El cambio climático amenaza los avances de Asia y el Pacífico

Una familia se refugia al costado de una carretera en la provincia de Sindh, Pakistán, después de que su hogar fue uno de los miles afectados por las inusuales lluvias e inundaciones del año pasado en Pakistán. Gran parte de Asia y el Pacífico se vio afectada por 140 desastres, que cobraron 7500 vidas en 2022. Imagen: Asad Zaidi / Unicef

BANGKOK – Los países asiáticos y del Pacífico tienen una “ventana estrecha” para proteger ganancias obtenidas con décadas de esfuerzo, debido a que el cambio climático aumenta los desastres e impacta a miles de millones de personas, indicó un informe de la de la Comisión Económica y Social para Asia y el Pacífico (Cespap).

“A medida que las temperaturas continúan aumentando, surgen nuevos puntos críticos de desastres y los existentes se intensifican”, dijo la economista indonesia Armida Salsiah Alisjahbana, secretaria ejecutiva de la Cespap, ante el regional Comité sobre la Reducción del Riesgo de Desastres, reunido en esta capital.

Solo en 2022 más de 140 desastres azotaron la región y provocaron más de 7500 muertes. Afectaron a 64 millones de personas y causaron daños económicos estimados en 57 000 millones de dólares.

Bajo un escenario de calentamiento de dos grados centígrados, Cespap proyecta un aumento de muertes, y pérdidas económicas potenciales de más de un billón (un millón de millones) de dólares, si no hay una respuesta adecuada.

El Acuerdo de París de 2015 compromete a casi todos los países del mundo a trabajar para que la temperatura promedio del planeta no aumente más de dos grados centígrados sobre el nivel de la era preindustrial (1850-1900) durante este siglo, ni más de 1,5 grados antes de 2050.

Sin embargo, el mundo se ha deslizado peligrosamente hacia esos umbrales y resulta insuficiente la contención de emisiones de gases de efecto invernadero, como el dióxido de carbono, que provocan el calentamiento global.

El Informe sobre desastres de Asia y el Pacífico 2023, que presentó Cespap al Comité, busca animar a gobiernos y otras partes interesadas en una estrategia regional para tener servicios de alerta temprana ante esos eventos, desarrollar mecanismos de adaptación y salvaguardar los medios de subsistencia.

Según el documento, el impacto y la magnitud de los desastres en la última década indican que el cambio climático hace que los peligros naturales sean aún más frecuentes e intensos, con inundaciones, ciclones tropicales, olas de calor, sequías y terremotos.

Los resultados son pérdidas de vidas, comunidades desplazadas, daños a la salud de la población y millones de personas empujadas a la pobreza. Además, “los sistemas alimentarios y energéticos se están interrumpiendo, las economías se desestabilizan y las sociedades resultan socavadas”, advierte el texto.

En particular, las muertes por desastres y las pérdidas económicas se distribuyen de manera desigual en Asia-Pacífico, con un mayor impacto en los países menos adelantados, ya que sus vulnerabilidades preexistentes dificultan tanto la preparación como el enfrentamiento de los peligros naturales.

Las pérdidas relacionadas con los desastres son particularmente peligrosas tanto en el sector agrícola como en el energético. La sequía, las lluvias intensas y las inundaciones ya están contribuyendo a disminuir la producción agrícola y a aumentar los precios de los alimentos.

Olas de calor y sequías colocan bajo presión la infraestructura para generación y transmisión de energía, además de que impulsan la degradación ambiental y reducen la biodiversidad.

La región alberga 60 % de los 8000 millones de habitantes del planeta, e incluye a los países más poblados del mundo, India y China. Comprende 53 Estados, desde Turquía al oeste hasta las oceánicas islas de Kiribati en el Pacífico, y su producto interno bruto fue estimado por el Banco Mundial en 30 billones de dólares.

Alisjahbana defendió el empleo de las tecnologías nuevas y en evolución, como la inteligencia artificial, los macrodatos y el abastecimiento en la nube, considerándolas estratégicas, para mitigar el riesgo de desastres, desarrollar resiliencia y fortalecer la acción climática.

“Pueden mejorar nuestra comprensión de los patrones de desastres, brindar alerta temprana a todos y respaldar la toma de decisiones”, agregó en su exposición.

Cespap plantea que el aumento de las inversiones en sistemas de alerta temprana multirriesgos, así como la ampliación de la cobertura, en particular en los países menos adelantados, son esenciales para reducir las muertes.

Los sistemas de alerta temprana también pueden reducir las pérdidas por desastres hasta en 60 %, lo que ofrece un notable retorno de la inversión multiplicado por 10, de acuerdo con el análisis de Cespap.

Las deliberaciones del Comité, en su octava sesión este año, se centran en acciones críticas, como la adaptación que permita a los hogares vulnerables proteger sus activos y medios de subsistencia en puntos críticos de riesgo de amenazas.

A-E/HM

 

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