Una coalición para garantizar una comida escolar a cada niño

Un grupo de niños almuerza en una escuela de Brasil, uno de los primeros países en contar con un Programa Nacional de Alimentación Escolar para todas las escuelas públicas. Foto: Mario Osava/IPS

NACIONES UNIDAS – Las comidas en las escuelas dan a cada niño una comida nutritiva, al mismo tiempo que aumentan las inscripciones y reducen el ausentismo del alumnado.

Así se destacó durante la presentación de la Coalición de Comidas Escolares, una nueva iniciativa que tiene como meta dar a cada niño una comida nutritiva para 2030, mediante el refuerzo de los programas de salud y nutrición que tienen los países para la infancia.

La coalición está formada por más de 60 gobiernos nacionales y 55 socios dedicados a restaurar, mejorar y ampliar los programas de comidas y los sistemas alimentarios.

Entre sus socios se encuentran varias agencias del sistema de la Organización de las Naciones Unidas (ONU): el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef), el Programa Mundial de Alimentos (PMA), la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco).

En su lanzamiento, el 16 de noviembre, los participantes destacaron que el primer objetivo es que al menos vuelvan a contar con la comida escolar todos los estudiantes de primaria que contaban con ese beneficio antes del cierre de las aulas por el estallido de la pandemia de covid-19, una cifra situada en 388 millones de escolares.

La Coalición, liderada por Finlandia y Francia, pretende además llegar a todos los escolares de zonas vulnerables del mundo que no contaban con esas comidas en los planes anteriores a marzo de 2020, cuando se decretó la pandemia. Se calcula que esa población infantil suma 73 millones adicionales.

Esos son los objetivos que aunó a los líderes políticos, a las agencias de la ONU y a otras organizaciones internacionales, explicó  el representante permanente de Finlandia ante las Naciones Unidas, Jukka Salovaara.

“Las comidas escolares son mucho más que un simple plato de comida. Es realmente una oportunidad para transformar las comunidades, mejorar la educación y los sistemas alimentarios a nivel mundial”, dijo.

Los programas de comidas escolares son una importante red de seguridad para los niños y sus comunidades. Como uno de los principales medios para que los niños reciban comidas saludables, ayudan a combatir la pobreza y la desnutrición.

Su impacto en la educación se ve en el aumento del compromiso de los estudiantes, al mismo tiempo que sirven como incentivo para que las familias envíen a sus hijos, especialmente a las niñas, a las escuelas, apoyando así los derechos de los niños a la educación, la nutrición y el bienestar.

“Vemos saltos documentados de entre  9 y 12 % en el aumento de la matrícula sólo por la presencia de las comidas”, dijo la directora de Programas Escolares del PMA, Carmen Burbano.  “Por lo tanto, se trata de instrumentos realmente importantes para llevar (a los niños) a la escuela», añadió.

Los programas también ofrecerán oportunidades para prácticas de desarrollo sostenible y transformaciones en los sistemas alimentarios.

Una estrategia clave es promover y mantener los programas de comidas escolares de cosecha propia, contratando a los agricultores y mercados locales para que suministren los alimentos. La inversión en programas de comidas escolares, especialmente a través del gasto interno, ha demostrado aumentar la cobertura.

En los países de bajos ingresos, el número de niños que reciben comidas escolares aumentó en  36 % cuando sus gobiernos incrementaron los presupuestos para estos programas.

Puede leer aquí la versión en inglés de este artículo.

Un estudio del PMA reveló que a principios de 2020, eran 388 millones de niños en todo el mundo los que recibían comidas a través de los diferentes programas de comidas escolares.  El cierre de las escuelas dejó privó a 370 millones de ese total sin la que era su principal comida del día.

Aunque se han producido notables mejoras desde la reapertura de las escuelas en todo el mundo, con 238 millones de niños que han vuelto a acceder a las comidas escolares, todavía hay 150 millones de niños que no recuperaron ese beneficio, fundamental para ellos y también para sus familias.

La Coalición para las Comidas Escolares pretende cerrar esta brecha mediante un sistema de colaboración entre los países miembros y sus socios.

Entre sus iniciativas se encuentra un mecanismo de seguimiento y rendición de cuentas que están desarrollando el PMA y sus socios, que se utilizará para seguir los logros de la coalición, y una red de intercambio de información entre miembros y socios. El mecanismo lo encabeza el gobierno alemán y las conclusiones se utilizarán para mejorar los programas y sus resultados.

Parte de esa mejora será alcanzar a los 73 millones de niños y niñas a los que no llegaba el beneficio de la alimentación escolar y que conforman la población infantil mundial más vulnerable.

Llegar a los niños que han quedado al margen de los programas alimentarios en las escuelas es un reto, especialmente en los países afectados por conflictos o crisis ambientales.

Dentro de las iniciativas surgidas en el entorno de la Coalición, el Fondo de la Educación No Puede Esperar (ECW, en inglés) y el PMA han firmado un memorando de entendimiento para alimentar a los niños que viven en medio de crisis prolongadas. ECW surgió en 2016 como el primer fondo dedicado específicamente a la atención educativa de la infancia que vive en situaciones de emergencia.

En la firma de ese memorando, la directora ejecutiva Adjunta del PMA, Valerie Guarnieri, dijo: “Simplemente, los niños enfermos no pueden ir a la escuela y los niños hambrientos no pueden aprender. Es esencial que invirtamos más en la salud y la nutrición de los jóvenes estudiantes, especialmente de las niñas”.

Yasmine Sherif, directora de la ECW, dijo que un plan de alimentación supone una gran diferencia en la vida de los niños.

“Para muchos niños y jóvenes de los países afectados por la crisis, una comida en la escuela puede ser el único alimento que ingieren en todo el día y puede ser un importante incentivo para que las familias envíen y mantengan a los niños y niñas en la escuela. También es esencial para que los jóvenes se concentren y aprendan”, aseguró.

La nueva Coalición se plantea encontrar formas de romper las barreras para que los niños puedan llegar a la escuela o buscar vías de aprendizaje alternativas para llegar a los niños que no pueden asistir físicamente a centros educativos.

Los factores que pueden impedir que los niños asistan plenamente a la escuela, como la pobreza, la complejidad de la vida familiar o los conflictos, no han hecho más que agravarse en los últimos casi dos años, debido sobre todo a la covid.

A medida que se abren más escuelas en todo el mundo, se espera que el restablecimiento de los programas de comidas escolares proporcione a su vez un apoyo muy necesario para los niños y sus comunidades.

“Se trata de una prioridad muy urgente y oportuna”, dijo el jefe de la Unidad de Desarrollo Sostenible de la Misión Permanente de Francia ante las Naciones Unidas, Olivier Richard.  Ello, argumentó, “porque las comidas escolares son muy importantes para la recuperación de nuestras sociedades del impacto de la pandemia de covid-19”.

T: MF / ED: EG

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