El auge digital puede ser un desastre para el ambiente

Un centro de datos en Groningen, Países Bajos, que utiliza energía producida por turbinas eólicas. Las instalaciones y corporaciones de la economía digital son grandes consumidoras de energía, agua y materias primas, y sus productos al final de su vida útil representan una carga de desechos sobre el medio ambiente. Imagen: Aerovista Luchtfotografie / Shutterstock

GINEBRA – La digitalización impulsa el crecimiento económico mundial y ofrece oportunidades únicas para los países en desarrollo, pero sus repercusiones ambientales son cada vez más graves, advirtió en un informe este miércoles 10 de la Unctad, ahora conocida como ONU Comercio y Desarrollo.

La costarricense Rebeca Grynspan, secretaria general de la Unctad, subrayó la necesidad de un enfoque equilibrado pues “debemos aprovechar el poder de la digitalización para avanzar en un desarrollo inclusivo y sostenible, mientras mitigamos sus impactos ambientales negativos”.

“Esto requiere un cambio hacia una economía digital circular, caracterizada por un consumo y producción responsables, el uso de energía renovable y una gestión integral de los residuos electrónicos”, agregó Grynspan, y resumió: “El creciente impacto ambiental de la economía digital puede revertirse”.

Los países en desarrollo siguen desigualmente afectados tanto económica como ecológicamente debido a las brechas digitales y de desarrollo existentes, aunque tienen el potencial de aprovechar este cambio digital para fomentar el desarrollo

Entre los ejemplos que trae el “Informe sobre la Economía Digital 2024” de la Unctad está que para producir un ordenador que pesa dos kilogramos se necesitan 800 kilos de materias primas.

El consumo de energía de la minería para la moneda digital Bitcoin se multiplicó por 34 entre 2015 y 2020, alcanzando alrededor de 121 teravatios hora, mayor que el de Bélgica, Finlandia o la mayoría de los países pequeños.

En 2022 los centros de datos mundiales consumieron 460 teravatios hora, el equivalente a la energía utilizada por 42 millones de hogares en Estados Unidos en un año, y se espera que esa cifra se duplique para 2026.

La Unctad estima que el sector digital es responsable de entre el 1,5 y el 3,2 % de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero –que calientan la atmósfera-, similar a lo que ocurre con el transporte aéreo y marítimo.

Entre 2018 y 2022, el consumo de electricidad de 13 importantes operadores de centros de datos aumentó más del doble, lo que pone de relieve la necesidad urgente de abordar las huellas energética e hídrica de estas tecnologías.

Entre las grandes tecnológicas, “Google reveló que en 2022, el consumo total de agua en sus centros de datos y oficinas ascendió a 5600 millones de galones (unos 21,2 millones de metros cúbicos). Para el mismo año, Microsoft informó que su consumo de agua fue de 6,4 millones de metros cúbicos”, dijo Grynspan

En la actualidad, unos 5400 millones de personas utilizan Internet y la economía digital mundial está en auge, con evidentes ventajas para muchos, reconoce el “Informe sobre la Economía Digital 2024” de la Unctad (antes, Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo).

Solo en términos de valor, las ventas de comercio electrónico de las empresas aumentaron de 17 billones (millones de millones) de dólares en 2016 a 27 billones de dólares en 2022, en 43 países.

Los compradores en línea han pasado de menos de 100 millones en 2000 a 2300 millones en 2021, incremento que ha provocado un aumento de 30 % en los residuos relacionados con la tecnología digital entre 2010 y 2022, hasta alcanzar 10,5 millones de toneladas a nivel mundial.

“La gestión de los desechos digitales sigue siendo inadecuada, lo que constituye un gran motivo de preocupación dada la contaminación que genera y su impacto en el medio ambiente”, afirmó Grynspan.

El informe señala que los países desarrollados generan 3,25 kilos de residuos digitales por persona, en comparación con menos de un kilogramo en los países en desarrollo y apenas 0,21 kilos en los países menos adelantados.

Grynspan dijo que, por otra parte, “hablamos mucho sobre cómo las tecnologías digitales pueden reducir el uso de papel y mejorar la eficiencia energética, y pueden ayudar a reducir las emisiones de gases de efecto invernadero en los sectores del transporte, la construcción, la agricultura y la energía”.

“Pero no se habla tanto de las desventajas”, agregó, insistiendo en que la digitalización es “altamente materialista”, además de requerir grandes cantidades de electricidad rica en carbono.

Para contrarrestar esta amenaza al medio ambiente y en apoyo de una economía digital equitativa y responsable, el informe ofrece sugerencias de políticas que abarcan los minerales preciosos utilizados para fabricar dispositivos electrónicos, incluidos los teléfonos móviles, y otros recursos naturales vitales, como el agua.

El Banco Mundial estima que la demanda de minerales necesarios para la digitalización, como el grafito, el litio y el cobalto, podría aumentar 500 % hasta 2050, y los países en desarrollo son fundamentales en la cadena de suministro mundial de minerales y metales de transición.

“La mayor demanda de minerales esenciales ofrece a los países en desarrollo ricos en recursos la oportunidad de añadir más valor a los minerales extraídos, diversificar su economía y mejorar su desarrollo, pero es necesario transferir tecnología y hacerla más eficiente”, dijo Grynspan.

La Unctad propone nuevos modelos de negocio y políticas sólidas para que el crecimiento digital sea más sostenible, comenzando por utilizar modelos de economía circular, centrándose en el reciclaje, la reutilización y la recuperación de materiales digitales para reducir los residuos y el daño ambiental.

Luego, optimizar los recursos mediante la creación de planes para utilizar las materias primas de manera más eficiente y reducir el uso general;

Se deben fortalecer las regulaciones, aplicar normas y reglas ambientales más estrictas para reducir el impacto ecológico de las tecnologías digitales; invertir en energía renovable, y apoyar la investigación y el desarrollo de tecnologías energéticamente eficientes y de prácticas digitales sostenibles.

También se requiere promover la cooperación internacional, alentar a los países a trabajar juntos para garantizar un acceso justo a las tecnologías y los recursos digitales, y abordar los problemas mundiales de los desechos digitales y la extracción de recursos.

“La economía digital es fundamental para el crecimiento global y las oportunidades de desarrollo, por lo que necesitamos implementar las prácticas que nos llevarán a un espacio en el que todos ganen y no en contra de nuestros objetivos de sostenibilidad ambiental y compromisos con el cambio climático”, concluyó Grynspan.

A-E/HM

 

Compartir

Facebook
Twitter
LinkedIn

Este informe incluye imágenes de calidad que pueden ser bajadas e impresas. Copyright IPS, estas imágenes sólo pueden ser impresas junto con este informe