Sudán cumple mil días de guerra y sufren millones de civiles

Una estación de autobuses en la ciudad de Gedaref, sureste de Sudán, sirve como campamento para miles de desplazados por la guerra en ese país africano. El conflicto, que dura 1000 días, ha generado la mayor crisis de hambre y desplazamiento en el mundo. Imagen: Giles Clarke / Unocha
Una estación de autobuses en la ciudad de Gedaref, sureste de Sudán, sirve como campamento para miles de desplazados por la guerra en ese país africano. El conflicto, que dura 1000 días, ha generado la mayor crisis de hambre y desplazamiento en el mundo. Imagen: Giles Clarke / Unocha

GINEBRA – Las agencias humanitarias marcaron este viernes 9 los 1000 días de guerra en Sudán, con un sombrío recordatorio de que el conflicto ha creado la mayor crisis de hambre y la mayor emergencia de desplazamiento del mundo.

La guerra ha cobrado más de 150 000 vidas, 12 millones de personas han sido desplazadas de sus hogares, más de 4,3 millones huyeron a países vecinos y 21 millones de los 50 millones de habitantes sufren inseguridad alimentaria aguda.

Cada día, “los civiles han estado pagando el precio de una guerra que no eligieron», declaró la Oficina de las Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (Ocha).

En abril de 2023 estalló la guerra entre ejércitos rivales que fueron aliados frente a un depuesto gobierno civil, las Fuerzas Armadas de Sudán (FAS), del general y presidente Abdel Fattah al Burham, y las Fuerzas de Respuesta Rápida (FAR) del también general Mohamed Hamdam “Hemedti” Dagalo.

Ambos ejércitos han recibido apoyos de potencias medianas de la región, como Egipto, Irán y Turquía que han provisto de armas al ejército de Burham, o los Emiratos Árabes Unidos que han respaldado a las fuerzas de Dagalo.

Junto con la lucha por el poder y una rivalidad sustentada parcialmente en bastiones regionales, subyace la búsqueda de control de las riquezas de oro y otros minerales en ese país de 1,8 millones de kilómetros cuadrados.

Los combates, que comenzaron en la capital, Jartum a orillas del Nilo, pronto se extendieron a diversas regiones del país, con predominio de los rebeldes de las FAR en el oeste y sur, y del ejército nacional en el centro y oriente.

Muchos sudaneses han sufrido durante la guerra, con el ejército bombardeando zonas civiles y ambos bandos participando en la limpieza étnica, incluyendo asesinatos en masa, especialmente cuando las ciudades cambian de manos, según reportes del centro de análisis International Crisis Group, basado en Bruselas.

Por ejemplo, en El Fasher, una ciudad de la región occidental de Darfur Norte, que llegó a recibir hasta 700 000 personas desplazadas por la guerra, la captura por las FAR el pasado octubre devino en masacres y violaciones de centenares de personas durante días, y la huida desordenada de decenas de miles tratando de salvarse.

La ONU ha documentado violencia sexual generalizada, especialmente contra mujeres y niñas, y reportado focos de hambruna en todo el país, ya que ambos bandos bloquean la entrega de ayuda a zonas controladas por fuerzas rivales.

En conferencia de prensa en esta ciudad suiza, Jens Laerke, portavoz de la Ocha, señaló que los asedios han aislado las ciudades de Kadugli, capital del estado de Kordofán del Sur, y Dilling, una ciudad al norte de Kadugli, restringiendo el acceso a alimentos y atención médica

En Darfur y en Kordofán “continúan los combates en tierra y los ataques con drones desde el aire”, y también se han registrado ataques de largo alcance contra infraestructura civil mucho más allá de las líneas del frente, añadió Laerke.

En Jartum, aunque muchos de los desplazados han regresado, persisten enormes desafíos y peligros para los civiles, incluidos los derivados de las armas sin explotar.

“Los hogares encabezados por mujeres tienen ahora tres veces más probabilidades de sufrir inseguridad alimentaria, y tres cuartas partes de estos hogares informan no tener suficiente para comer”, explicó Laerke.

Ocha señaló que la crisis mundial de financiamiento humanitario ha afectado el trabajo de la ONU y de sus socios en Sudán, ya que solo 36 % de los 4200 millones de dólares solicitados el año pasado fueron finalmente financiados por los donantes.

Ante esa reducción del apoyo financiero, para 2026, Ocha tiene como objetivo ayudar a 20 millones de personas de los casi 34 millones que se estima que necesitan asistencia humanitaria en Sudán. El plan tiene un costo estimado de 2900 millones de dólares.

Los más de cuatro millones de sudaneses refugiados en países vecinos a raíz del conflicto sobreviven, mayoritariamente en condiciones muy precarias, en Chad y Sudán del Sur, y también en Egipto, Etiopía, Libia y la República Centroafricana.

Laerke instó a la comunidad internacional a trabajar y presionar por un “acceso facilitado a través de las líneas de conflicto, y protección de los civiles, incluidos los trabajadores humanitarios y la infraestructura civil”.

“Hoy nuestro llamamiento es urgente: en primer lugar, un cese inmediato de las hostilidades, y medidas concretas hacia una paz duradera” en el martirizado Sudán.

A-E/HM

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