Austeridad y desigualdad también castigan a África oriental

Amina, de 50 años, llegó al campo para personas desplazadas de Gunagado, en el este de Etiopía, en busca de agua y alimentos, después de que una sequía mató a su ganado y provocó una epidemia que puso en riesgo a su familia. Los habitantes de África oriental requieren que los escasos recursos estatales atiendan sus necesidades básicas antes que gastos como el servicio de la deuda pública. Foto: Pablo Toso/Oxfam

LONDRES – Los países de África oriental, castigados por la pobreza y desigualdad estructurales, conflictos armados, plagas, fenómenos meteorológicos extremos y la covid-19, encaran también políticas de austeridad que reducen el acceso a beneficios fundamentales, advirtió la coalición internacional contra la pobreza Oxfam.

Con los recortes del gasto “la región se arriesga a caer en un círculo vicioso de servicios de salud insuficientes, instalaciones educativas pobres y declive económico que afectará especialmente a las mujeres y las personas jóvenes”, dijo Parvin Ngala, directora de Oxfam en África central, oriental y el Cuerno de África.

La organización considera que los países de África oriental experimentaron crecimiento económico y reducción de la pobreza en las últimas dos décadas, pero sosteniendo unos elevados niveles de desigualdad, con la riqueza concentrada en pocas manos y la mayoría con dificultades para cubrir sus necesidades básicas.

El 10 % más rico de los habitantes de la región obtiene en promedio 47 % de los ingresos nacionales brutos, mientras que el 50 % más pobre tan solo percibe 13,3 %.

Los países considerados en el análisis fueron Burundi, Etiopía, Kenia, República Democrática del Congo, Ruanda, Somalia, Sudán del Sur, Tanzania y Uganda.

La covid, unida a las plagas de langostas y las crisis climáticas, sumieron a la región en una crisis económica, millones de personas perdieron sus empleos, y se agravaron la pobreza y la inseguridad alimentaria.

Casi 21 millones de personas padecen graves niveles de hambre, y más de 44 millones necesitan ayuda humanitaria en Etiopía, Somalia, Kenia y Sudán del Sur.

Cuando se declaró la pandemia, la mitad de la población de África oriental tenía un acceso inadecuado a servicios de salud, 90 % carecía de protección social y 80 % de derechos laborales.

El cierre de las escuelas afectó a millones de estudiantes, especialmente a los que estaban en mayor pobreza y no tenían acceso a la educación en línea.

A mediados de enero de 2022, solo cuatro por ciento de la población de África oriental había recibido la pauta completa de la vacuna anticovid, en comparación con 71 % de los habitantes de países ricos.

Plagas de langostas azotaron a varios países en 2020, destruyendo cultivos y pastos para el ganado, y sequías e inundaciones agravaron la situación, provocando una grave inseguridad alimentaria, especialmente en comunidades rurales y nómadas.

Según Oxfam el PIB de la región (unos 390 000 millones de dólares, según el Banco Mundial) se contrajo en 15 700 millones de dólares en 2020 debido a un crecimiento menor de lo esperado, y se perdieron 7,2 % de las horas de trabajo, lo que equivale a 10 millones de empleos a tiempo completo.

“A pesar de ello, en lugar de aplicar impuestos a las personas y empresas más ricas, los gobiernos de África oriental planean reducir en los próximos años las inversiones públicas en servicios como la atención médica y la educación, o en agricultura y protección social”, señaló Oxfam.

En África oriental los gobiernos destinan cinco veces más recursos al pago de la deuda doméstica y externa que a servicios de salud, siendo esta proporción de 28 veces más en el caso de Sudán del Sur. El servicio de la deuda consumió en promedio 35 % de los ingresos gubernamentales en la región.

Durante la pandemia muchos gobiernos incrementaron su gasto en servicios de salud y protección social, pero ahora tienen planes de reducir el gasto público para disminuir su déficit presupuestario y su deuda, tal y como les recomiendan entidades prestatarias como el Fondo Monetario Internacional (FMI).

De 2022 a 2026, los nueve países planean reducir su gasto público anual en 4700 millones de dólares en comparación con 2021, lo que según Oxfam les impedirá contrarrestar el aumento de la pobreza y las desigualdades causadas por la covid.

En cambio, si pechando a las personas y empresas más ricas incrementasen sus ingresos fiscales en un punto del producto bruto, podrían recaudar 4900 millones de dólares anuales adicionales, monto suficiente para aumentar su gasto de salud 77 % cada año, señaló finalmente la organización.

A-E/HM

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