Salvadoreños detenidos y deportados desde México llegan a la Dirección de Atención del Migrante en la capital de El Salvador, donde son atendidos por funcionarios locales. Por el estigma de que a los deportados se les expulsa por haber cometido delitos, muchos se cubren el rostro al bajar del autobús. Crédito: Edgardo Ayala/IPS