Pequeños agricultores de Samo Alto, en el norte de Chile, se ven obligaos a compartir la escasa agua del río Hurtado con grandes agroexportadores, que se benefician de una represa construida aguas abajo. En el país, el recurso es un bien privado, entregado a perpetuidad a los concesionarios. Crédito: Orlando Milesi/IPS

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