Preocupan efectos a largo plazo del desastre en Golfo de México

Aunque los últimos informes de prensa hablan de una rápida recuperación del Golfo de México, científicos y biólogos se muestran «profundamente preocupados» por los impactos del derrame de crudo causado por la firma British Petroleum (BP), que probablemente durarán «varias décadas».

Así lo declaró a IPS el oceanógrafo Ed Cake, quien también es biólogo marino y experto en ostras. "Yo no estaré aquí para ver la recuperación", aseguró.

Su sombrío pronóstico se origina, parcialmente, en la comparación que estableció entre el derrame de BP y los anteriores: el del petrolero Exxon Valdez, que tuvo lugar en 1989 en aguas del noroccidental estado estadounidense de Alaska, y el de la plataforma de exploración Ixtoc-1, de la estatal Petróleos Mexicanos (Pemex), ocurrido en 1979 en la mexicana bahía de Campeche.

"Los impactos del de Exxon Valdez se siguen sintiendo 21 años después. Los de Ixtoc-1 todavía se sienten 31 años más tarde", dijo Cake.

"Conozco gente que estudia a las ostras en bahías de la península de Yucatán, y éstas todavía no han vuelto luego de 31 años", agregó.
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En cuanto al derrame causado por BP, actualmente considerado el peor de la historia, el petróleo comenzó a diseminarse por el Golfo de México el 20 de abril, cuando la plataforma de exploración Deepwater Horizon, que BP arrendaba a la firma suiza Transocean, sufrió una explosión y, dos días después, se hundió.

A Cake le preocupan los hábitat de aguas profundas. Dado que BP usó por lo menos 7,2 millones de litros de dispersantes químicos, la mayor parte del petróleo quedó bajo la superficie, depositándose en buena medida en el suelo marino.

Como ejemplo, citó "un nuevo ecosistema de colonias de corales" en un radio de 16 kilómetros del lugar donde estalló el pozo de BP. El bioma fue hallado por una empresa de oleoductos mientras elaboraba un estudio de impacto ambiental siguiendo la ruta de su cañería.

Sin embargo, esos arrecifes "cuya existencia nadie conocía, ahora estarán cubiertos de petróleo y no se recuperarán", dijo Cake.

El oceanógrafo Stephen Cofer-Shabica, del sudoriental estado estadounidense de Carolina del Sur, estudia la biología de las islas-barrera, y realizó un seguimiento de los efectos del desastre de Ixtoc-1 en la Costa Nacional de la Isla del Padre, en el sur de Texas.

En esas arenas todavía hay petróleo, dijo a IPS. Pero su principal preocupación es qué hace ahora Louisiana en respuesta al derrame de BP.

El gobernador de ese sudoriental estado, Bobby Jindal, autorizó el dragado y la construcción de bermas de arena cerca de las islas-barrera de Louisiana, en un esfuerzo por mantener el petróleo alejado de la costa.

Un área donde todavía está en curso el dragado es las islas Chandeleur. Ese proyecto "es totalmente inútil y un desperdicio de recursos", dijo Cofer-Shabica.

"Eso es lo que hallo totalmente incomprensible. Hay petróleo flotando bajo la superficie y se ha dispersado. Y estas islas-barrera no tendrán ningún efecto en absoluto", opinó.

Incluso, "desde una perspectiva oceanográfica, son biológicamente destructivas", agregó.

"En cualquier caso Louisiana está en una posición precaria, por el hundimiento que tiene lugar en el delta, y además hay una elevación mundial del nivel del mar, así que hay dos factores físicos que conspiran contra sus pantanos. Así que no tiene sentido construir islas-barrera para impedir el paso del petróleo", sostuvo.

A esto se suma que los impactos biológicos de crear esas islas "son mayores que los impactos físicos", según Cofer-Shabica.

"Se trata de aguas llanas, ricas en almejas, gusanos y bacterias, que serán arrancados y destruidos", explicó.

A Cake también le preocupa que el petróleo contamine las ostras.

Tanto BP como la Guardia Costera son acusados de haber vertido demasiado dispersante, un solvente industrial empleado para que el petróleo se hunda bajo la superficie del mar.

Por ejemplo, el dispersante Corexit 9527 "descompone el petróleo en microglóbulos. Ésa es la parte perjudicial para las ostras, que se alimentan de partículas de entre tres y 12 millonésimas partes de metro", dijo Cake. Los microglóbulos serán ingeridos, pero cuando el organismo absorba parte de ese petróleo sufrirá lesiones, explicó.

Según Cake, los equipos que participan en su investigación realizan un seguimiento de las áreas afectadas por el derrame de BP.

"El mes pasado, en Breton y Chandeleur Sounds, el petróleo estaba allí durante el día, se lo rociaba con Corexit por la noche y al día siguiente se había ido. ¿A dónde? Al fondo, junto a las granjas de ostras. Así que en ese punto hay mucha menos agua donde ese Corexit se pueda dispersar, y eso puede impactar en las ostras", dijo.

Para él, BP quiso "hundir" el petróleo para sacarlo de la vista pública.

Chasidy Fisher Hobbs, de la organización Emerald Coastkeeper, con sede en Pensacola, en el sudoriental estado de Florida, integra la Junta de Asesoramiento Ambiental de la ciudad y el Comité Ambiental Ciudadano del condado de Escambia, además de dirigir la firma de litigios ambientales Geography & Environment.

"Estamos envenenando toda la cadena alimentaria del Golfo de México. Es una locura, es criminal. Me preocupa profundamente el impacto ecológico y humano a largo plazo", dijo a IPS.

Según Cake, el petróleo que se encuentra en el fondo del Golfo de México "es ingerido por bacterias", y a medida que éstas crecen consumen el oxígeno existente en esa área, lo que creará zonas muertas.

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