Bachelet denuncia la opresión a las mujeres en Afganistán

Mujeres en una sala de espera de una clínica en Afganistán. Su acceso a servicios y oportunidades, como la educación, el trabajo y también la salud, se han visto afectados, así como la libertad de transitar y la posibilidad de llevar la cara descubierta, desde que en agosto de 2021 asumió el control del país la milicia talibán. Foto: Alessio Romenzi/Unicef

GINEBRA – El hambre acosa a más de 90 por ciento de los hogares encabezados por mujeres en Afganistán, en un contexto de “opresión sistemática e institucionalizada” en ese país, denunció este viernes 1 la alta comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Michelle Bachelet.

Junto con el hambre y la inseguridad alimentaria “hay un aumento de la violencia doméstica y del acoso y ataques contra mujeres activistas, periodistas, juezas, abogadas y fiscales”, y se agrega “un desempleo masivo entre las mujeres, en medio de una economía al borde del colapso total”, aseveró Bachelet.

La responsable habló en una sesión del Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas en esta ciudad suiza que debatió sobre la situación de las mujeres y las niñas en Afganistán, donde en agosto de 2021 capturó el poder el movimiento integrista islámico talibán, que de inmediato restringió las libertades de las mujeres.

Se les prohíbe salir fuera de sus hogares sin un varón de la familia que les acompañe, deben cubrir cuerpo y rostros en lugares públicos, se restringió severamente el derecho al trabajo, y se interrumpió la enseñanza de 1,2 millones de niñas y jóvenes.

“Les pido que retiren las restricciones a la libertad de movimiento de las mujeres, incluido el requisito de un ‘guardián’ y la obligación de que se cubran la cara, autorizando su derecho a acceder al empleo”, dijo Bachelet dirigiéndose a los responsables del movimiento talibán.

También les pidió que “respondan a los llamamientos urgentes de las mujeres para lograr un asiento en la mesa –de conversaciones entre los líderes del talibán y otros sectores de la sociedad afgana- y participar en un diálogo significativo”.

Además solicitó que se fije una fecha para la reapertura de las escuelas, donde pueda brindarse “una educación de calidad y sin discriminación”.

Insistió en que en medio de una crisis como la que vive Afganistán “la contribución de las mujeres a la actividad económica es indispensable”.

“Desde que los talibanes tomaron el poder, las mujeres y las niñas han experimentado el retroceso más significativo y rápido en el disfrute de sus derechos en general en décadas. Su futuro será aún más oscuro, a menos que algo cambie”: Michelle Bachelet.

La situación ya desesperada por el hambre, desplazamientos forzosos, violencia, represión, depresión económica, desempleo y cercenamiento de libertades, se agravó con un terremoto que hace una semana azotó el sureste del país y causó al menos 1000 muertes, 1500 heridos y centenares de viviendas destruidas.

“Desde que los talibanes tomaron el poder, las mujeres y las niñas han experimentado el retroceso más significativo y rápido en el disfrute de sus derechos en general en décadas. Su futuro será aún más oscuro, a menos que algo cambie”, resumió Bachelet.

En cuanto a la comunidad internacional, “se necesitan esfuerzos más concertados para insistir en que las autoridades de facto restablezcan, protejan y promuevan urgentemente los derechos de las mujeres y niñas afganas”, apuntó Bachelet, quien fue dos veces presidenta de Chile, en 2006-2010 y 2014-2018.

El argentino Federico Villegas, presidente del Consejo, destacó que el debate se realiza a pedido de Francia y la Unión Europea, y consideró que se atraviesa un momento crítico, “de retrocesos en el progreso y los logros en los derechos de las mujeres y las niñas en todo el mundo, incluido Afganistán”.

Richard Bennett, relator especial sobre la situación de los derechos humanos en Afganistán, llamó a los talibanes a dialogar con las mujeres de ese país “y permitirles participar plenamente en la vida civil, política y económica”.

Los talibanes “también deben respetar el derecho de todas las mujeres y niñas a la educación en todos los niveles, abrir escuelas secundarias para todos los niños, y garantizar que las mujeres puedan desempeñar un papel activo en la fuerza laboral y tener acceso a la atención médica”, agregó Bennet.

A-E/HM

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