La ambición climática avanza en el mundo de la moda

Una parte de la industria mundial de la moda, confección y comercio detallista de prendas acompaña formalmente desde 2018 iniciativas de las Naciones Unidas para mermar la emisión de gases de efecto invernadero que está precipitando el cambio climático. Foto: Alyssa Strohmann/Unsplash
Una parte de la industria mundial de la moda, confección y comercio detallista de prendas acompaña formalmente desde 2018 iniciativas de las Naciones Unidas para mermar la emisión de gases de efecto invernadero que está precipitando el cambio climático. Foto: Alyssa Strohmann/Unsplash

BONN, Alemania – La industria de la moda en todo el mundo da pasos para sintonizarse con la ambición climática, de acuerdo con el primer informe de progreso en la materia divulgado este lunes 14 por la secretaría de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC).

En 2018 la iniciativa de ONU Acción Climática lanzó la Carta de la Industria de la Moda de las Naciones para la Acción Climática, a la cual ya se han adherido 125 signatarios, de las principales marcas de moda, minoristas, proveedores y 41 organizaciones de apoyo, para impulsar los esfuerzos de bajas emisiones de carbono.

Entre 68 marcas figuran algunas de gran implantación, como las alemanas Adidas, Hugo Boss y Puma, las francesas Chanel y Decathlon, las estadounidenses Nike y Ralph Lauren, la sueca H&M o las brasileñas Soma y Resrerva.

Entre los fabricantes y detallistas están las estadounidenses Gap y Target, YKK de Japón, Textil Santanderina de España, Kmart de Australia y Nueva Zelanda, y grupos de China y Hong Kong como Clover, Crystal, Chenfeng y Shokay.

La CMNUCC concretó en 2015 el Acuerdo de París para la disminución global de las emisiones de dióxido de carbono (CO2) y otros gases de efecto invernadero, a fin de conseguir que la temperatura del planeta no exceda en este siglo dos grados centígrados sobre los niveles de la era preindustrial (1850-1900).

La Carta “muestra lo que se necesita para llevar la economía real a un mundo de cero emisiones, y afecta a todos los niveles de acción, desde los gobiernos y los productores, hasta las marcas y los consumidores”, indicó el director de ONU Acción Climática,  Niclas Svenningsen.

“Pocos sectores son al mismo tiempo tan globales, tan locales y tan personales como la moda. Estamos convencidos de que ayudará a las partes de la CMNUCC  (197 naciones) a aumentar la ambición y a convertir en acciones sus compromisos del Acuerdo de París”, agregó Svenningsen.

El primer hito destacado en el informe es el crecimiento de la base de firmantes hasta 125 miembros, que ahora representan 450 000 millones de dólares en ingresos, y más de 10 por ciento de las emisiones totales de gases de efecto invernadero de la industria de la moda.

Esa industria, que emplea directamente a unos 70 millones de personas a lo largo de sus cadenas de valor, es intensiva en la generación de emisiones de gases de efecto invernadero, entre dos y ocho por ciento del total mundial, se indicó.

Según los requisitos de la Carta, los firmantes deben hacer públicas sus emisiones, y el reporte registró que para el ciclo 2020 más de 70 por ciento de los firmantes presentaron declaraciones sobre el clima. Un tercio o hizo por primera vez.

El de la moda es un sector muy fragmentado, ningún actor representa siquiera uno por ciento del mercado global y sus cadenas de valor son muy largas, lo que significa que la capacidad de influir y controlar procesos de descarbonización es limitada.

Se ha previsto que la producción de prendas de vestir crecerá 2,7 por ciento anual entre 2021 y 2030, lo que significa que las emisiones pueden seguir aumentando, incluso con fuentes de energías más limpias.

La Carta ha acogido planes para acelerar el despliegue de energía sostenible y la eliminación del carbón en las instalaciones de la cadena de suministro. Pero en áreas como la producción, por ejemplo, las firmas dependen del tipo de energía eléctrica que provean las compañías nacionales y locales.

Posibles soluciones incluyen el cambio a estrategias de economía circular destinadas a extender la vida útil de las prendas (a través de la elección de materiales y diseño, por ejemplo) y hacer que sea más fácil reciclarlas en otras, nuevas.

Los nuevos modelos comerciales también pueden incluir servicios de reventa, alquiler y reparación, lo que lleva a cambiar patrones de producción y consumo.

El informe de la CMNUCC indica que aunque el impulso en favor del Acuerdo de París ha crecido, es necesario tomar más medidas para avanzar en las cadenas de suministro con bajas emisiones de carbono si la Carta quiere alcanzar su objetivo de contribuir a garantizar las emisiones netas cero para mediados de siglo.

Expresándose en términos de moda, Svenningsen dijo que “al final, la acción climática es algo que todos deberíamos llevar”.

A-E/HM

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