Hambre y desesperación en Líbano mientras se disparan precios de alimentos

La pobreza y el hambre suben de manera alarmante en Líbano. El Programa Mundial de Alimentos estima que los precios de los alimentos aumentaron 628 % en los últimos dos años. Foto: Mona Alami / IPS

BEIRUT – En las calles de la capital de Líbano, Hadi Hassoun pide unas pocas monedas para alimentar a sus cinco hijos. Tiene mínima esperanza de conseguir un trabajo, sobre todo ahora que el colapso económico en el país ha destruido su riqueza.

Líbano ya presentaba un importante retraso con respecto a los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de la ONU en materia de pobreza y desigualdad, pero la crisis no ha hecho sino empeorar la situación desde el estallido de la pandemia de covid-19.

En el último año, la pobreza se ha triplicado y uno de cada cuatro niños del país se salta una o más comidas cada día. La libra libanesa ha sufrido una devaluación superior a 90 %, pasando de 1500 a más de 22 000 por dólar. Al menos la mitad de la población está sufriendo de forma extrema por esta situación, según los expertos.

Las calles de Beirut son un ejemplo del impacto social de la crisis. Hassoun se sienta a mendigar en la calle Hamra, una de las principales de la ciudad.  “Tengo cinco hijos, y mi hija menor tiene un problema cardíaco congénito, así que hago todo lo posible por reunir algo de dinero cada día para tratar de satisfacer sus necesidades básicas», explicó a IPS.

La oficina del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) en Beirut confirma que tres de cada 10 niños se acuestan con hambre o se saltan comidas cada día.

A pocos metros de Hassoun, Khalid, el seudónimo que prefiere usar, trabaja como recolector de basura para una de las principales empresas de gestión de residuos de Beirut. El hombre, de unos 60 años, es originario de Wadi Khaled, una ciudad en la frontera con Siria, a más de 150 kilómetros de la capital.

“Ya no tengo medios para visitarlos debido al aumento del precio del combustible, así que les envío dinero cada dos semanas, lo que les permite comer productos básicos como arroz y lentejas”, explicó a IPS sobre la situación con su familia. Khalid gana 60 000 libras diarias, el equivalente a menos de 2,5 dólares.

El Programa Mundial de Alimentos (PMA) calcula que los precios de los alimentos han subido  628 % en Beirut tan solo los dos últimos años.

“Hay que tener en cuenta que unos 963 depositantes poseen 23 000 millones de dólares, sin contar con la riqueza de estas personas en tierras e inversiones. El colapso económico del Líbano está provocando una creciente polarización social debido a la concentración de la riqueza”: Adib Nehme.

Nassib Ghobril, economista jefe del banco libanés Byblos, indica que el índice de precios al consumidor (IPC) aumentó 144 % en septiembre de 2021 en comparación con el mismo mes del año precedente, mientras que registró su 15 incremento consecutivo de tres dígitos desde julio de 2020.

“El aumento acumulado de la inflación se debe, en parte, a la incapacidad de las autoridades para controlar y contener los precios al por menor, así como al deterioro del tipo de cambio de la libra libanesa en el mercado paralelo, que ha animado a los mayoristas y minoristas especulativos a subir los precios de los bienes de consumo de forma desproporcionada”, analizó para IPS.

Además, explica, el contrabando de productos importados subvencionados ha provocado la escasez de estos productos en el mercado interno, lo que también ha contribuido a disparar los precios.

A ello se suma la aparición de un activo mercado negro de gasolina durante el pasado verano boreal ha presionado al alza los precios y la inflación.

“Los precios de la carne vacuna fresca o congelada en Líbano se dispararon 118,6 % en el periodo, constituyendo el mayor aumento del precio de este artículo en la región”, siguió detallando Ghobril sobre el origen de la desbordada inflación.

Paralelamente, el precio del pan y de otros artículos manufacturados básicos subió un 32,8 %, lo que representa el tercer aumento más alto del precio del pan entre los países de la región de Medio Oriente y el Norte de África.

El impacto de esta escalada de precios es devastador.

“Mi familia apenas puede permitirse comprar pan”, dijo Khalid.

Líbano se va quedando cada vez más lejos de cumplir para 2030 con los 17 ODS, especialmente en lo que respecta a la pobreza y la desigualdad.

El economista Kamal Hamal Hamdan explica que, aunque no hay estadísticas gubernamentales creíbles, en el que fuera un próspero país mediooriental, ahora al menos 55 % de su población de 6,5 millones de habitantes vive por debajo del umbral de la pobreza.

Puede leer aquí la versión en inglés de este artículo.

Sin embargo, las estimaciones extraoficiales apuntan a que 75% de la población libanesa está por debajo de ese umbral y esta cifra se eleva a 85 % en zonas extremadamente pobres, como el norte de Líbano o la provincia nororiental de Baalback Hermel, señala a IPS Adib Nehme, consultor libanés en materia de desarrollo y pobreza.

Sin embargo, tanto Ghobril como Hamadan creen que estas estadísticas no tienen en cuenta las diversas fuentes de ingresos de los libaneses en forma de ayuda y remesas.

Líbano recibió el año pasado 6500 millones de dólares en remesas de emigrantes.

Antes de sumirse en la crisis actual, el 10 % más rico de la población poseía casi 70 % de la riqueza total. Nehme subraya que alrededor de 73 % de la población libanesa ganaba 2,4 millones de libras al mes al mes antes de la crisis.

“Si estas personas consiguieron mantener sus puestos de trabajo a pesar del colapso del Líbano, esto significa que alrededor de tres cuartas partes de la población ganan alrededor de 120 dólares”, afirmó a IPS.

Además, Hamdan subraya que alrededor de 60% de los asalariados en la época anterior a la crisis contribuían a 25 % del producto interno bruto (PIB) libanés, una situación que ha empeorado drásticamente.

La crisis financiera que azota al Líbano ha creado más desigualdad. Los estamentos en pobreza y de clase media han sido los más afectados. Cuando se dan el lujo de tener cuentas bancarias, sus fondos están congelados, y cuando se retiran, los fondos ganan una tasa inferior a la del mercado negro.

Los más ricos y con conexiones políticas han podido transferir sus fondos a pesar del control de capitales no oficial impuesto por los bancos libaneses.

“Hay que tener en cuenta que unos 963 depositantes poseen 23 000 millones de dólares, sin contar con la riqueza de estas personas en tierras e inversiones. El colapso económico del Líbano está provocando una creciente polarización social debido a la concentración de la riqueza”, afirmó Nehme.

Hamdan y Nehme coinciden en que la crisis actual está conduciendo a la desintegración del tejido social y económico del país.

“Esto podría conducir a una creciente presión social y a una violencia transitoria en todo el país”, concluyó Hamdan.

T: MF / ED: EG

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