Eritreos refugiados en Etiopía están atrapados entre muchos fuegos

Personas refugiadas de Eritrea esperan por la distribución de ayuda humanitaria en el campamento de Mai Aini en la región de Tigray, en la vecina Etiopía. Foto: Petterik Wiggers/Acnur

GINEBRA – La Agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur) llamó la atención sobre miles de refugiados de Eritrea en Tigray, la provincia rebelde del norte de Etiopía, pues el conflicto entre fuerzas armadas nacionales y de la región ha alcanzado a los campamentos de las personas refugiadas.

Acnur calculó que “alrededor de 24 000 personas eritreas refugiadas en los campamentos de Mai Aini y Adi Harush, en la zona de Mai Tsebru de Tigray –norte fronterizo con Eritrea- sufren intimidación y acoso y viven en constante angustia, aisladas de asistencia humanitaria”.

La agencia recibió informes esta semana de que “al menos una persona refugiada ha sido asesinada por elementos armados que operan dentro del campamento de Mai Aini”, y otro asesinato se registró el 14 de julio.

También llegaron a esta ciudad suiza reportes de una manifestación este jueves 29 de cientos de exiliados eritreos en Addis Abeba, la capital etíope, reclamando seguridad en los campamentos o traslado de los refugiados a zonas más seguras.

Acnur “implora a todas las partes del conflicto que cumplan con las obligaciones a su cargo en virtud del derecho internacional, lo que incluye respetar el carácter civil de los campamentos de refugiados”, expresó un texto emitido por la agencia.

Recordó “el derecho de las personas refugiadas y de toda la población civil a ser protegidas de las hostilidades” y recibir asistencia humanitaria.

El personal de Acnur no ha podido ingresar a los campamentos de refugiados en las últimas dos semanas, y hay reportes de que el agua se agota, no hay servicios sanitarios disponibles y el hambre es un peligro, pues fue en junio cuando se entregaron las últimas raciones, que a lo sumo alcanzan para un mes.

También el gobierno de Estados Unidos expresó que “estamos profundamente preocupados por informes creíbles de ataques de fuerzas militares afiliadas al Frente de Liberación Popular de Tigray (FLPT) contra refugiados eritreos en la región”, según dijo la portavoz de su Departamento de Estado, Jalina Porter.

El actual conflicto estalló el 3 de noviembre de 2020, con el ataque a un cuartel del ejército nacional por milicianos del FLPT, que gobernó la región durante años, integró la coalición de gobierno central en Addis Abeba, y luego rompió con la actual administración nacional que dirige el primer ministro Abuy Ahmed.

Ahmed recibió en 2019 el Premio Nobel de la Paz en reconocimiento a la paz que logró con Eritrea, una región que se separó de Etiopía en 1993 al cabo de un largo conflicto armado que, sin embargo, no cesó con la independencia.

Los combates en Tigray favorecieron durante meses al ejército nacional y forzaron el desplazamiento, principalmente al vecino Sudán, de unas 70 000 personas que huían de los enfrentamientos y las exacciones practicadas por los contendientes.

En medio, ingresaron a Tigray fuerzas eritreas en apoyo al ejército nacional etíope, lo que significó una amenaza para unos 100 000 eritreos que se han refugiado en la región durante años.

Miles de quienes salen de Eritrea son hombres que rehúyen el servicio militar obligatorio e indefinido en ese país, situaciones de violación de derechos humanos y una pobreza crónica, luego son seguidos por sus familiares, y muchos intentan migrar a un tercer destino, sobre todo a Europa.

Hace un mes, mientras Eritrea formalmente anunciaba el retiro de sus efectivos y el ejército etíope consideraba un alto al fuego, las fuerzas del FLPT recapturaron la capital regional, Mekelle, y se han hecho con el control de gran parte de Tigray, provincia de 50 000 kilómetros cuadrados y 5,5 millones de habitantes.

Ahora, según los reportes recibidos por Acnur, los enfrentamientos armados también han provocado el desplazamiento de miles de personas en la región de Afar, al este de Tigray, donde se alojan otras 55 000 personas eritreas refugiadas.

Hay informes de enfrentamientos armados cerca de los lugares donde viven y el principal camino de suministro humanitario entre las ciudades de Semera, en Afar, y Mekelle, en Tigray, ha estado completamente bloqueado desde el 18 de julio.

Los suministros de Acnur, al igual que los de otras agencias, permanecen varados en Semera, por lo que la agencia de la ONU pidió “a todas las partes del conflicto: facilitar el acceso humanitario inmediato y garantizar la seguridad del personal que intenta proporcionar asistencia vital”.

Etiopía, de 1,1 millones de kilómetros cuadrados, tiene cerca de 100 millones de habitantes, de diversas etnias, que viven principalmente de la agricultura y al menos una de cada cinco familias sobrevive en pobreza extrema, según el Banco Mundial.

A-E/HM

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