COMERCIO: África al margen en Ronda de Doha

Los objetivos de desarrollo de las delegaciones africanas podrían quedar una vez más a un lado en la Ronda de Doha de negociaciones comerciales. Que las tratativas terminen este año, tras dos fracasos, dependerá de muchas cosas.

La Ronda de Doha fue lanzada en la capital qatarí en la conferencia ministerial de la Organización Mundial del Comercio (OMC) de noviembre de 2001.

Las delegaciones africanas temen quedar totalmente al margen de los procesos de negociaciones, que este año pueden llegar a ser la fase de cierre de acuerdos.

"En las declaraciones de todos los otros países en desarrollo, el mensaje al director general del organismo, Pascal Lamy, fue que no debía llevar los textos revisados de los presidentes de delegaciones al Salón Verde", dijo un delegado africano refiriéndose a la sesión del Consejo General de la OMC del 18 de diciembre.

Se conoce como Salón Verde al espacio de negociaciones a puertas cerradas entre una cantidad limitada de delegaciones.

Otro asunto de preocupación es el sustento de los hogares rurales. El aumento de las importaciones, a causa de la liberalización, hizo estragos y destruyó miles de puestos de trabajo en el sector agrícola en las naciones en desarrollo. El Grupo de los 33 (G-33) pidió la aplicación del denominado mecanismo de salvaguarda especial (MSE), por el cual los países del Sur pueden elevar sus aranceles para así contrarrestar esos aumentos.

El G-33 reúne a varias naciones en desarrollo que defienden productos que consideran clave para el sostenimiento de sus agriculturas.

"Quedamos estancados (en las negociaciones) por el MSE. No hay consenso sobre una variedad de aspectos", dijo a IPS un delegado africano del G-33.

En lo que respecta a la cantidad de productos involucrados, los promotores del MSE quieren que todo el rubro agrícola esté comprendido. Pero los países exportadores pretenden limitar esa lista a una cantidad muy pequeña. En cuanto a cómo promover el MSE, se dijo a sus impulsores que es necesario un volumen de importaciones mucho mayor para que les resultara beneficioso.

Los miembros del G-33 quieren superar las tasas arancelarias fijadas en la Ronda Uruguay, pero también en este aspecto encuentran oposición. Esas tasas se refieren al arancel máximo que los países pueden fijar a las importaciones, al que quedaron atados legalmente en las negociaciones de la Ronda Uruguay, concluidas en 1994.

"El presidente de las negociaciones agrícolas también quiere que nosotros comprobemos si los consumidores se benefician de los precios más bajos. De ser así, el MSE no debe ser impulsado", señaló el delegado del G-33. "También quiere limitar la cantidad de veces que se pueda recurrir al MSE", añadió.

"Se le incorporan capas y capas de restricciones. No será un mecanismo efectivo. Las negociaciones van por el mal camino", concluyó.

En las negociaciones por los aranceles industriales, conocidas por sus siglas en inglés NAMA, el representante sudafricano Faizel Ismail fue el encargado de elaborar la declaración en representación de la coalición NAMA 11, de 10 naciones en desarrollo, en la última reunión del Consejo General de diciembre pasado. Ismail pretendió impedir que fuera redactado otro borrador que no contemplara la posición de su grupo.

"Excluir otra vez nuestra postura perjudicará la posición negociadora de las naciones en desarrollo de NAMA 11 e inclinará las negociaciones a favor de los países industrializados, una vez más. No habrá un proceso justo ni se facilitará la obtención de resultados equilibrados", subrayó.

Otro aspecto de gran discusión es la liberalización de servicios. Esta vez, los que reclaman son principalmente Estados Unidos y la Unión Europea (UE), aunque también India. Tanto Estados Unidos como la UE quieren acelerar la liberalización del comercio de servicios mediante la determinación de un parámetro y la adopción de una fórmula que obligaría a los miembros a liberalizar cierta porción de ese comercio.

El Grupo de África y los llamados países ACP, las ex colonias europeas en África, el Caribe y el Pacífico, se oponen totalmente a esa iniciativa.

"No vemos que los países industrializados cumplan los compromisos contraídos de brindar asistencia técnica y capacitación para que las naciones en desarrollo implementen sus obligaciones al respecto", dijo un delegado de África occidental.

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