A África le urge mayor esfuerzo mundial contra su crisis del agua por el clima

La incertidumbre climática podría traducirse en un aumento de los conflictos en África, a medida que surjan tensiones por recursos escasos, en especial el agua. Foto: Ignacio Banda/IPS

BULAWAYO, Zimbabwe – Cuando hace años se advirtió que las futuras guerras no se librarían por el petróleo, sino por el agua, las predicciones fueron tachadas de alarmistas.

Sin embargo, a medida que la incertidumbre climática altera la disponibilidad de agua en África, los investigadores afirman que ya surgen conflictos entre las comunidades locales y a través de las fronteras por el acceso a los escasos recursos hídricos.

En un comentario publicado en enero, la intergubernamental Asociación Mundial para el Agua (GWP, en inglés) pidió a los líderes mundiales que actuaran de inmediato para proporcionar recursos y fondos para hacer frente a lo que, según los organizaciones y estudiosos, es la peor sequía en una generación en África Oriental.

La crisis climática ha provocado la falta generalizada de pastos, diezmando el ganado y creando, a su vez, una crisis humanitaria.

África Oriental ha sido testigo de una crisis climática cíclica en la que una mezcla de inundaciones y sequías ha dado lugar a crecientes llamados a la acción por parte de los países más prósperos del mundo.

“En 2011, la última sequía grave que afectó a esta región causó la muerte de cientos de miles de personas, pero desde entonces y a pesar de las promesas de la comunidad internacional, poco ha cambiado”, afirma GWP.

Alex Simalabwi, coordinador de GWP para África, dijo a IPS que “es necesario reducir la brecha de inversión entre los países ricos, la promoción entre los países africanos y los grupos cívicos. Los países africanos ya aportan más fondos a sus sectores hídricos que los países donantes”.

Y las estadísticas son bastante sombrías: una de cada tres personas en toda África se enfrenta a la escasez de agua a diario, y casi 400 millones de personas en el África subsahariana luchan por tener acceso al agua potable, según el Banco Africano de Desarrollo (BAfD).

Tal y como ha señalado con crudeza ONU Agua, a escala mundial, la mitad de las personas que beben agua de fuentes no seguras viven en África.

El Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (Pnuma) estima que es necesario invertir 100 000 millones de dólares anuales para la adaptación al clima en África de aquí a 2050, pero esa cifra está lejos de alcanzarse.

En un comunicado de prensa del 2 de febrero, el Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) dijo que tan solo en Etiopía, 6,8 millones de personas necesitarán ayuda urgente para mediados de marzo debido a la falta de agua, mientras que otros 4,4 millones se enfrentan a una grave escasez del recurso, debido a tres sequías consecutivas.

“El impacto de la sequía es devastador”, dijo Gianfranco Rotigliano, representante de Unicef en Etiopía, y añadió que esto ha provocado importantes desplazamientos para alejarse de las zonas afectadas.

Puede leer aquí la versión en inglés de este artículo.

Los especialistas afirman que estos desplazamientos ya han provocado conflictos entre las comunidades por el agua.

“La falta de agua potable agrava aún más la situación de los niños y las mujeres. Si los niños se ven obligados a beber agua contaminada, corren el riesgo de contraer varias enfermedades, entre ellas la diarrea, que es una de las principales causas de muerte entre los menores de cinco años”, dijo Rotigliano.

Los expertos afirman que es necesaria una mayor acción colectiva por parte de los países africanos, pero ella depende en buena parte de que los países más ricos del mundo respondan con la urgencia que exige la crisis climática del continente.

“Los países africanos deberían organizarse para hablar con una sola voz en bloque. En el caso de África Oriental, un buen ejemplo es la Autoridad Intergubernamental para el Desarrollo (IGAD, en inglés), que ha establecido un enfoque común para abordar cuestiones especialmente relacionadas con el cambio climático”, dijo Levis Kavagi, coordinador regional de Pnuma para África sobre Ecosistemas y Biodiversidad.

“Los temas que se presentan juntos como grupo atraen una mayor adhesión”, dijo Kavagi a IPS en una entrevista por correo electrónico.

El año pasado, una investigación encargada por la agencia humanitaria CARE International expuso las promesas incumplidas de lo que, según aseguró, era un compromiso de financiación climática para los países en desarrollo desde hacía una década.

“El agua suele ser vista desde el punto de vista del usuario final y sus desafíos, pero las cuestiones relacionadas con el lugar de donde proviene el agua no suelen tener el protagonismo”, dijo Kavagi.

En medio de estas preocupaciones, los grupos de presión tratan de que se tomen más medidas.

“No hay un marco para responsabilizar a los países ricos”, admitió Simalabwi a IPS.

El ex primer ministro británico Tony Blair escribió en febrero de 2020 que, de aquí a 2050, la población de África se duplicará. “Esto trae consigo grandes oportunidades, pero también nuevas realidades. Si no somos capaces de encontrar formas de apoyar a estos países para que crezcan de forma sostenible, todo nuestro trabajo durante décadas en el Reino Unido y en el mundo será en vano», dijo.

Otros expertos, sin embargo, señalan que los retrasos de los países ricos en actuar son más profundos y con mayores consecuencias.

“Los países ricos pueden ser reacios a reconocer, en términos financieros, que África se ve desproporcionadamente afectada por el cambio climático antropogénico, incluso a través de los impactos relacionados con el agua, porque podrían exponerse a responsabilidades de miles de millones de dólares en pagos por pérdidas y daños”, dijo Nathan Mason, investigador del Instituto de Desarrollo de Ultramar del Reino Unido.

Las organizaciones internacionales no gubernamentales, los grupos de investigación y defensa y los donantes más abiertos deben escuchar atentamente a sus homólogos africanos, apoyar sus esfuerzos y ponerlos al frente de los programas financiados”, dijo Mason a IPS, también  por correo electrónico.

Por ahora, los investigadores siguen preocupados porque no solo África Oriental, sino también los países de todo el continente que se enfrentan al hambre y la sequía, tendrán que esperar un poco más para recibir la ayuda de los países ricos, ya que la crisis humanitaria inducida por el clima continúa sin control.

T: MF / ED: EG

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