AMBIENTE-ÁFRICA: Unidos contra el cambio climático

Gobiernos y activistas de África acordaron, tras cinco días de debate en esta ciudad sudafricana, extremar esfuerzos hacia una posición común para las negociaciones mundiales sobre cambio climático del año próximo en Copenhague.

"El cambio climático es el fenómeno humano y de seguridad que define a nuestra generación. Los responsables deberían compensar a las personas cuyos medios de subsistencia fueron destruidos", dijo Ewah Eleri, director del Centro Internacional para la Energía, el Ambiente y el Desarrollo de Nigeria.

Eleri formuló estas declaraciones a la prensa mientras participaba en la XII Conferencia Ministerial Africana sobre Ambiente (Amcen, por sus siglas en inglés), que terminó el jueves en Johannesburgo.

Allí, 20 organizaciones de la sociedad civil de todo el continente dijeron que África es quien menos gases de efecto invernadero emite, aunque millones de africanos son forzados a afrontar diariamente los devastadores impactos del cambio climático.

Eleri dijo que los contaminadores mundiales deben pagar una compensación obligatoria a África.
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El experto fue particularmente crítico de los préstamos ofrecidos a los gobiernos africanos para financiar la adaptación al cambio climático. "Uno no incendia la casa de alguien y luego le ofrece un préstamo para reconstruirla", dijo Eleri.

Omokaro Osayade, de la filial nigeriana de la organización ambientalista Amigos de la Tierra, sostuvo que la propuesta profundiza "la trampa horrible de la deuda".

"Podríamos quedar reendeudados con los países industrializados que nos ofrecen préstamos para afrontar el horrible daño que ellos nos hicieron. Nos oponemos a reendeudar al pueblo africano por vía de préstamos para la adaptación climática", señaló.

La sociedad civil africana llamó a los países industriales a aportar al menos uno por ciento de su producto interno bruto al fondo para la adaptación al cambio climático. Se estima que se necesita un mínimo de 1.000 millones de dólares para ayudar a África a adaptarse al fenómeno.

Algunas organizaciones ambientalistas formularon inquietudes por lo que perciben como fallas del Mecanismo de Desarrollo Limpio (MDL) en el reparto de los beneficios prometidos a los países africanos.

El MDL prevé que gobiernos y empresas de las naciones industriales obligadas a abatir sus gases invernadero cumplan en parte su compromiso invirtiendo en proyectos limpios en países en desarrollo, para obtener reducciones certificadas de emisiones a costos más bajos.

Según los ambientalistas reunidos en Johannesburgo, el MDL simplemente permite que los países ricos continúen contaminando a cambio de financiar proyectos en los países pobres.

También identificaron la necesidad de invertir en tecnologías de energía renovable para que los estados africanos puedan desarrollar sus economías con emisiones de carbono bajas, y exigieron regulaciones para garantizar que el desarrollo de biocombustibles no amenace la seguridad alimentaria en África.

El resultado formal de la conferencia fue más parco que las declaraciones de los activistas. Los ministros africanos de Ambiente acordaron un programa de trabajo con objetivos claros hacia el desarrollo de una posición común.

Los delegados propusieron que se forme un panel de expertos africanos sobre cambio climático, con asistencia del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (Pnuma), la secretaría de la Nueva Asociación Económica para el Desarrollo Africano y la Comisión de la Unión Africana para la Convención Marco sobre el Cambio Climático.

Argelia será en octubre la sede de la primera reunión del panel y, en junio de 2009, mientras se celebre la XIII Cumbre de la Unión Africana, se celebrará otra reunión de ministros de Ambiente para adoptar una posición común hacia la conferencia en Copenhague.

La conferencia propuso que África acuerde un régimen futuro de reducciones de las emisiones mundiales, bajo el cual todos los países industrializados reduzcan para 2020 sus emisiones entre 35 y 40 por ciento por debajo de los registros de 1990, y para 2050 a entre cinco y 10 por ciento del mismo año de referencia.

Estos objetivos de reducción de emisiones se consideran necesarios para estabilizar la concentración de dióxido de carbono en la atmósfera en 450 partes por millón de equivalente a dióxido de carbono.

Esta restricción limitaría el aumento de la temperatura mundial promedio a no más de dos grados centígrados, lo cual evitaría efectos catastróficos, según los científicos del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC, por sus siglas en inglés), dependiente de la Organización de las Naciones Unidas (ONU).

El Plan de Acción y la Hoja de Ruta de Bali, acordados en la conferencia de la ONU de diciembre pasado en la isla indonesia de ese nombre, "ofrecen a África la oportunidad de crear consenso sobre los complejos asuntos del cambio climático y el desarrollo sustentable, para beneficio del continente", dijo el ministro sudafricano de Ambiente, Marthinus van Schalkwyk.

Van Schalkwyk sucedió al ministro de Ambiente de la República del Congo, André Okombi Salissa, como presidente de Amcen para los próximos dos años.

"Nos aseguraremos de ir unidos a las negociaciones, porque eso es lo que queremos como africanos. Muchos países de África ya se comprometieron a reducir las emisiones de carbono para 2050. Queremos que los países industriales se comprometan con los objetivos de emisiones de 2025", manifestó Van Schalkwyk.

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