NAIROBI – Los residuos causados por la sobreproducción y el consumo excesivo en la industria de la moda y los textiles se mantienen como un desafío ambiental y social en el planeta, expusieron agencias de las Naciones Unidas al iniciarse este jueves 27 jornadas de concientización en pro de cero residuos.
“La moda insostenible está agravando la triple crisis planetaria: el cambio climático, la pérdida de la naturaleza, el suelo y la biodiversidad, y la contaminación y los residuos”, declaró Inger Andersen, directora ejecutiva del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (Pnuma).
Cada año se generan 92 millones de toneladas de residuos textiles en el mundo. La producción se duplicó entre 2000 y 2015, mientras que la duración del uso de las prendas disminuyó 36 %.
De los residuos plásticos, 11 % proviene de ropa y textiles, y en 2023 solo ocho por ciento de las fibras textiles se fabricaron con materiales reciclados.
La ropa desechada suele acabar en países de bajos ingresos, donde la falta de infraestructura para la gestión de residuos provoca el vertido, la quema y graves consecuencias ambientales y sociales.
Además, los residuos textiles y de moda en las ciudades suelen acabar en vertederos, donde tardan décadas en descomponerse y liberan nocivos gases de efecto invernadero, que calientan el planeta.
“El creciente volumen de residuos está poniendo a prueba la infraestructura urbana, la salud pública y el medio ambiente, advirtió Anacláudia Rossbach, directora ejecutiva del Programa de las Naciones Unidas para los Asentamientos Humanos (ONU-Hábitat).
Ese reto llega “especialmente para los 1100 millones de personas que viven en asentamientos informales y barrios marginales, con servicios limitados de recolección de residuos y saneamiento”, apuntó Rossbach.
Las agencias de la ONU impulsan enfoques de cero residuos, como claves para la transición hacia enfoques más circulares de producción, consumo y reciclaje, y en 2022 la Asamblea General de la organización estableció el 30 de marzo como Día Internacional de Cero Residuos.
“Necesitamos centrarnos en un enfoque de economía circular que valore la producción, la reutilización y la reparación sostenibles. Trabajando juntos, los consumidores, la industria y los gobiernos pueden apoyar una moda verdaderamente duradera y ayudar a reducir nuestra huella ecológica”, dijo Andersen.
En Nairobi el Pnuma y ONU-Hábitat presentaron tres buenas prácticas de cero residuos en moda y textiles, seleccionadas entre 220 propuestas de distintas regiones del globo.
Una primera propuesta es la del proyecto United Wardrobe (Armario unido), implementado en Bangkok, Tailandia, que transforma los residuos textiles en un ciclo de reutilización y renovación, reduciendo 98 000 kilos de emisiones de dióxido de carbono (CO2) y conservando 33 millones de litros de agua.
Otra es LiiS.com, de Noruega, que alquila prendas fácilmente reparables a más de 270 000 niños. Ese modelo de textiles como servicio “fomenta la sostenibilidad desde el inicio de la vida, educando y concienciando sobre los residuos a toda una nueva generación”, de acuerdo con el Pnuma y ONU-Hábitat.
Las agencias de la ONU prevén que entre el 1 de marzo y el 5 de abril se celebren decenas de eventos para concienciar y debatir soluciones a nivel global, nacional y municipal, como talleres de reciclaje creativo, jornadas de limpieza, plantación de árboles e intercambio de juguetes.
Las convocatorias contemplan la participación de niños, grupos juveniles, científicos, refugiados y otros grupos interesados en países como Arabia Saudí, Brasil, Canadá, Estados Unidos, Grecia, Italia, Malaui, Tailandia y Uganda.
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