El impuesto sobre las bebidas espirituosas promedia 22,5 por ciento en el mundo y el de los refrescos azucarados apenas llega a dos por ciento. Aumentar esos tributos ayudaría a la salud, disminuyendo el consumo e incrementando los recursos con los cuales combatir enfermedades como la obesidad, la diabetes, varios tipos de cáncer y enfermedades cardiovasculares, según la Organización Mundial de la Salud. Imagen: Adam Wilson / Unsplash
