GINEBRA – Casi dos tercios de todas las muertes maternas en el mundo ocurren en países marcados por conflictos o fragilidad, según un informe publicado este martes 17 por la Organización Mundial de la Salud (OMS).
Una niña de 15 años que vivía en un país o territorio afectado por un conflicto en 2023 tenía un riesgo de una entre 51 de morir a lo largo de su vida, y el riesgo era de una entre 79 en un país o territorio afectado por la fragilidad institucional y social.
En cambio, ese riesgo era de una entre 593 para una niña de 15 años que vivía en un país relativamente estable.
Se estima que solo en 2023 al menos 160 000 mujeres murieron por causas maternas prevenibles en entornos frágiles y afectados por conflictos, es decir, seis de cada 10 muertes maternas en todo el mundo, a pesar de que estos países representan solo alrededor de uno de cada 10 bebés nacidos vivos a nivel mundial.
El informe analiza por qué las mujeres embarazadas que viven en ciertos países tienen más probabilidades de morir durante el parto y confirma lo que muchos profesionales ven en el terreno: las crisis crean condiciones en las que los sistemas de salud no pueden brindar de manera constante atención materna que salve vidas.
De hecho, la intersección de género, etnicidad, edad y estatus migratorio puede aumentar el riesgo que enfrentan las mujeres y niñas que están embarazadas y viven en contextos frágiles, según el informe.
El estudio alinea las últimas estimaciones de la tasa de mortalidad materna con el hecho de que un país esté afectado por un conflicto o se considere frágil.
Los países clasificados como afectados por conflictos tenían una tasa de mortalidad materna estimada de 504 muertes por cada 100 000 nacidos vivos, y en los países considerados institucional y socialmente frágiles, era de 368.
En contraste, los países fuera de ambas categorías tenían una tasa apenas 99.
Esos resultados profundizan el panorama proporcionado por las estimaciones de mortalidad materna del año pasado para el período 2000 a 2023, que mostraron que el progreso mundial se ha estancado.
La mortalidad materna sigue siendo asombrosamente alta en los entornos de bajos ingresos y afectados por crisis, apunta el informe.
El documento también ofrece estudios de casos de cómo equipos de primera línea se esfuerzan por mantener los servicios de salud materna en medio de la inestabilidad, con soluciones que muestran que incluso cuando los sistemas de salud enfrentan una presión extrema, los enfoques innovadores pueden proteger la salud materna.
Las comunidades están adaptando los servicios a las necesidades culturales, los trabajadores de la salud están restableciendo los servicios interrumpidos, los hospitales están reorganizando la atención ante amenazas a la seguridad y avanzan las coordinaciones para garantizar la continuidad de la atención.
Entre los ejemplos está Colombia, donde la capacitación de parteras tradicionales muestra cómo el fortalecimiento de redes locales confiables puede garantizar una atención oportuna incluso cuando el acceso es limitado debido a la geografía, la inseguridad o la desconfianza.
Como apoyo para la continuidad de la atención funcionan en ese caso equipos móviles, instalaciones renovadas y parteras adicionales. Esas soluciones también se observaron en el caso de Etiopía, otro país sacudido por conflictos armados internos.
En Haití los esfuerzos demuestran la importancia de eliminar las barreras de costos e infraestructura, con cesáreas gratuitas o de bajo costo y energía eléctrica confiable, poniendo atención vital a disposición de las mujeres desplazadas que de otra manera no tendrían acceso.
En Ucrania, Myanmar y Papúa Nueva Guinea, las iniciativas muestran que, incluso en medio de crisis o conflictos complejos, las mujeres se benefician cuando los sistemas se centran en proteger los servicios maternos esenciales.
Entre esas medidas están la planificación de los servicios requeridos a nivel subnacional, la mejora de las prácticas de parto respetuosas y seguras, o la reorganización de las vías de acceso de las pacientes a instalaciones más seguras.
El informe destaca la importancia de invertir en atención primaria de salud para mantener los servicios maternos esenciales durante las crisis, el diseño de sistemas resilientes, adaptables y la provisión de datos incluso desde los lugares con difícil acceso.
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