Un gallinero de la aldea Miratu, del pueblo indígena juruna, que al igual que otras edificaciones quedó inundado cuando la empresa Norte Energía, propietaria de la central hidroeléctrica de Belo Monte, liberó un exceso de agua para el cauce de la Volta Grande del río Xingu. «Hoy las compuertas controlan el caudal», y no los ciclos naturales del río, explica la lideresa Bel Juruna. Foto: Mario Osava/IPS

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