WASHINGTON – Unos 95 millones de personas en países pobres pueden perder acceso a la atención médica básica, con hasta tres millones de muertes evitables al año, por el cierre de programas de la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (Usaid), advirtió la coalición internacional contra la pobreza Oxfam.
“Nos hemos quedado sin palabras para describir la profundidad del sufrimiento que hemos presenciado después de que el presidente (Donald) Trump asestó un duro golpe a la asistencia humanitaria estadounidense y a todo el sistema de ayuda mundial”, dijo Abby Maxman, presidenta y directora ejecutiva de Oxfam América.
Así como programas de salud auspiciados por la Usaid comprometen ese servicio para casi 100 millones de personas, el acceso a la educación de unos 23 millones de niños, también quedaron sin recursos programas de alimentación, de ayuda a la agricultura, y de socorro en situaciones de emergencia que efectuaba la agencia.
Esa entidad supervisaba gran parte de la ayuda exterior estadounidense desde su creación nen 1961, con un presupuesto anual promedio de 63 000 millones de dólares, que equivalía a unos 105 dólares por ciudadano estadounidense al año.
Según Oxfam, una de las iniciativas más eficaces financiadas por Usaid en los últimos 50 años se centró en la salud materno infantil. Desde 1990, el número de niños menores de cinco años que mueren se ha reducido a la mitad, y tan solo entre 2020 y 2023 la mortalidad materna anual se redujo un 40 %.
Otro programa que ha salvado la vida de millones de personas es el Plan de Emergencia para el Alivio del Sida, que desde 2003 ha salvado más de 25 millones de vidas, prevenido millones de infecciones por VIH y ha apoyado a países en el control de la epidemia.
Maxman puso como ejemplo que a través de ese programa en Costa de Marfil se suministraban 70 % de los medicamentos antirretrovirales de los que dependen las personas con VIH y sida. “Si interrumpimos el programa, 70 % de las personas con VIH perderán su tratamiento. La incertidumbre que esto genera es cruel”, afirmó.
El presidente Donald Trump, apenas iniciado su segundo gobierno en enero de 2025, ordenó el cierre y desmantelamiento de la mayor parte de Usaid y de sus programas, alegando, en primer lugar, la necesidad de reducir el gasto público.
Además, por considerar que la ayuda prestada por Usaid “no está alineada con los intereses estadounidenses y, en muchos casos, es contraria a los valores estadounidenses”.
Oxfam se inscribió y permanece entre las organizaciones humanitarias y de desarrollo que criticaron y rechazaron los recortes de los programas que colocaron a Usaid al borde del cierre total, y batallan ante las instituciones en defensa de esa agencia.
“Usaid trajo medicamentos vitales, alimentos, agua potable, asistencia a agricultores, mantuvo a mujeres y niñas a salvo y promovió la paz, todo por menos del uno por ciento de nuestro presupuesto federal”, indicó el reporte de Oxfam America.
El reclamo insiste en que Usaid “es un elemento clave de la política exterior estadounidense y ha demostrado ser un factor importante en la reducción de la pobreza mundial. Este tipo de asistencia, tanto de Estados Unidos como de otros gobiernos e instituciones internacionales, ha salvado millones de vidas”.
Recuerda que Estados Unidos solía gastar alrededor de uno por ciento del presupuesto federal en asistencia para el desarrollo exterior, que incluye tanto asistencia humanitaria como programas de desarrollo.
Las consecuencias del cierre “se sienten en todo el mundo” pues al cierre de 2024 “Usaid brindaba asistencia a unos 130 países, y los que más necesitaban ayuda vital están sufriendo los peores recortes, como Ucrania, la República Democrática del Congo, Etiopía y Siria”, indica el texto.
Según encuestas que efectuó en 2025, para conocer la opinión de los estadounidenses sobre la ayuda al exterior, Oxfam concluye que el público rechaza los recortes extremos de Trump a la ayuda vital y al desarrollo.
Más específicamente, dos de cada tres estadounidenses, incluida casi la mitad de los republicanos (electores de Trump), no apoyan el recorte de 85 % a los programas de ayuda promulgado por el secretario de Estado, Marco Rubio, y que se han formalizado en la propuesta de presupuesto para el año fiscal 2026.
Cuando se les preguntó a los ciudadanos cuánto sería apropiado que Estados Unidos invirtiera en ayuda exterior, más de 95 % de los encuestados identificaron una cantidad mayor que el presupuesto actual de la Administración.
Más de tres de cada cuatro estadounidenses manifestaron su apoyo a programas de asistencia alimentaria, agua y saneamiento, y asistencia médica y ante desastres.
Oxfam recordó que el 29 de diciembre de 2025, Estados Unidos y las Naciones Unidas firmaron un acuerdo para un monto inicial de 2000 millones de dólares en fondos humanitarios, administrados a través de la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios (Ocha) de la ONU.
El paquete se destina a 17 países afectados por crisis y al Fondo Central para la Acción en Casos de Emergencia de la ONU, “una ayuda bienvenida, pero muy inferior a las recientes contribuciones estadounidenses”, según Oxfam.
Sin embargo, los riesgos humanos siguen siendo graves y los nuevos 2000 millones de dólares ayudan, pero son solo una fracción de lo que se eliminó, destaca Oxfam.
Según su análisis, de seguir las trayectorias actuales, un niño menor de cinco años podría morir cada 40 segundos para 2030 debido a los recortes a la ayuda estadounidense, con al menos 200 000 muertes de menores de cinco años proyectadas solo para 2025.
Oxfam llama a sus simpatizantes a firmar una petición para pedir al secretario de Estado y a los miembros del Congreso que protejan la ayuda humanitaria y para el desarrollo de Estados Unidos.
Hasta la fecha, más de 37 000 personas han firmado la petición en línea, y miles más han enviado correos electrónicos y realizado llamadas telefónicas a los miembros del Congreso solicitando apoyo para la ayuda humanitaria y la asistencia para el desarrollo a largo plazo.
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