ROMA – En los últimos 10 días, dos ciclones, Fytia y Gezani, han castigado la isla de Madagascar, en el océano Índico frente a las costas de África oriental, causando decenas de muertes, cuantiosos daños materiales y dejando a 400 000 personas en situación de emergencia.
El gobierno de esa enorme isla, 593 000 kilómetros cuadrados y 32 millones de habitantes, lanzó un llamamiento a la ayuda internacional, y el Programa Mundial de Alimentos (PMA) de las Naciones Unidas advirtió este viernes 12 sobre el aumento de necesidades humanitarias en un contexto de recursos muy limitados.
Tras las fuertes lluvias, las inundaciones y los fuertes vientos se observa una destrucción generalizada: árboles arrancados, techos derrumbados y escombros esparcidos en las principales ciudades, sobre todo en el noreste de la isla.
En Tomasina, por ejemplo, la segunda ciudad del país (400 000 habitantes) “las autoridades han indicado que 80 % de la ciudad resultó dañada”, dijo a periodistas en Ginebra, Suiza, Tania Goosens, representante del PMA en Madagascar.
“La ciudad está funcionando con apenas cinco por ciento de su suministro eléctrico, no hay servicio de agua potable y es difícil conseguir combustible”, indicó la representante, quien acaba de llegar de Madagascar.
La oficina y almacén del PMA en Tomasina quedaron completamente destruidos. Numerosos edificios, negocios, escuelas y el hospital sufrieron daños considerables.
“Durante mi visita, vi a familias intentando salvar lo poco que quedaba de sus hogares. Muchos pasan la noche en casas cuyos techos han sido arrancados, mientras las lluvias persisten. Las calles están obstruidas por escombros y árboles arrancados por la tormenta”, indicó Goosens.
Inicialmente, las autoridades informaron de 38 muertos, 374 heridos y más de 260 000 personas afectadas. Las víctimas podrían ser muchas más al paso de los días.
Según la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de las Naciones Unidas (Ocha), más de 65 000 viviendas han resultado inundadas, 7000 personas debieron abandonar sus hogares y en las escuelas unas 600 aulas quedaron parcial o totalmente inutilizables
En colaboración con el gobierno y la Cruz Roja, el PMA proporcionó asistencia financiera anticipada a 11 000 hogares vulnerables para ayudarles a comprar alimentos y proteger pertenencias esenciales, y distribuye actualmente 800 toneladas de arroz y otros alimentos a miles de personas afectadas por los ciclones.
Ocha dispuso de tres millones de dólares del Fondo Central de Respuesta a Emergencias de la ONU para ayudar al menos a 90 000 personas, y quedó a la espera de contribuciones de donantes para llegar a más población.
“No hay financiación disponible para hacer frente a los ciclones, y el apoyo urgente de los donantes es esencial para garantizar una entrega rápida de ayuda a las personas afectadas por los ciclones”, destacó Goosens.
Antes de los ciclones, 1,57 millones de personas padecían inseguridad alimentaria en Madagascar, incluidas 84 000 consideradas en situación de emergencia, y se espera que esta cifra aumente a 1,8 millones.
Madagascar es uno de los países más pobres del mundo, con un producto interno bruto per cápita de 600 dólares. Ocupa la casilla 183 entre 193 países en el Índice de Desarrollo Humano del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo.
Fytia castigó el norte y centro de Madagascar -incluida la capital, Antananarivo, de dos millones de habitantes- en los primeros días de febrero, y luego lo hizo Gezani, que se paseó por el norte y centro de la isla. Ocha reportó que Gezani avanza hacia Mozambique, en la costa sureste de la tierra firme africana.
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