Los ataúdes con seis niños asesinados por el ejército salvadoreño en mayo de 1982, son portados al cementerio por familiares, activistas de derechos humanos y residentes de la localidad de Arcatao, en el El Salvador, el 27 de septiembre. Estuvieron desaparecidos por 35 años y sus restos fueron encontrados en enero. Crédito: Edgardo Ayala/IPS