Camboya lidia con alarmante mortalidad materna

Para Chan Theary, el territorio apartado y montañoso de Thma Da, en el occidente de Camboya, resume la dura lucha que enfrenta esta nación de Asia sudoriental en su afán por reducir la cantidad de mujeres que mueren durante el embarazo.

Ubicado a lo largo de la frontera con Tailandia, en la occidental provincia de Pursat, el lugar está escasamente poblado, y el hospital más cercano se encuentra a unos 200 kilómetros.

Hay una sola partera apostada en un improvisado centro de salud que atiende a unas 4.000 personas dispersas por toda la comuna, y que para llegar allí deben utilizar carreteras lodosas y de difícil circulación.

"Lleva mucho tiempo llegar al hospital. Y eso es particularmente complicado para las embarazadas en la temporada lluviosa, cuando las tormentas son muy fuertes", dijo Chan, director ejecutivo de la Alianza para la Salud Reproductiva e Infantil (Racha, por sus siglas en inglés), una organización no gubernamental que apoya al centro de salud.

La mortalidad materna en Camboya es una de las más altas de la región. En 2008 la proporción fue de 461 muertes de madres por cada 100.000 nacimientos de bebés vivos.
[related_articles]
Esas cifras implican que, en promedio, cinco mujeres fallecen cada día en el país, por causas que son esencialmente prevenibles: hemorragias post-parto, eclampsia e infecciones.

La frustración de quienes trabajan en este tema radica en que en la última década la mortalidad materna no disminuyó. Y cuando todavía faltan cinco años para llegar a 2015, parece improbable que Camboya cumpla uno de sus Objetivos de Desarrollo de la ONU para el Milenio: reducir la mortalidad materna en una proporción de tres cuartos.

Esto ocurre pese a que el país ha mostrado mejoras en algunas de las medidas básicas para potenciar la salud materna.

Definidos en 2000 por la Asamblea General de la ONU (Organización de las Naciones Unidas), los Objetivos del Milenio incluyen reducir a la mitad la proporción de personas que padecen pobreza y hambre (en relación a 1990), garantizar la educación primaria universal, promover la igualdad de género y reducir la mortalidad infantil y la materna.

Y también combatir el sida (síndrome de inmunodeficiencia adquirida), la malaria y otras enfermedades, asegurar la sustentabilidad ambiental y fomentar una asociación mundial para el desarrollo, todo esto con 2015 como fecha límite.

Según la ONU, por lo menos 529.000 mujeres fallecen por complicaciones en el parto cada año, la mayoría de ellas en países en desarrollo.

Alice Levisay, representante del país en el Fondo de Población de las Naciones Unidas, dijo que las autoridades camboyanas se han comprometido a solucionar los problemas vinculados a la salud materna.

En los últimos años aumentó mucho la cantidad de partos atendidos por personal calificado y en centros de salud, y también se incrementaron los cuidados prenatales, señaló Levisay.

En la última década, por ejemplo, la proporción de mujeres que dieron a luz asistidas por personal de la salud casi se duplicó, pasando de 32 por ciento en 2000 a 63 por ciento en 2009, agregó.

Ahora, más mujeres se hacen dos o más chequeos prenatales con estos profesionales. Este porcentaje pasó de 30 en 2000 a 83 el año pasado.

Y también ahora, Camboya tiene por lo menos una partera por cada centro de salud existente, gracias a un reciente programa de capacitación e incentivos que las recompensa con pagos en efectivo por cada parto que atienden.

De todos modos, los expertos sostienen que todavía hay una amplia brecha entre los estándares actuales y la atención que se brinda.

La comuna de Thma Da es un buen ejemplo de ambos aspectos. Su centro de salud carece de agua corriente durante la estación seca, y hasta hace poco tampoco tenía electricidad. Ésta llegó cuando la Racha financió la instalación de paneles solares.

La partera del centro no tiene experiencia y gana tan poco dinero que tiene que vender pasteles en paralelo, dijo Chan. Esto la aparta de sus responsabilidades y hace que el centro no tenga personal todo el tiempo. También escasean medicinas cruciales, que pueden ayudar a tratar mortales hemorragias post-parto.

"Estos ni siquiera son cuidados básicos. No podemos decir que el servicio sea realmente de alta calidad", agregó Chan.

Las autoridades reconocen las tremendas dificultades que enfrenta el país a la hora de reducir las muertes maternas.

Es improbable que Camboya alcance su objetivo de reducir la mortalidad materna, dijo Ing Kantha Phavi, ministra de Asuntos de Mujeres, durante una conferencia mundial sobre este tema realizada este mes en Washington.

"Lo peor es que sabemos cómo prevenir estas muertes", agregó.

De todos modos, los expertos camboyanos consideran que hay algunos motivos de optimismo, siempre y cuando se realicen las inversiones adecuadas.

Un estudio publicado este año en la revista médica británica The Lancet sugirió que la mortalidad materna en Camboya realmente se redujo en la última década. La investigación realizó estimaciones que los expertos creen más precisas, situando la proporción en 266 (en vez de 461, por cada 100.000 nacimientos de bebés vivos).

De ser precisas, las conclusiones señalarían que Camboya está mucho más cerca de cumplir sus objetivos en este sentido.

No obstante, Susan Jack, de la oficina de la Organización Mundial para la Salud en Camboya, observó que ambas cifras son inaceptablemente altas.

Compartir

Facebook
Twitter
LinkedIn

Este informe incluye imágenes de calidad que pueden ser bajadas e impresas. Copyright IPS, estas imágenes sólo pueden ser impresas junto con este informe