GINEBRA – Clínicas cerradas, y trabajadores de la salud despedidos en todo el mundo, reflejan el impacto negativo generalizado que la congelación del financiamiento de Estados Unidos tiene en la respuesta mundial al sida, indicó el más reciente informe de Onusida en esta ciudad suiza.
Apenas un mes después de que el presidente estadounidense Donald Trump asumió su cargo el 20 de enero y frenó la ayuda internacional de su país, el Programa Conjunto de las Naciones Unidas sobre el VIH/Sida (Onusida) ya había recibido informes de impactos sobre programas de lucha contra el sida en al menos 55 países.
Eso incluye 42 proyectos que cuentan con el apoyo del Plan de emergencia del presidente de Estados Unidos para el alivio del sida, conocido como Pepfar, que desde 2003 ha salvado más de 26 millones de vidas según Onusida, y 13 que reciben algún otro tipo de apoyo estadounidense.
La orden ejecutiva de Trump congeló los fondos de ayuda al exterior por 90 días, como período de evaluación para hacer recortes en los programas que considere al margen de su agenda política cuya guía es “Estados Unidos primero”.
La revisión se centró en contratos de asistencia plurianuales adjudicados por la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (Usaid), con una gran mayoría de ellos eliminados.
Luego, el secretario de Estado (canciller), Marco Rubio, emitió una “exención de emergencia para reanudar “la asistencia humanitaria que salva vidas”, incluido el tratamiento del VIH/sida.
Onusida informó a comienzos de febrero que habpia “una confusión generalizada” sobre cómo se estaba implementando la exención sobre el terreno.
Los 16 informes recibidos por la entidad durante la semana del 17 al 21 de febrero muestran que esas exenciones han llevado a la reanudación de algunos servicios clínicos, como el tratamiento del VIH y la prevención de la transmisión vertical, en muchos países que dependen en gran medida de la financiación estadounidense.
Por ejemplo, más de la mitad de los medicamentos contra el VIH adquiridos para la República Democrática del Congo (RDC), Haití, Mozambique, Tanzania y Zambia son adquiridos por los Estados Unidos.
Antes de la congelación, el gobierno de Estados Unidos proporcionaba dos tercios de la financiación internacional para la prevención del VIH en países de ingresos bajos y medios, según la Coalición Mundial para la Prevención del VIH.
En el mundo hay 40 millones de personas que viven con el VIH (virus de inmunodeficiencia humana), cerca de 1,3 millones de personas contraen el virus anualmente, y por enfermedades relacionadas con el sida murieron 630 000 personas en el año 2023.
El reporte nombra a los 20 países que dependen en mayor medida de la financiación de Washington: RDC, Haití, Mozambique, Tanzania, Zambia, Uganda, Nigeria, Ruanda, Angola, Kenia, Ucrania, Burkina Faso, Burundi, El Salvador, Zimbabwe, Togo, Nepal, Costa de Marfil, Esuatini y Benín.
Un caso emblemático es el de Costa de Marfil, país de África occidental con 27 millones de habitantes y donde Washington ha apoyado más de la mitad de la respuesta total para ayudar a más de 400 000 adultos y niños que viven con sida.
La orden de suspensión de actividades provocó un cierre total de los servicios financiados por el programa Pepfar, que cubre 516 centros de salud en 70 % de los distritos sanitarios del país, y a 85 % de las personas que viven con VIH en tratamiento (alrededor de 265 000 personas).
Más de 8600 empleados se vieron afectados, incluidos 597 trabajadores clínicos (médicos, enfermeras y parteras) y 3591 trabajadores comunitarios.
Por otra parte, no está claro cuánto tiempo durará la financiación extraordinaria, en medio de múltiples informes de que los principales sistemas del gobierno de Estados Unidos, y el personal responsable de pagar a los socios implementadores, están fuera de línea o trabajando a una capacidad muy reducida, indicó Onusida.
Además, los niveles críticos de las respuestas nacionales al sida no son elegibles para estas exenciones, incluidos muchos servicios de prevención del VIH y servicios comunitarios para poblaciones clave, como niñas, adolescentes y mujeres jóvenes.
Al mismo tiempo, los servicios de recopilación y análisis de datos se han visto interrumpidos en numerosos países, según informes recibidos la semana pasada, que señalan que la cantidad y la calidad generales de los servicios de prevención, pruebas y tratamiento del VIH se han visto erosionadas.
El personal que trabaja en los centros de salud se enfrenta a mayores cargas de trabajo, y los pacientes experimentan mayores tiempos de espera para recibir servicios que les salvan la vida, dijo Onusida.
Persisten otras preocupaciones, desde los deficientes sistemas de salud hasta la necesidad de abordar las prioridades relacionadas con el género.
Además “las declaraciones del gobierno de Estados Unidos a las organizaciones del sistema de las Naciones Unidas sugieren que los programas financiados por EEUU centrados en la igualdad de género y las poblaciones transgénero podrían no reanudarse”, señala el informe de Onusida.
El gobierno de Trump ha tomado medidas para desestimular políticas basadas en igualdad de género y otros criterios inclusivos en áreas como las fuerzas armadas, el ingreso a cargos públicos o las competencias deportivas.
Su administración anunció el 26 de febrero recortes presupuestarios masivos de más del 90 % en programas de ayuda y desarrollo en el extranjero por 54 000 millones de dólares que ejecuta la Usaid.
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