Opinión

Recortes paralizan los ensayos clínicos y EEUU está en riesgo de perder su ventaja en investigación

Este es un artículo de opinión de Esther Ngumbi, profesora adjunta de Entomología de de la estadounidense Universidad de Illinois.

La ciencia, la investigación y los hallazgos científicos aportan soluciones a los desafíos más acuciantes que enfrenta nuestra sociedad y pueden mejorar la vida de las personas. Algo que los recortes del último año ponen en riesgo en Estados Unidos. Imagen: Shutterstock

URBANA, Estados Unidos – Los científicos de todo Estados Unidos estamos estresados tras un año marcado por varios cambios y retos, entre ellos los recortes en la financiación de la ciencia, que han paralizado ensayos clínicos y estudios que podrían mejorar y salvar vidas. Sin financiación, los científicos se preocupan por cómo van a apoyar la investigación en curso y formar a la futura mano de obra estadounidense, incluida la próxima generación de innovadores.

En el pasado, la investigación científica estadounidense contribuyó en gran medida a la fortaleza económica y militar del país, ayudando a Estados Unidos a convertirse en una superpotencia. Gracias a la investigación científica, se han logrado varios descubrimientos, innovaciones, avances científicos y tecnologías, incluida la inteligencia artificial.

Estos avances científicos han respaldado los avances en la agricultura y la atención sanitaria, ampliando la esperanza de vida en Estados Unidos en casi 20 años. Desde las vacunas hasta la detección precoz de enfermedades y los nuevos medicamentos, los beneficios de la financiación de la ciencia son sustanciales.

Necesitamos la ciencia. Momentos como los retos actuales exigen reflexión y ofrecen oportunidades para reajustar, evolucionar y avanzar, incluyendo la búsqueda de nuevas formas de interactuar con el público y los responsables políticos, y de financiar y llevar a cabo la ciencia de forma creativa.

Después de todo, la ciencia, la investigación y los descubrimientos científicos proporcionan soluciones a los retos apremiantes a los que se enfrenta nuestra sociedad y pueden mejorar la vida de las personas. La ciencia nos guía a través de estos retos, nos inspira y une a muchas mentes curiosas.

Necesitamos la ciencia. Momentos como los retos actuales exigen reflexión y ofrecen oportunidades para reajustarse, evolucionar y avanzar, incluyendo la búsqueda de nuevas formas de interactuar con el público y los responsables políticos, así como de financiar y llevar a cabo la ciencia de forma creativa.

La autora, Esther Ngumbi

Entonces, ¿cómo nos reajustamos? ¿Qué medidas pueden tomar los científicos ahora?

En primer lugar, los científicos deben seguir mostrándose y encontrar formas creativas de comunicar la ciencia y las soluciones que se están generando al público, a los responsables políticos y a los administradores gubernamentales.

Esto incluye explicar cómo las soluciones científicas abordan los problemas a los que se enfrenta la gente común, incluido su futuro económico, y cómo los avances científicos se alinean con los retos a los que se enfrenta la gente actualmente.

Comunicar los resultados de la ciencia y la investigación al público en general, a los responsables políticos y a otras partes interesadas en la empresa científica no es fácil.

Sin embargo, los científicos han seguido desarrollando formas creativas de mejorar la comunicación científica. En concreto, los científicos están utilizando múltiples formatos, como la narración de historias, las infografías, las animaciones y los juegos y gráficos interactivos.

Estos esfuerzos deben seguir ampliándose, aprovechando las numerosas formas disponibles para comunicar la ciencia, como los podcasts, los blogs, las redes sociales, la radio, la televisión y los artículos de opinión.

Para garantizar la máxima participación de los científicos, las universidades y las instituciones de investigación deben encontrar formas innovadoras de incentivar a los estudiantes y a los científicos para que se involucren con el público y compartan sus investigaciones.

Como complemento a estos esfuerzos, las universidades y las instituciones de investigación, junto con las sociedades profesionales a las que pertenecen los científicos, pueden seguir ofreciendo talleres y formación para ayudar a los científicos a convertirse en mejores comunicadores.

Por ejemplo, entre 2008 y 2022, la Asociación Estadounidense para el Avance de la Ciencia ofreció varios talleres de comunicación científica.

La Sociedad Entomológica de Estados Unidos (ESA, en inglés), a través de su iniciativa de Política Científica y Defensa, forma y equipa a sus miembros para que defiendan de forma más eficaz la entomología.

Otras oportunidades de formación en comunicación científica son las que ofrecen el Centro Alan Alda para la Comunicación Científica de la Universidad de Stony Brook, The OpEd Project, la Unión Geofísica Estadounidense, ComSciCon y Compass (las Alianzas Comunitarias para el Avance de la Ciencia para la Sociedad).

Junto a estos esfuerzos, las sociedades profesionales también han reconocido a los funcionarios electos que han seguido defendiendo el papel de la ciencia en la resolución de los retos sociales persistentes.

Por ejemplo, en 2025, la ESA reconoció a la senadora Susan Collins, de Maine, como Campeona de la Entomología 2025 de la sociedad por su continuo apoyo a la financiación de la ciencia y la investigación y por presentar varios proyectos de ley que aún están pendientes de votación en el Senado y la Cámara de Representantes.

En segundo lugar, debemos seguir reforzando la confianza del público y de los responsables políticos en la ciencia, mejorando los procesos de revisión por pares y garantizando que la ciencia siga siendo transparente, rigurosa y repetible, y que la credibilidad de la ciencia publicada permanezca intacta.

En los últimos años, se ha producido un rápido aumento del número de fábricas de artículos que producen artículos científicos fraudulentos. Estos retos para la integridad de la ciencia socavan las empresas científicas y crean desconfianza entre el público.

El fortalecimiento de la confianza del público en la ciencia y los científicos puede adoptar muchas formas, como la convocatoria de asambleas públicas y foros públicos.

Otras formas creativas incluyen la participación del público en la investigación científica ciudadana y el trabajo de campo, permitiendo que el público participe desde el principio, incluyendo la elaboración de los objetivos del proyecto de investigación y una justificación convincente de por qué es importante la cuestión de investigación que se aborda.

Involucrar al público y hacer que participe en la formulación de las cuestiones científicas que persiguen los científicos no solo puede reforzar la confianza del público en la ciencia, sino también enriquecer los resultados al incorporar conocimientos locales o empíricos.

Al hacerlo, la participación del público ayuda a garantizar que las soluciones generadas por estos proyectos compartidos aborden y resuelvan retos que sean realistas, relevantes y significativos para las comunidades y el público al que pretendemos servir.

Por ejemplo, en mi investigación sobre las interacciones entre plantas, microbios e insectos, cuyo objetivo es ayudar a alimentar de forma sostenible a una población en crecimiento en medio de entornos cambiantes y reforzar la resiliencia de las plantas frente a factores de estrés bióticos y abióticos, como los insectos, la sequía y las inundaciones, la colaboración con los agricultores puede influir directamente en las plagas y los cultivos que estudio y orientar las cuestiones que investigo.

De este modo, los conocimientos resultantes de la investigación responden a los retos agrícolas actuales a los que se enfrentan los agricultores estadounidenses.

En tercer lugar, y lo más importante, existe una necesidad urgente de desarrollar una visión a largo plazo y establecer marcos de financiación inquebrantables para la ciencia, a fin de garantizar que se conserven los logros que hemos conseguido hasta ahora.

Los científicos, las academias nacionales de ciencias, los administradores gubernamentales, los funcionarios electos, los responsables políticos, el ejército, la industria, las oenegés, el público, los think tanks (centros de pensamiento), las fundaciones y todas las partes interesadas en la empresa científica deben trabajar juntos para trazar un nuevo camino a seguir.

Sin retroceder demasiado, los científicos pueden detenerse, reflexionar y encontrar su camino hacia adelante.

Es necesario reunir a todas las partes interesadas en la empresa científica para crear nuevos marcos de financiación de la ciencia que sean aceptables y razonables. De lo contrario, el valor de la ciencia y la investigación, junto con los logros alcanzados hasta la fecha, podrían perderse.

Es hora de que los científicos tiendan una rama de olivo, redoblen sus esfuerzos para comunicar la ciencia a la sociedad y tracen un camino a seguir que involucre a todos.

Esther Ngumbi, doctora, es profesora adjunta del Departamento de Entomología y del Departamento de Estudios Afroamericanos de la estadounidense Universidad de Illinois en Urbana-Champaign.

T: MF / ED: EG

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