BRATISLAVA – Israel debe levantar todas las restricciones sobre la entrada de medicamentos, alimentos y ayuda a Gaza, han exigido los grupos de derechos humanos, mientras dos informes publicados miércoles 14 documentan cómo la atención sanitaria materna y reproductiva ha quedado prácticamente destruida en el país.
En los dos informes independientes publicados conjuntamente, Médicos por los Derechos Humanos (junto con la Clínica Global de Derechos Humanos de la Facultad de Derecho de la Universidad de Chicago) y Médicos por los Derechos Humanos-Israel (PHR-I) muestran cómo la guerra en Gaza ha provocado un aumento de la mortalidad materna y neonatal, partos en condiciones peligrosas y la destrucción sistemática de los servicios de salud para las mujeres en Gaza.
Los informes de los dos grupos, que son organizaciones independientes, proporcionan tanto un análisis clínico detallado del colapso del sistema sanitario de Gaza y sus consecuencias médicas, como testimonios de primera mano de médicos y mujeres embarazadas y lactantes de Gaza que se ven obligadas a vivir y cuidar a sus recién nacidos en condiciones extremas.
Las organizaciones afirman que, dado que las condiciones solo han mejorado ligeramente para muchas mujeres a pesar del actual alto el fuego, Israel debe retirar las restricciones impuestas a la ayuda y contribuir de inmediato a garantizar que la población de Gaza tenga acceso a la atención sanitaria que necesita.
«La destrucción por parte de Israel de la infraestructura sanitaria de Gaza, junto con la desnutrición no tratada resultante de las restricciones en el suministro de alimentos y medicamentos, incluida la leche maternizada, ha creado un entorno en el que los procesos biológicos fundamentales de la reproducción y la supervivencia han sido sistemáticamente destruidos», afirmó Sam Zarifi, director ejecutivo de Médicos por los Derechos Humanos (PHR).
Añadió que la situación «lo que ha provocado daños, dolor, sufrimiento y muerte conocidos y previsibles».
«Israel debe permitir inmediatamente la entrada de alimentos y material médico esencial en Gaza con un plan médico adecuado para ayudar a la población sitiada», insistió.
Las operaciones militares israelíes tras el ataque de Hamás contra Israel el 7 de octubre de 2023 han dejado una destrucción masiva en toda Gaza, incluidas las instalaciones sanitarias. Según el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef), 94 % de los hospitales han sufrido daños o han sido destruidos.
La atención sanitaria materna y reproductiva se ha visto afectada. Antes de la guerra, Gaza contaba con ocho unidades de cuidados intensivos neonatales (Ucin) con 178 incubadoras. Hoy en día, el número de incubadoras se ha reducido en 70 %. En el norte, había 105 incubadoras en tres Ucin, y ahora apenas quedan unidades funcionales, según informó la Unicef a IPS.
Afirma que el número de bebés con bajo peso al nacer casi se ha triplicado en comparación con los niveles anteriores a la guerra y que el número de muertes de bebés en el primer día de vida ha aumentado un 75 %.

Los informes de PHR y PHR-I pintan un panorama similar.
El informe de PHR, que se centra en el período comprendido entre enero de 2025 y octubre de 2025, cuando se acordó un alto el fuego, detalla cómo, entre mayo y junio del año pasado, el Ministerio de Salud palestino informó de una disminución de 41 % en la tasa de natalidad en Gaza en comparación con el mismo período de 2022.
En ese mismo periodo hubo un aumento significativo de los abortos espontáneos que afectaron a más de 2600 mujeres, y 220 muertes relacionadas con el embarazo que se produjeron antes del parto.
El ministerio también informó de un fuerte aumento de los partos prematuros y los casos de bajo peso al nacer; se informó de que más de 1460 bebés nacieron prematuramente, mientras que más de 2500 fueron ingresados en cuidados intensivos neonatales.
Las muertes de recién nacidos también aumentaron, con al menos 21 bebés fallecidos en su primer día de vida.
Por otra parte, el informe de PHR-I incluye testimonios personales que ilustran los graves problemas a los que se han enfrentado las mujeres embarazadas y las mujeres con recién nacidos en Gaza durante la guerra.
Esos problemas incluyen desde la falta de rutas seguras para recibir atención médica y el verse obligadas a dar a luz en condiciones insalubres y peligrosas, hasta la lucha contra el hambre y la grave escasez de alimentos mientras intentaban amamantar a sus hijos.
Una mujer, Samah Muhammad Abu Mustafa, de 30 años y madre de dos hijos, de Khuza’a, Khan Youni, describió cómo, cuando comenzaron las contracciones en mitad de la noche, al no haber vehículos y muy pocas ambulancias, que se reservan para bombardeos u otras emergencias críticas, tuvo que caminar una larga distancia bajo la lluvia.
Cuando finalmente llegó al hospital, todo allí era «horrible».
«Juro que una mujer dio a luz en el pasillo y su bebé murió. Había mucha gente y los médicos trabajaban sin descanso. Sentía que podía dar a luz en cualquier momento. Después de dar a luz a mi hija mayor, me dijeron que no debía volver a dar a luz de forma natural porque mi pelvis era demasiado estrecha», recordó.
A pesar de ello, detalló, «los médicos me dijeron que tendría que dar a luz de forma natural porque una cesárea requería anestesia y no había suficiente disponible. Estuve de pie durante tres horas hasta que finalmente llegó mi turno, sin sentarme ni un momento.
Pero a pesar del alto el fuego de octubre de 2025, siguen existiendo enormes problemas en el acceso de las mujeres a la atención sanitaria materna y reproductiva en Gaza y en su prestación.
«Las unidades de salud materna en Gaza son en gran medida inoperativas y se enfrentan a una grave escasez de medicamentos esenciales, consumibles y equipos», dijo a IPS Lama Bakri, coordinadora de proyectos del Departamento de Territorios Ocupados de PHR-I.
«Los equipos neonatales y de diagnóstico siguen siendo escasos o están bloqueados, incluidas las incubadoras portátiles para recién nacidos prematuros y con bajo peso al nacer. Aunque ha llegado algo de ayuda desde el alto el fuego, estas carencias no se están abordando a la escala necesaria, y no es probable que se produzca una mejora significativa en un futuro inmediato», agregó.
La malnutrición también sigue siendo un problema grave.
«El alto el fuego nos ha permitido ampliar significativamente nuestra respuesta nutricional, pero seguimos tratando a un número alarmantemente alto de mujeres embarazadas y lactantes por desnutrición aguda», dijo a IPS Ricardo Pires, director de comunicación de la División de Comunicación Global y Promoción de Unicef.
Afirmó que entre julio y septiembre de 2025, alrededor de 38 % de las mujeres embarazadas examinadas fueron diagnosticadas con desnutrición aguda.
«Solo en octubre, ingresamos a 8300 mujeres embarazadas y lactantes para recibir tratamiento, unas 270 al día, en un lugar donde no se observaba desnutrición apreciable entre este grupo antes de octubre de 2023», añadió.
Unicef ha documentado casi 6800 niños ingresados para recibir tratamiento por desnutrición aguda en noviembre de 2025, frente a los 4700 casos de noviembre de 2024.
Hasta ahora, el número de casos ingresados se ha más que duplicado en 2025 en comparación con 2024: casi 89 000 ingresos de niños hasta el cierre del estudio, frente a los 40 000 casos de 2024, y casi ninguno antes de 2023.
«Lo que estamos viendo es que ningún niño cumple las normas mínimas de diversidad alimentaria, y dos tercios de los niños sobreviven con solo dos grupos de alimentos o menos. Alrededor de 90 % de los cuidadores informaron de que sus hijos habían estado enfermos en las dos semanas anteriores, lo que agrava la crisis de desnutrición», dijo Pires.
Y hay temores por el futuro demográfico a largo plazo de Gaza, dado el daño causado a la atención sanitaria materna y reproductiva.
«Las implicaciones para el futuro demográfico de Gaza son graves. Incluso con la reconstrucción, tendremos que lidiar con una generación de niños que quedaron marcados antes de dar su primer aliento, niños que pueden enfrentarse a complicaciones de salud de por vida, problemas de desarrollo y los efectos del retraso en el crecimiento», afirmó Pires.
Insistió en que «la reconstrucción debe comenzar ahora, pero debemos ser realistas: el daño a la salud materna y neonatal tendrá repercusiones durante años, posiblemente décadas».
Sin embargo, otros afirman que, con la cooperación entre los actores internacionales y la voluntad política adecuada, la situación no tiene por qué seguir siendo tan grave.
«Rehabilitar a la población después de todo lo que ha sucedido va a ser un verdadero problema, [pero] ahora hay una Junta de Paz, y se pueden priorizar las necesidades de las mujeres embarazadas y la atención sanitaria materna y reproductiva», dijo Zarifi a IPS.
Bakri añadió que «los habitantes de Gaza y los trabajadores sanitarios de Gaza tienen la capacidad y la voluntad de reconstruir el sistema sanitario, incluidos los servicios de salud materna y reproductiva.
«El principal obstáculo no es técnico ni profesional, sino político: el control de Israel sobre las fronteras de Gaza y las restricciones a la entrada de equipos esenciales, suministros médicos y materiales de reconstrucción», aseguró.
Agregó que «con acceso sin restricciones a lo que se necesita para rehabilitar los hospitales, reconstruir las unidades destruidas y reponer los medicamentos esenciales, la recuperación es totalmente factible».
«Que la atención sanitaria materna y reproductiva pueda volver a los niveles anteriores a la guerra depende de la presión internacional sostenida para permitir ese acceso», insistió.
Aunque ha entrado alguna ayuda desde el alto el fuego, estas carencias no se están abordando a la escala necesaria, y sigue siendo poco probable que se produzca una mejora significativa en un futuro inmediato.
Sin embargo, mientras que tanto oenegés como PHR y PHR-I y otras, junto con organismos internacionales como la ONU, subrayan que cualquier recuperación y reconstrucción en Gaza requiere que se mantenga y consolide el alto el fuego, las repetidas violaciones ponen de relieve su fragilidad y el efecto que tiene en las mujeres.
Mientras tanto, PHR y PHR-I señalan que las condiciones meteorológicas extremas y las continuas restricciones israelíes al acceso de medicamentos y alimentos a Gaza siguen afectando gravemente a las mujeres embarazadas, las madres primerizas y los bebés.
Además, Israel también ha anunciado que prohibirá a 37 grupos de ayuda internacional trabajar en Gaza, lo que podría agravar los problemas.
Bakri afirmó que estas medidas ponen en peligro los pequeños avances logrados desde el alto el fuego y «suscitan serias dudas sobre si la situación puede mejorar».
«Incluso después del alto el fuego, aunque los bombardeos han disminuido, la realidad a la que se enfrentan estas mujeres sigue siendo catastrófica, no solo para sus cuerpos y su bienestar, sino para la supervivencia de toda la sociedad», añadió.
Por su parte, Zarifi añadió: « Nos preocupa que las restricciones impuestas por Israel a algunos de los principales actores de la respuesta humanitaria dificulten el acceso a la ayuda de quienes la necesitan».
«Hemos preguntado al gobierno israelí por qué no se permite la entrada de determinados medicamentos en Gaza y nos han respondido que no impiden su entrada, pero que solo pueden introducirse por medios comerciales. Esto resulta difícil para personas que apenas pueden reunir dinero. Estos medicamentos deberían entrar sin duda por canales humanitarios», acotó.
También destacó la importancia de la cuestión de la rendición de cuentas para garantizar que se avance en la reconstrucción de la atención sanitaria en Gaza y se limite la probabilidad de que se produzcan devastaciones similares en el futuro.
Ambos informes concluyen que los daños causados por los ataques israelíes no son incidentes aislados, sino parte de un patrón continuo de daños sistemáticos a la salud de las mujeres y sus hijos en Gaza, lo que equivale a violencia reproductiva.
Israel ha negado esto y ha afirmado que los ataques a los hospitales de Gaza se deben a que las instalaciones médicas están siendo utilizadas por Hamás, y ha mantenido que sus fuerzas respetan el derecho internacional.
Si bien, según el derecho internacional, las instalaciones sanitarias gozan de protección especial incluso en tiempo de guerra y están prohibidos los ataques contra ellas, dicha protección se pierde si se considera que cumplen los criterios para ser consideradas objetivos militares, como albergar a militares y armas.
Sin embargo, cualquier ataque contra ellas debe seguir respetando los principios fundamentales de distinción, proporcionalidad y precaución en los ataques, y el incumplimiento de cualquiera de estos principios constituye una violación del derecho internacional humanitario, según la ONU.
«Estos ataques forman parte de una política deliberada diseñada para crear un efecto dominó de sufrimiento», dijo Bakri.
Y agregó: «Desde la hambruna y la distribución militarizada de la ayuda por parte del GHF, hasta la falta de acceso a agua potable, las repetidas órdenes de desplazamiento, la vida en refugios bajo bombardeos continuos y la exposición a infecciones, enfermedades y condiciones climáticas adversas, los ataques a la atención sanitaria materna y reproductiva son otra pieza de este rompecabezas».
En conjunto, dijo, «estas condiciones se crearon para destruir sistemáticamente el tejido de la vida en Gaza y reducir la capacidad de supervivencia de la población».
«El gobierno israelí ha justificado los ataques contra las instalaciones sanitarias diciendo que se trataba de un problema causado por Hamás. No tenemos indicios de ello, pero podría ser cierto. En cualquier caso, es necesario investigar estos incidentes y esperamos que el Gobierno israelí lleve a cabo dicha investigación», afirmó Zarifi.
Pero, añadió, «lo que realmente nos alarma es que se han violado repetidamente las normas que prohíben los ataques contra la asistencia sanitaria, y también parece que se han violado las leyes que regulan la protección de las mujeres y los niños. Lo único que hace que estas normas funcionen es la rendición de cuentas».
«Tiene que haber rendición de cuentas por lo que ha ocurrido, ya que es la única forma de garantizar que lo que ha ocurrido no vuelva a ocurrir en otros conflictos. La impunidad es observada por otros actores en todo el mundo», demandó.
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