La atención a la salud reproductiva retrocede con la covid

Mujer en un centro de salud en Afganistán. La atención a la salud sexual y reproductiva de las mujeres en muchos países se ha resentido como consecuencia de la pandemia, ha destacado el Fondo de Población de las Naciones Unidas. Foto: Olivier Girard/UNFPA

NACIONES UNIDAS – La pandemia covid-19 ha ocasionado una merma en la efectividad de los sistemas de atención sanitaria, en particular en la esfera de la salud sexual y reproductiva, sostuvo un reporte divulgado por el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA).

El secretario general de la ONU, António Guterres, dijo que “en todos los rincones del mundo estamos asistiendo a un retroceso en los logros alcanzados con tanto esfuerzo y a un deterioro de los derechos reproductivos, las opciones y la capacidad de acción de las mujeres”.

“Las lagunas en el acceso a los derechos sanitarios son inaceptables. Las mujeres no pueden estar solas en esta lucha”, afirmó Guterres.

Tanto el titular de la ONU como el UNFPA llamaron, una vez que el 11 de julio se conmemoró el Día Mundial de la Población, a “empoderar a las mujeres en las esferas educativa, económica y política para que ejerzan su derecho a decidir sobre sus cuerpos y su fertilidad”.

Según las investigaciones realizadas por el Fondo en marzo, se estima que 12 millones de mujeres sufrieron trastornos en los servicios de planificación familiar.

Históricamente, las personas con acceso a servicios de salud sexual y reproductiva retrasan la procreación en tiempos de incertidumbre o crisis fiscal, pero ahora se prevé que las interrupciones en el suministro de anticonceptivos, y los bloqueos, aumentarán los embarazos no planificados entre las personas más vulnerables.

“En todos los rincones del mundo estamos asistiendo a un retroceso en los logros alcanzados con tanto esfuerzo y a un deterioro de los derechos reproductivos, las opciones y la capacidad de acción de las mujeres. Las lagunas en el acceso a los derechos sanitarios son inaceptables. Las mujeres no pueden estar solas en esta lucha”: António Guterres.

La pandemia también expuso y exacerbó las desigualdades basadas en el género: la violencia de género aumentó durante los confinamientos, al igual que el riesgo de matrimonio infantil y de mutilación genital femenina, ya que se interrumpieron programas para abolir esas prácticas nocivas.

Un número significativo de mujeres abandonaron la fuerza laboral, pues se eliminaron sus empleos, a menudo de bajos salarios, o aumentaron las responsabilidades de cuidar de los niños y personas mayores que viven en casa), lo cual desestabilizó sus finanzas, en lo inmediato y a largo plazo.

El UNFPA recordó que en abril un estudio de la Organización Mundial de la Salud (OMS) en 135 países y territorios mostró que en 94 por ciento de ellos hubo alguna interrupción en servicios de salud distintos a los de atención a la covid.

Durante la pandemia, las interrupciones en los servicios de salud sexual y reproductiva se agravan cuando esos servicios se consideran no esenciales.

El UNFPA teme que se explote la crisis como excusa para restringir o no apoyar la toma de decisiones, la libertad de opción, la libertad de circulación o el acceso a los servicios de salud de las mujeres y las niñas.

El informe registra que muchos países expresan preocupación por los cambios en las tasas de fecundidad, lo que puede dar lugar a retrocesos en derechos humanos, como por ejemplo la planificación familiar coercitiva o la esterilización.

En cambio, el organismo pide que se conceda prioridad a la salud reproductiva y a los derechos de todas y todos mediante el acceso a información y servicios de cara a los cambios demográficos y de fecundidad.

A-E/HM

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