¿La Junta de Paz de EEUU tiene como fin socavar a la ONU?

Logo en inglés de la Junta de Paz promovida por Donald Trump, que algunos especialistas consideran que tiene similitudes con la de las Naciones Unidas. Imagen: JP

NACIONES UNIDAS  A juzgar por las señales contradictorias que llegan de la Casa Blanca, ¿la Junta de Paz, creada por el presidente Donald Trump, tiene como objetivo final sustituir al Consejo de Seguridad de la ONU o a la propia Organización de las Naciones Unidas?

Durante un acto el día 22, que tuvo por escenario el enclave suizo de Davos, Trump ratificó formalmente la Carta de la Junta, estableciéndola como «una organización internacional oficial».

Trump, que ejercerá como presidente de la Junta, estuvo acompañado por los llamados miembros fundadores, que, dijo, «representan a países de todo el mundo que se han comprometido a construir un futuro seguro y próspero para Gaza que proporcione paz duradera, estabilidad y oportunidades para su pueblo».

Norman Solomon, director ejecutivo del Instituto para la Precisión Pública y director nacional de RootsAction, dijo a IPS que esa Junta de Paz del presidente Trump se está diseñando como una especie de alianza global similar a la «coalición de voluntarios» que intentó fraudulentamente dar legitimidad a la invasión de Iraq liderada por Estados Unidos en 2003.

Trump, dijo, está reclutando gobiernos sumisos para que se alineen con su liderazgo y empujen al planeta cada vez más hacia la guerra por la dominación y el saqueo.

El precio que pagarán los miembros de la «Junta de Paz», con nombre orwelliano, es mucho mayor que la cantidad solicitada, que asciende a más de 1000 millones de dólares por partiipante. «En un estilo de gánster global, Trump está haciendo planes y creando estructuras según sus caprichos imperiales», señaló.

«Al mismo tiempo, los métodos de su locura son transparentes, ya que busca crear nuevos mecanismos para que Estados Unidos domine la mayor parte posible del mundo», consideró Solomon.

Trump sigue traspasando los límites del doble lenguaje que encubre los planes de Estados Unidos para obtener influencia económica y militar sobre otros países. A su juicio, el mensaje esencial «en nombre del Tío Sam» es: «Se acabó el ser amable».

Los predecesores de Trump en la Casa Blanca a menudo se han valido de la simple ambigüedad y la retórica grandilocuente para ocultar sus prioridades y agendas reales, consideró.

Pero Trump ha prescindido de los eufemismos para dejar muy claro que cree que el gobierno de Estados Unidos es la luz del mundo a la que todos los demás deben seguir, dijo Solomon, autor de «War Made Invisible: How America Hides the Human Toll of Its Military Machine (La guerra invisible: cómo Estados Unidos oculta el coste humano de su maquinaria militar)».

El portavoz de la ONU, Stephane Dujarric, comentó con los periodistas el mismo día 22 la constitución de la Junta de Paz.

«Seamos claros. Nos comprometemos a hacer todo lo posible para garantizar la plena aplicación de la resolución 2803 del Consejo de Seguridad, que, como recordarán, acogió con satisfacción la creación de la Junta de Paz para Gaza», dijo.

Y, añadió, «como saben,parte de esa resolución y del plan presentado por el presidente Trump se refería a que la ONU liderara la entrega de ayuda humanitaria».

«Creo que hemos entregado una gran cantidad de ayuda humanitaria en Gaza, tanta como hemos podido permitir», detalló Dujarric.

«Y hemos hablado de las restricciones, pero ustedes saben cuánto más hemos podido hacer desde el alto el fuego. Como parte de ello, hemos colaborado muy bien con las autoridades estadounidenses y seguiremos haciéndolo», recordó.

La ONU, reafirmó Dujarric, sigue siendo la única organización internacional con membresía universal.

«Obviamente, hemos visto los anuncios hechos en Davos. El secretario general sigue trabajando con determinación para cumplir los mandatos que se nos han encomendado, todos ellos respaldados por el derecho internacional y la Carta de las Naciones Unidas. Quiero decir que nuestro trabajo continúa», expresó.

Cuando se le preguntó sobre las similitudes entre el logotipo de la ONU y el logotipo de la Junta de Paz, dijo que no veía ninguna infracción de los derechos de autor o de la marca registrada.

En torno a la iniciativa de Trump, Louis Charbonneau, director de Human Rights Watch (HRW) en la ONU, dijo que Estados Unidos desempeñó un papel destacado en la creación de la ONU y «ahora, el presidente estadounidense Donald Trump está socavando y retirando la financiación a gran parte de ella».

A su juicio, durante el último año, el gobierno de Washington ha arremetido contra los programas y organismos de la ONU porque la administración Trump cree que la institución es «antiestadounidense» y tiene una «agenda hostil» para sus intereses.

En las negociaciones de la ONU, recordó Charbonneau, los funcionarios estadounidenses han intentado eliminar palabras como «género», «clima» y «diversidad» de las resoluciones y declaraciones.

Los diplomáticos han descrito a Human Rights Watch cómo los funcionarios estadounidenses se oponen agresivamente al lenguaje de derechos humanos que consideran «progresista» o políticamente correcto, dijo.

En un aparente intento de marginar al Consejo de Seguridad de la ONU, Trump ha propuesto una supuesta Junta de Paz que él mismo presidiría. Según Charbonneau, Trump habría ofrecido puestos en su junta a líderes de gobiernos abusivos, entre ellos los de Bielorrusia, China, Hungría, Israel, Rusia y Vietnam.

En un principio, la Junta de Paz tenía por objeto supervisar la administración de Gaza tras más de dos años de ataques y destrucción por parte de las fuerzas israelíes, en los que Estados Unidos fue cómplice.

Pero los estatutos de la nueva junta ni siquiera mencionan Gaza, lo que sugiere que las ambiciones de Trump para este organismo se han ampliado enormemente desde su concepción inicial.

Los estatutos propuestos para la junta no mencionan los derechos humanos. Y dejan claro que Trump, como presidente de la junta, tendría la autoridad suprema para «adoptar resoluciones u otras directivas» según lo considere oportuno.

Un puesto en la Junta de Paz no es barato: la cuota de membresía es de 1000 millones de dólares. Algunos, como el presidente francés, Emmanuel Macron, ya han rechazado la oferta de unirse. Trump respondió con la amenaza de aumentar significativamente los aranceles sobre el vino y el champán franceses.

«El sistema de la ONU tiene sus problemas, pero es mejor que un Politburó global. En lugar de pagar miles de millones para unirse a la junta de Trump, los gobiernos deberían centrarse en reforzar la capacidad de la ONU para defender los derechos humanos», argumento el representante de HRW.

Abundando en esta consideración,  Solomon afirmó que todo el proyecto de la Junta de Paz es una farsa peligrosa que busca reconstituir un mundo unipolar que ya se ha desmoronado en gran medida durante este siglo en términos económicos.

La criminalidad del enfoque de Trump, apoyado por la mayoría republicana en el legislativo Congreso estadounidense, está respaldada por el poderío militar de la nación.

«Más que nunca, la política exterior de Estados Unidos tiene muy poco que ofrecer al mundo, aparte del gangsterismo, la extorsión y el chantaje, junto con amenazas de violencia masiva que a veces se convierten en ataques militares que destrozan toda apariencia de derecho internacional, argumentó.

Para Solomon, todos los presidentes estadounidenses de este siglo, como antes, han ignorado el derecho internacional vigente y han sustituido la política exterior por las preferencias de su complejo militar-industrial.

Trump ha llevado esa política a un extremo descarado, a juicio del especialista, adhiriéndose sin vergüenza al credo distópico de George Orwell de «la guerra es paz», mientras se esfuerza por destruir lo que queda de un orden internacional constructivo.

Por cierto, recordó a título de ejemplo de algunos precedentes, cuando el voluble líder de Indonesia, Sukarno, decidió abandonar la ONU y formar la Conferencia de las Nuevas Fuerzas Emergentes como alternativa, esta no duró mucho, ya que el sucesor de Sukarno, Suharto, reanudó la participación de Indonesia en la ONU.

No se causó ningún daño duradero a la ONU. Y todo quedó en el olvido y fue perdonado.

En una aclaración posterior a la de Dujarric, el portavoz adjunto de la ONU, Farhan Haq, dijo a los periodistas que la Junta de Paz «ha sido autorizada por el Consejo de Seguridad para su labor en Gaza, estrictamente para eso».

«No estamos hablando de operaciones más amplias ni de ninguno de los aspectos que han aparecido en los medios de comunicación durante los últimos días. Estamos hablando de la labor en Gaza», remarcó.

«Como saben, hemos acogido con satisfacción el alto el fuego en Gaza y las medidas para apoyarlo, incluida la Junta de Paz, y seguiremos trabajando con todas las partes sobre el terreno para garantizar que se mantenga el alto el fuego. Eso es lo que ocurre en Gaza».

Los aspectos más generales, dijo, son cuestiones que debe considerar cualquiera que desee participar en este grupo. Obviamente, la ONU tiene su propia Carta, sus propias normas, y cada uno puede comparar y contrastar las respectivas organizaciones.

«La ONU ha coexistido con numerosas organizaciones. Hay organizaciones regionales, subregionales y diversas alianzas de defensa en todo el mundo. Con algunas de ellas tenemos acuerdos de relación. Con otras, no», recordó Haq.

Y detalló: «Tendríamos que ver en detalle cómo se configura la Junta de la Paz una vez que se establezca para saber qué tipo de relación tendríamos con ella».

Entre los participantes* en el acto de firma celebrado en Suiza se encontraban:

• Isa bin Salman bin Hamad Al Khalifa, ministro de la corte del primer ministro, Baréin

• Nasser Bourita, ministro de Asuntos Exteriores, Marruecos

• Javier Milei, presidente de Argentina

• Nikol Pashinyan, primer ministro de Armenia

• Ilham Aliyev, presidente de Azerbaiyán

• Rosen Zhelyazkov, primer ministro de Bulgaria

• Viktor Orban, primer ministro de Hungría

• Prabowo Subianto, presidente de Indonesia

• Ayman Al Safadi, ministro de Asuntos Exteriores de Jordania

• Kassym-Jomart Tokayev, presidente de Kazajistán

• Vjosa Osmani-Sadriu, presidenta de Kosovo

• Mian Muhammad Shehbaz Sharif, primer ministro de Pakistán

• Santiago Peña, presidente de Paraguay

• Mohammed Bin Abdulrahman Al Thani, presidente de Catar

• Faisal bin Farhan Al Saud, ministro de Asuntos Exteriores de Arabia Saudí

• Hakan Fidan, ministro de Asuntos Exteriores de Turquía

• Khaldoon Khalifa Al Mubarak, enviado especial para Estados Unidos de los Emiratos Árabes Unidos

• Shavkat Mirziyoyev, presidente de Uzbekistán

• Gombojavyn Zandanshatar, primer ministro de Mongolia

Una larga lista de países, entre ellos Canadá, Alemania, España, Francia, Italia y otras naciones europeas, no asistieron a la firma, y buena parte han rechazado específicamente la invitación a sumarse a la Junta de Paz de Trump.

T: MF / ED: EG

Este informe incluye imágenes de calidad que pueden ser bajadas e impresas. Copyright IPS, estas imágenes sólo pueden ser impresas junto con este informe

Lo más leído

[wpp heading='Popular Posts' limit=6 range='last24hours' post_type='post' stats_views=0 ]