KUALA LUMPUR – El presidente estadounidense Donald Trump ha culpado al grupo de los Brics y en general a los inversores extranjeros de la desdolarización, pero son su retórica, sus acciones y sus medidas políticas las principales responsables de la reciente aceleración de esta tendencia.
Amenazas y reacciones
Trump no es la única causa de la desdolarización, que comenzó mucho antes de que él retornara a la presidencia hace un año, aunque sus recientes iniciativas han acelerado la tendencia.
A pesar de algunos retrocesos temporales, el papel del dólar como moneda de reserva mundial después de la Segunda Guerra Mundial ha disminuido gradualmente a lo largo de las décadas, especialmente desde la década de los años 70.

El analista y economista político Ben Norton ha argumentado que varias medidas de Trump han acelerado esta tendencia.
Trump afirma que sus falsamente llamados «aranceles recíprocos» reducirán el déficit comercial o por cuenta corriente de Estados Unidos con el resto del mundo. Pero si los países no logran exportar a Estados Unidos, no pueden ganar dólares para satisfacer sus necesidades comerciales y de inversión.
Muchos creen que los aranceles y otras amenazas de Trump están aumentando la influencia de Estados Unidos frente a otros países, pero sus reacciones, incluidas las contramedidas defensivas, están acelerando la desdolarización.
Las medidas de Trump, como su insistencia en las negociaciones bilaterales, han alarmado a la mayoría de las naciones, incluidos sus aliados de larga data.
A medida que las naciones, incluidos los aliados, se replantean sus relaciones económicas con Estados Unidos y su vulnerabilidad ante este país, la desdolarización se acelera inadvertidamente.
Trump contra la Reserva Federal
La tasa de interés de los préstamos a un día o de los fondos de la Reserva Federal (FED, en inglés) de Estados Unidos ha sido más alto desde 2022, en respuesta al aumento de la inflación de los precios al consumo tras la pandemia y la invasión rusa de Ucrania ese año.
A medida que la Reserva Federal, su banco central, subía las tasas de interés, aumentaban los rendimientos de la deuda pública estadounidense. Pero ahora Trump quiere que la Fed recorte esas tasas para reducir los elevados costes del servicio de la deuda, tanto del gobierno como de las empresas privadas.
En 2024, el gobierno federal estadouniense pagó alrededor de 3 % del producto interno bruto (PIB) solo en intereses de la deuda. Aunque esa deuda supera 120 % del PIB, los costes del servicio de la deuda se consideran manejables siempre que las tasas de interés se mantengan bajas.
Las presiones de Trump sobre la FED para que recorte las tasas de interés han minado inadvertidamente la confianza de los inversores y han provocado «fugas [de los activos en dólares] hacia la seguridad».
La creciente campaña de Trump contra el presidente de la FED, Jerome Powell, incluso con acciones judiciales en su contra, ha suscitado inadvertidamente la preocupación de los inversores sobre sus prioridades en materia de política monetaria.
Persisten los temores de inflación
Los inversores temen ahora el impacto de las presiones de Trump sobre la FED, al creer que avivará la inflación y provocará la caída del dólar frente a otras monedas importantes. Al parecer, Trump está forzando con su insistencia en la bajada de las tasas de interes que se le termine por culpar de la inflación persistente.
Si la FED compra bonos del Tesoro estadounidense para reducir los rendimientos, en una nueva ronda de «flexibilización cuantitativa (QE)», las inversiones en activos en dólares obtendrán rendimientos reales más bajos, si no negativos.
Aunque los peores temores de los halcones de la inflación sobre un aumento de la inflación no se han materializado hasta ahora, pocos creen que los aranceles no aumentarán la inflación.
Ante la expectativa de que Trump 2.0 -como especialistas llaman a su segundo mandato tras gobernar Estados Unidos entre 2017 y 2021- impusiese más aranceles, muchas empresas estadounidenses acumularon importaciones antes del 2 de abril del año pasado, cuando anunció su nueva política comercial.
Cuando los aranceles entraron en vigor y las existencias disminuyeron, los precios subieron.
Muchos inversores han vendido sus activos en dólares, ya que las autoridades monetarias de todo el mundo buscan alternativas al billete verde. Estas ventas masivas reducen el valor del dólar, lo que estimula aún más la desdolarización.
Trump ahora quiere reducir los rendimientos de los bonos del Tesoro estadounidenses, ya que los gobiernos e inversores extranjeros buscan alternativas a los activos en dólares.
Muchos están considerando cambiar a activos no denominados en dólares, a pesar de las tendencias de estancamiento en otras partes del Norte global, especialmente en Europa y Japón. Si los inversores dejan de comprar activos en dólares o los venden para comprar activos no denominados en dólares, la desdolarización cobrará impulso.
Caída de la demanda extranjera
Es comprensible que Washington esté preocupado por la posibilidad de que los inversores extranjeros se deshagan de los valores del Tesoro. En 2015, un tercio estaba en manos de extranjeros, pero desde entonces esta cifra ha caído por debajo de una cuarta parte.
La propuesta del «Acuerdo de Mar-A-Lago» – su residencia privada en el estado de Florida- que exige a los gobiernos extranjeros mantener los llamados «bonos centenarios» estadonidenses durante 100 años a pesar de las pérdidas aseguradas, agravará el resentimiento.
Reducir el rendimiento de los bonos del Tesoro es arriesgado y difícil debido a la alta financiarización de la economía estadounidense. Las turbulencias del mercado de bonos en el pasado han provocado ventas masivas en el mercado de valores, lo que ha reducido el rendimiento de los bonos del Tesoro, el precio de las acciones y los ingresos fiscales.
Los costes de financiación del gobierno y las empresas aumentan al mismo tiempo.
A medida que vencen bonos corporativos por valor de billones (millones de millones) de dólares en los próximos dos años, las altas tasas de interés aumentarán los costes de financiación de las empresas. Muchas quieren refinanciarse a las tasas más bajas.
Estos esfuerzos por reducir las tasas de interés interés son evidentes para todos. Pero las tasas de interés más bajas y los «rendimientos reales» negativos de los valores del Tesoro garantizarán que persista la alta inflación.
¿Se acelera la desdolarización?
Las medidas de Trump, especialmente las amenazas de aranceles y sanciones, han suscitado reacciones diversas, que a menudo socavan la hegemonía del dólar y aceleran la desdolarización.
Muchos acontecimientos recientes han minado la confianza en el gobierno de Estados Unidos y en el Estado de derecho, acelerando la desdolarización.
Cuando los inversores vendieron activos estadounidenses a mediados de 2025, el dólar sufrió su mayor caída desde la subida del precio del petróleo en 1973. Cayó más de 10 % frente a otras divisas importantes, lo que provocó caídas temporales en los precios de muchos activos financieros, incluidas las acciones y los bonos.
Desde entonces, ha aumentado la incertidumbre y la volatilidad de los mercados de capitales, como en el mercado de bonos estadounidense, aunque se produjo un fuerte repunte tras la consiguiente caída de la bolsa.
En muchos episodios recientes de volatilidad financiera, la liquidez del dólar se consideraba la opción segura. Pero en 2025, la confianza en los activos en dólares cayó, lo que provocó ventas masivas y desdolarización.
Hasta ahora, Trump ha sabido gestionar la volatilidad a corto plazo, pero su estilo implica que nadie sabe cuándo se acabará la fiesta.
T: MF / ED: EG


