WASHINGTON – El mundo inicia 2026 un poco más cerca del apocalipsis o de una catástrofe global, una medianoche para la que restan apenas 85 segundos, cinco menos que hace un año, según el último boletín del Consejo de Ciencia y Seguridad de los Científicos Atómicos (Sasb).
Alexandra Bell, directora ejecutiva del Boletín de los Científicos Atómicos, dijo que “el mensaje del Reloj del Juicio Final no puede ser más claro. Los riesgos catastróficos están en aumento, la cooperación está en declive y se nos acaba el tiempo”.
Hace un año, los científicos “advertimos que el mundo estaba peligrosamente cerca de un desastre global y que cualquier demora en revertir el rumbo aumentaba la probabilidad de catástrofe”, recordó el grupo científico en su declaración.
Pero “en lugar de atender esta advertencia, Rusia, China, Estados Unidos y otros países importantes se han vuelto cada vez más agresivos, hostiles y nacionalistas”, y los acuerdos globales, “alcanzados con tanto esfuerzo”, se están derrumbando, agregó el grupo de expertos.
Se acelera una competencia entre grandes potencias “donde el ganador se lo lleva todo” y se socava la cooperación internacional, “crucial para reducir los riesgos de una guerra nuclear, el cambio climático, el uso indebido de la biotecnología, la amenaza potencial de la inteligencia artificial y otros peligros apocalípticos”.
El Boletín fue fundado en 1945 por Albert Einstein, Robert Oppenheimer y científicos de la estadounidense Universidad de Chicago que ayudaron a desarrollar las primeras armas atómicas en el Proyecto Manhattan.
Dos años después el Boletín creó el Reloj del Juicio Final, utilizando la imagen del apocalipsis (medianoche) y el lenguaje contemporáneo de la explosión nuclear (cuenta regresiva a cero) para representar las amenazas a la humanidad y al planeta.
El reloj es fijado cada año por el Consejo de Ciencia y Seguridad del Boletín en consulta con su Junta de Patrocinadores, que incluye a ocho premios Nobel, y se ha convertido en un indicador reconocido de la vulnerabilidad del mundo a las catástrofes globales causadas por las tecnologías creadas por el hombre.
En su edición 2026, el Consejo destacó que “demasiados líderes se han vuelto complacientes e indiferentes, en muchos casos adoptando retórica y políticas que aceleran en lugar de mitigar estos riesgos existenciales”.
Debido a esta falta de liderazgo, el boletín fijó el reloj a 85 segundos de la medianoche, lo más cerca que ha estado de la catástrofe.
El año pasado comenzó con un atisbo de esperanza en relación con los riesgos nucleares, ya que el presidente electo de Estados Unidos, Donald Trump, se esforzó por detener la guerra entre Rusia y Ucrania e incluso sugirió que las principales potencias buscasen la “desnuclearización”.
Sin embargo, a lo largo de 2025, las tendencias negativas, antiguas y nuevas, se intensificaron, con tres conflictos regionales que involucraban a potencias nucleares y que amenazaban con escalar.
Ellos fueron la guerra entre Rusia y Ucrania, el conflicto entre India y Pakistán, y los ataques aéreos de Israel y Estado Unidos sobre instalaciones nucleares de Irán, sin estar claro si los ataques limitaron esos esfuerzos o si, en cambio, persuadieron al país a buscar armas nucleares de forma encubierta.
Mientras tanto, la competencia entre las principales potencias se ha convertido en una auténtica carrera armamentista, como lo demuestra el creciente número de ojivas y plataformas nucleares en China, y la modernización de los sistemas vectores nucleares en Estados Unidos, Rusia y China.
Estados Unidos planea desplegar un nuevo sistema de defensa antimisiles multicapa, el Golden Dome, que incluirá interceptores espaciales, lo que aumenta la probabilidad de conflicto en el espacio y probablemente impulse una nueva carrera armamentística espacial.
El último gran acuerdo que limita el número de armas nucleares estratégicas desplegadas por Estados Unidos y Rusia, el Nuevo Start, está a punto de expirar, poniendo fin a casi 60 años de esfuerzos para limitar la competencia nuclear entre los dos mayores países nucleares del mundo.
Por otra parte, una serie de tendencias adversas dominaron las perspectivas del cambio climático durante el último año. El nivel de dióxido de carbono atmosférico (el gas de efecto invernadero más responsable del cambio climático de origen humano) alcanzó un nuevo máximo, llegando al 150 % de los niveles preindustriales.
La temperatura media mundial en 2024 fue la más cálida en los 175 años de registro, y las temperaturas en 2025 fueron similares. Con la incorporación del agua dulce procedente del derretimiento de los glaciares y la expansión térmica, el nivel medio global del mar alcanzó un máximo histórico.
Las respuestas nacionales e internacionales a la emergencia climática pasaron de ser totalmente insuficientes a ser profundamente destructivas.
Ninguna de las tres cumbres climáticas más recientes de las Naciones Unidas hizo hincapié en la eliminación gradual de los combustibles fósiles ni en el monitoreo de las emisiones de dióxido de carbono, según el boletín.
Y en Estados Unidos, la Administración Trump “prácticamente ha declarado la guerra a las energías renovables y a las políticas climáticas sensatas, socavando implacablemente los esfuerzos nacionales para combatir el cambio climático”, criticó la declaración del grupo científico.
Luego registra que “la acelerada evolución de la inteligencia artificial plantea un tipo diferente de amenaza biológica: la posibilidad de diseñar, mediante IA, nuevos patógenos contra los cuales los humanos carecen de defensas efectivas”.
Destaca que Estados Unidos, Rusia y China están incorporando la IA en sus sectores de defensa, a pesar de los peligros potenciales que conllevan.
“En Estados Unidos, la Administración Trump ha revocado una orden ejecutiva previa sobre la seguridad de la IA, lo que refleja una peligrosa priorización de la innovación sobre la seguridad”, dice la declaración.
Por otra parte, “la revolución de la IA tiene el potencial de acelerar el caos y la disfunción existentes en el ecosistema de información mundial, socavando los debates públicos basados en hechos necesarios para abordar amenazas urgentes como la guerra nuclear, las pandemias y el cambio climático”, apunta el texto.
“Estas peligrosas tendencias van acompañadas de otro desarrollo que socava los esfuerzos para abordar las principales amenazas globales: el auge de la autocracia nacionalista en países de todo el mundo, incluyendo varios que poseen armas nucleares”, subrayó la declaración.
El Consejo afirma que “a medida que las manecillas del Reloj del Juicio Final se acercan a la medianoche, hay muchas acciones que podrían alejar a la humanidad del abismo”, comenzando porque “Estados Unidos y Rusia pueden reanudar el diálogo sobre la limitación de sus arsenales nucleares”.
Además, “todos los Estados con armas nucleares pueden evitar inversiones desestabilizadoras en defensa antimisiles y observar la moratoria vigente sobre los ensayos nucleares explosivos”.
Washington, Moscú y Beijing pueden entablar un diálogo sobre la incorporación de inteligencia artificial en sus ejércitos, en particular en los sistemas de comando y control nuclear, y la comunidad internacional tomar medidas para reducir la posibilidad d que la IA se utilice para crear amenazas biológicas.
Y, finalmente, “el Congreso de Estados Unidos puede repudiar la guerra del presidente Trump contra las energías renovables y, en cambio, ofrecer incentivos e inversiones que permitan una rápida reducción del uso de combustibles fósiles”.
A-E/HM


