Islas del Pacífico alertan sobre nueva amenaza a la educación tras la pandemia

Muchas familias en las Islas Salomón y en toda la región de las Islas del Pacífico luchan por mantener a sus hijos en la escuela debido a las dificultades económicas relacionadas con COVID-19. Crédito: Catherine Wilson/ IPS

CANBERRA, Australia – Antes de la pandemia, muchos países de las islas del Pacífico se enfrentaban a un bajo número de estudiantes que completaban la educación secundaria. Ahora, a los expertos de la región les preocupa que el cierre de escuelas para contener la propagación de la covid-19 y la recesión económica provoquen que aún más estudiantes abandonen la educación antes de tiempo.

Es un tema que tiene consecuencias para el desarrollo futuro de la región, dada su gran población juvenil. Las Islas del Pacífico son el hogar de aproximadamente 11,9 millones de personas, más de la mitad de las cuales tienen menos de 23 años. Y el 90 por ciento de los isleños del Pacífico residen en los países del suroeste de Melanesia como Fiyi, Papúa Nueva Guinea y las Islas Salomón.

“Muchos factores afectan la continuidad de la educación en la región del Pacífico y las interrupciones en la educación relacionadas con  covid-19 se han agregado a la lista. Es muy posible que, en los casos en que las familias son responsables de algunos o todos los aranceles de la educación secundaria, algunos estudiantes no puedan continuar su educación por razones económicas”, dijo a IPS desde Fiyi, Michelle Belisle, directora del Programa de Evaluación y Calidad Educativa (EQAP, en inglés) de la Comunidad del Pacífico, la organización de desarrollo regional.

“La adolescencia es un momento importante en la vida de un joven y, desafortunadamente, la experiencia ha demostrado que los estudiantes que abandonan la escuela antes de terminar la secundaria probablemente no retoman la educación hasta más tarde en su vida adulta, si es que lo hacen”, continuó.

“Hay clases que se imparten por televisión y radio. Desafortunadamente, la mayoría de los niños no pueden acceder a estas clases debido a que las estaciones de radio en las provincias tienen señales y conexiones deficientes. Lo mismo pasa con la televisión. Si no se suministra electricidad, las clases en la televisión son inútiles”: Kilala Devette-Chee.

Muchas familias, ahora con ingresos más bajos o afectadas por el desempleo desde que surgió el coronavirus que genera la covid a principios de 2020, luchan para pagar los costos de transporte, cuotas y materiales educativos para que sus hijos asistan a las escuelas que están abiertas.

En las Islas Salomón en el suroeste del Pacífico, una nación de aproximadamente 721 000 personas distribuidas en más de 900 islas, menos de la mitad de todos los niños terminan la escuela primaria.

Josephine Teakeni, presidenta de Vois Blong Mere, una organización de la sociedad civil en la capital, Honiara, dijo a IPS que “algunas familias han tenido que retrasar la educación de sus hijos mientras encuentran formas de conseguir dinero para pagar las matrículas escolares … para enviar a sus hijos de regreso a la escuela en 2022″.

“Algunas familias han corrido el riesgo de tomar préstamos de instituciones financieras formales e informales o apoyar iniciativas generadoras de ingresos para pagar las cuotas escolares”, añadió.

Durante años, muchos países insulares  del Pacífico se han esforzado y han impulsado con éxito la educación universal. Pero, si bien la inscripción primaria neta es alta en toda la región, el número de estudiantes que comienzan la escuela no ha sido igualado por los que la completan.

En las Islas Cook, todos los jóvenes de 10 a 14 años están matriculados en educación, pero esta cifra se reduce a 57 por ciento de los chicos de 15 a 19 años. De manera similar, 93 por ciento de las personas de 10 a 14 años están en la escuela en las Islas Salomón, en contraste con 68 por ciento del grupo de mayor edad.

Ahora, el cierre de escuelas, como parte de las restricciones nacionales de cierre, está agravando la pérdida de aprendizaje.

El Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef), que trabaja con los gobiernos de las islas del Pacífico para que los estudiantes continúen con su educación, afirma que “con la pandemia de covid-19 ahora en su segundo año, la reapertura segura de las escuelas se ha convertido en una prioridad urgente”, porque “la asistencia a la escuela es fundamental para la educación de los niños y las perspectivas de vida”.

Asegura que por ello el extender el cierre de escuelas en la región de Asia-Pacífico podría resultar en pérdidas de hasta 1,25 billones (millones de millones) de dólares en productividad futura e ingresos de por vida para la generación actual.

Al 12 de agosto, se registraron un total de 93 346 casos de covid en las islas del Pacífico. La mayoría se ubicaron en Fiyi, donde hubo 38 812 casos y Papúa con 17 806.

En ambas naciones, las instituciones educativas han cerrado por períodos desde principios del año pasado. En Papúa Nueva Guinea, las escuelas primarias y secundarias cerraron sus puertas de marzo a mayo de 2020, y luego nuevamente en marzo de 2021, ya que los casos de virus aumentaron rápidamente.

Las restricciones se levantaron en mayo, pero la Comunidad del Pacífico informa que muchas escuelas han optado por no reabrir debido a los continuos temores sobre la infección. Mientras tanto, el cierre en Fiyi, que comenzó el 20 de abril, está en su cuarto mes, y se alienta a los estudiantes a recurrir al aprendizaje en línea.

Sin embargo, aunque aproximadamente el 50 por ciento de la población de Fiyi tiene acceso a Internet, esta cifra se reduce a 11 por ciento en Papúa.

En esa nación, la más poblada de la región con nueve millones de habitantes, un tercio de las mujeres y una cuarta parte de los hombres de seis años o más nunca asistieron a la escuela antes de la pandemia. Muchos estudiantes, especialmente en áreas rurales, se han enfrentado a barreras significativas para participar en la enseñanza que se ofrece a través de la radio, la televisión e Internet.

“Hay clases que se imparten por televisión y radio. Desafortunadamente, la mayoría de los niños no pueden acceder a estas clases debido a que las estaciones de radio en las provincias tienen señales y conexiones deficientes. Lo mismo pasa con la televisión. Si no se suministra electricidad, las clases en la televisión son inútiles”, dijo a IPS la académica Kilala Devette-Chee, líder del Programa de Investigación en Educación Básica Universal del Instituto Nacional de Investigación de Papúa.

Añadió que las altas tasas de analfabetismo en las comunidades rurales también reducen la capacidad de muchos padres de apoyar a sus hijos con el aprendizaje en el hogar.

Puede leer aquí la versión en inglés de este artículo.

Una evaluación rápida realizada por el gobierno de Papúa el año pasado reveló que menos de la mitad de los estudiantes en más de 72 por ciento de las escuelas de todo el país tenían electricidad en sus hogares. Solo 22 por ciento de las escuelas informaron que la mayoría de sus estudiantes tenían radios.

“La falta de vías de aprendizaje alternativas accesibles para los estudiantes fuera de la finalización de la educación secundaria formal (en toda la región) deja a los que abandonan la escuela en muchas áreas sin opciones para continuar y completar su educación”, señaló Belisle.

La brecha digital podría aumentar la desigualdad en los resultados educativos, siendo los estudiantes rurales y alejados los más vulnerables.

Como organización de desarrollo con la capacidad de aprovechar la experiencia en toda la región, la Comunidad del Pacífico juega un papel vital durante esta crisis. Proporciona a los gobiernos y las instituciones educativas investigaciones, datos y conocimientos sobre cómo la pandemia afecta las prácticas y los resultados educativos, respaldando decisiones informadas y planes de respuesta a nivel nacional.

Niños y niñas celebran el Día de la Juventud durante el mes de agosto en la región insular del Pacífico, en medio de una creciente preocupación porque los cierres escolares por la covid hayan afectado de manera especial la educación en estos países. Foto: Comunidad del Pacífico

La recopilación y el análisis por parte de los datos de aprendizaje de los estudiantes, evaluaciones de lectoescritura y aritmética y el desempeño de los estudiantes en relación con su plan de estudios “es una prioridad para comprender cómo la interrupción (de clases presenciales) por la covid-19 está afectando a los estudiantes de manera diferente y para evaluar los factores de riesgo para diferentes segmentos de la población”, explicó Belisle.

“En un entorno poscovid, comprender los desafíos de adaptar la enseñanza y el apoyo de los estudiantes en torno a las interrupciones del aprendizaje en el aula, y cómo ayudar a los estudiantes a aprender en el hogar durante períodos prolongados, será fundamental para mantener un acceso equitativo a una educación de calidad para todos los estudiantes”, destacó.

El trabajo del programa de EQAP de la Comunidad del Pacífico, que recibe importantes fondos de donantes de Australia y Nueva Zelanda, también incluye garantizar la calidad y el reconocimiento de los programas de capacitación en habilidades relacionadas con el trabajo, que conducen a microcalificaciones, en campos que van desde la gestión empresarial hasta profesiones del deporte.

Estas iniciativas tienen como objetivo mejorar las habilidades de los habitantes de las islas del Pacífico para adaptarse al panorama cambiante de oportunidades laborales y desarrollar su resiliencia en tiempos de reveses económicos.

T: MLM / ED: EG

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