En la mayoría de las estaciones de servicio en Brasil, el consumidor puede elegir en el dispensador entre gasolina y etanol, cuyo precio resulta atractivo cuando no sobrepasa 70 por ciento del de la gasolina para compensar su menor rendimiento. Al caer los precios de la gasolina, se redujo el uso del biocombustible y ello elevó la contaminación en ciudades como São Paulo. Crédito: Mario Osava/IPS

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