Hawa Hussein Farah, una vendedora de fruta en un puesto informal en la ciudad de Garissa, en el noroeste de Kenia, afirma que el calor extremo ha acortado su jornada laboral y reducido sus ingresos diarios. Imagen: Chemtai Kirui / IPS
Hawa Hussein Farah, una vendedora de fruta en un puesto informal en la ciudad de Garissa, en el noroeste de Kenia, afirma que el calor extremo ha acortado su jornada laboral y reducido sus ingresos diarios. Imagen: Chemtai Kirui / IPS