El buen periodismo es más necesario que nunca, pero no es solo tarea de periodistas sino de intelectuales, académicos y políticos”, subrayó.

Una experiencia funcionando
El periodista Mario López dirige Está Pasando, un medio nativo digital con dos años de desarrollo y 12 periodistas estables.
López cree que durante el gobierno de Kast “los medios digitales van a tener un rol fundamental porque hoy día tú puedes competir de igual a igual y ganar claramente con la verdad, buena información y buen periodismo”.
“Los medios de comunicación digitales vamos a hacer la diferencia en un gobierno que es de nicho extremo. Estos medios son capaces de movilizar, de hacer entender a la gente y de informar”, destacó.
Añadió que los medios digitales entienden y acceden a las redes sociales como un punto de explosión y distribución de noticias.
Está Pasando superó largamente la cifra de dos millones de visitantes autoimpuesta para sus primeros 18 meses. Esos visitantes son mayoritariamente de entre 35 y 65 años.
“Hemos acreditado como se crece manteniendo una línea de independencia absoluta”, sostuvo.
Denunció que se ha tratado de ahogar al periodismo digital mediante la ausencia de financiamiento.
“La respuesta es jugársela, llamar a la unidad e impulsar asociaciones de medios digitales para poder competir”, aseveró.
Advierte que estos medios sufren discriminación gubernamental en la entrega publicitaria, pues esos recursos se concentran en los grandes medios, y eso ha sucedido también durante el gobierno saliente del izquierdista Gabriel Boric.
Ello pese a que el gobierno de Boric ha sido sometido a un cerco crítico inclemente por parte de los grandes medios convencionales desde que llegó al poder en marzo de 2022, con campañas de desinformación sobre sus políticas e iniciativas.
“Eso tiene que tener una respuesta legal. Si a los parlamentarios les importa la democracia, tienen que equilibrar esa situación”, afirmó.

El difícil camino
Fernando Villagrán es editor de La Nueva Mirada, una revista quincenal que desde hace seis años circula por internet, siempre ahogada económicamente. Ello pese a que sus 18 colaboradores, que incluyen periodistas y otros profesionales, no cobran por su trabajo.
“Nos ha costado pagar cosas elementales como diagramación y difusión en redes. Cada año es una angustia conseguir ese financiamiento mínimo”, contó el periodista a IPS.
La Nueva Mirada es un medio de análisis con énfasis en temas económicos, internacionales y sobretodo cultura.
Villagrán es crítico con la actuación hacia los medios que tuvieron los gobiernos de la centroizquierdista Concertacion por la Democracia que gobernó varios períodos desde 1990.
“Los medios que nacimos durante la dictadura de Pinochet (Apsi, Análisis, Cauce, Fortín Mapocho, La Epoca) fueron muy importantes para recuperar la democracia, pero llegada esta tuvieron cero posibilidad de expandirse’’, sostuvo.
Recuerda que el gobierno de Patricio Aylwin (1990-1994), hizo una apuesta equivocada, al creer que podría incidir en El Mercurio y La Tercera.
“Fue una tensión muy compleja que terminó con todos los medios democráticos en el suelo y con los medios que sostuvieron a la dictadura fortalecidos y con deudas blanqueadas”, criticó.
Para este periodista, la irrupción de medios digitales reproduce esa desigualdad.
“Hay medios digitales muy poderosos financiados por grupos económicos y otros a los que nos cuesta mucho sobrevivir. Se configura una realidad que refuerza un contrapeso que ha favorecido a las posiciones más conservadoras y refractarias a los cambios democráticos”, afirmó.
Villagran apuesta a que los medios digitales, actuales y futuros, contribuyan a defender la democracia, como otros independientes creados antes de la irrupción de internet lo hicieron antes.
“Si no sucedió durante la dictadura, que hubiera sumisión al imperio de la censura o de ocultar lo que pasaba en la sociedad, menos debiera ocurrir ahora”, aseveró.
Loreto Rebolledo, decana de la Facultad de Comunicaciones de la Universidad de Chile, subraya en una entrevista con IPS que los medios digitales son en general los que denuncian manejos sucios y corruptos del poder o la concomitancia entre poder político y económico.
Cuenta su desazón porque durante los recientes incendios forestales en el sur de Chile los grandes medios mostraron solo el horror, la gente que perdió sus casas y la labor de bomberos, “pero nadie habló de las empresas forestales que rodean esos poblados y los asfixian”.
“Eso no se dice porque hay intereses fuertes, está la Corma (agrupación de empresarios de la madera) y la política que instaló Pinochet con subsidio a esas empresas forestales” y que se mantienen, aseveró.
Plantea asimismo que un sector muy grande de chilenos simplemente no se informa, porque no saben cómo o no tienen el hábito.
A su juicio el control de los medios por sectores conservadores es una realidad dada y asumida en el ecosistema mediático chileno.
“Hay segmentos de población muy rezagados y eso puede explicar, entre otras cosas, por qué se compran discursos fáciles y por qué estamos con Kast y esa votación tan alta”, dijo, al recordar que el presidente electo ganó en la segunda vuelta, el 14 de diciembre, con 58 % de los votos.
Según esta periodista y académica, funcionó el miedo que instaló la televisión y también que la gente no contrastó nada.
“Cuando aumenta la sensación de riesgo y tienes gente con miedo ellos quieren una mano fuerte que controle”, explicó.
Según Rebolledo, los jóvenes de hoy se informan básicamente por redes y medios digitales sin leer medios impresos.
“El celular los conecta al mundo. Ni siquiera usan computador, todo lo hacen desde el teléfono y a partir de las redes sociales donde se informan”, explicó.
Advierte que esto conlleva sesgos relevantes y la propensión a admitir como información lo que en realidad es desinformación.
“Se generan determinados reportes de realidad en función de los algoritmos y la inteligencia artificial. Y en la medida que yo busco esto, termino al final leyendo y escuchando cosas que me confirman aquello en lo que ya creo y te reafirma el prejuicio contra el otro o una idea equivocada sobre tal o cual cosa. Te cierra en lugar de abrirte cosas”, sostuvo.
Añade que los jóvenes no seleccionan adecuadamente las informaciones ni saben discernir entre verdades y mentiras.
Agrega que el nivel de información y de desinformación es muy alto y por ello la educación debería enseñar cómo seleccionarla.
“Cada vez tendremos operando más fuerte la inteligencia artificial y multiplicadas las actuales redes. Entonces, la gente debe aprender, desde niños, a discriminar y distinguir verdad de mentira”, concluyó.
ED: EG


