IRAQ: Frágil calma en una Bagdad dividida

La separación geográfica de los grupos religiosos para detener la violencia sectaria le ha dado cierta apariencia de calma a la capital de Iraq. Pero algunos ven esto como el resultado incierto de una política de «divide y reinarás».

Muchos aseguran que la violencia sectaria en Iraq está menguando, y que la estrategia militar estadounidense denominada "surge" (embate), que consiste en fortalecer la vigilancia en Bagdad, logró reducir los ataques contra los civiles.

Pero otros señalan el otro lado de la moneda: la ciudad se encuentra ahora dividida y la calma es muy frágil.

"Quisiera coincidir con la idea de que la violencia en Iraq ha menguado y de que todo está bien, pero la verdad es más amarga. Lo único que ha ocurrido es un cambio drástico en el mapa geográfico de Iraq", dijo a IPS el general retirado Waleed al-Ubaidy

Además, señaló que, como ocurrió en Baquba y otras ciudades azotadas por la violencia sectaria, no queda nadie para informar de lo que ocurre. "La mayoría de los periodistas honestos se han ido", indicó.
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"Bagdad ha sido dividida en dos ciudades, y en muchos pueblos y vecindarios", dijo por su parte a IPS el ingeniero Ahmad Ali, de una de las municipalidades de Bagdad.

"Ahora existe la Bagdad chiita y la Bagdad sunita, para empezar. Luego, cada una de estas está dividida en pequeñas localidades, en las que cientos de miles de personas debieron abandonar sus hogares", señaló.

Muchos sostienen que la afirmación de que la violencia disminuyó sólo podrá comprobarse cuando los desplazados regresen a sus casas.

Varias zonas de la capital iraquí que tenían una población mezclada ahora son totalmente chiitas o totalmente sunitas. Esta es la consecuencia de una campaña de "limpieza sectaria" por parte de milicias y escuadrones de la muerte de ambas partes.

"Si la situación es buena, ¿por qué hay cinco millones de iraquíes viviendo en el exilio?", preguntó Abu Mohammad, de 55 años, quien fue expulsado del área de Shula, en el occidente de la capital, y se refugió en Amiriya, a varios kilómetros de su hogar.

"Los estadounidenses y los iraníes lograron cumplir su viejo sueño de dividir al pueblo iraquí en dos sectas. Ese es el único éxito del que pueden hablar", agregó.

La violencia sectaria ya no está en los titulares, pero sin duda continúa. Aún se encuentran en vertederos de basura los cadáveres de iraquíes torturados y asesinados, aunque muchos menos que unos meses atrás.

"Los funcionarios iraquíes y estadounidenses deberían avergonzarse de hablar de ‘cuerpos no identificados’", dijo a IPS Haja Fadhila, residente de Bagdad occidental. "Estos son los cadáveres de iraquíes que tenían familias que sostener y nombres de los cuales estar orgullosos. Pero nadie habla de ellos. No hay prensa. Es como si esto estuviera ocurriendo en Marte", sostuvo.

Los ministerios de Salud y del Interior informaron que encuentran un promedio de entre cinco y 10 "cuerpos no identificados" en las calles de Bagdad todos los días.

"Esos estadounidenses y sus colaboradores iraquíes en la Zona Verde hablan de cinco o 10 cuerpos encontrados todos los días como si se estuvieran refiriendo a insectos", dijo a IPS Thamir Aziz, un maestro escolar del área de Adhamiya.

"Sabemos que están mintiendo sobre el número real de mártires. Pero, aun si fuera cierto, ¿no les parece una catástrofe que tantos iraquíes inocentes sean hallados muertos todos los días?", preguntó.

La mayoría responsabilizan a la policía iraquí por los asesinatos sectarios, y a las fuerzas estadounidenses por no detenerlos.

"Los estadounidenses le piden (al primer ministro Nouri al) Maliki que detenga los asesinatos sectarios, cuando saben muy bien que son sus ministros los que ordenan la limpieza sectaria", dijo a IPS Mahmood Farhan, de la Asociación de Eruditos Musulmanes, el principal grupo sunita.

Un informe de la Organización de las Naciones Unidas divulgado en septiembre de 2005 responsabilizó al gobierno por una campaña organizada de detenciones, torturas y asesinatos. El estudio señaló que las unidades comando de la policía que perpetraban estos asesinatos eran reclutadas de las milicias chiitas Badr y Mehdi.

El coronel retirado James Steele, quien fue consejero de seguridad mientras John Negroponte se desempeñaba como embajador estadounidense en Iraq, supervisó el entrenamiento de esas unidades.

Steele fue comandante del grupo consejero militar en El Salvador entre 1984 y 1986, mientras que Negroponte fue embajador en Honduras entre 1981 y 1985.

Negroponte fue acusado de violaciones a los derechos humanos por parte de la Comisión de Derechos Humanos de Honduras en 1994. La Comisión denunció casos de tortura y desapariciones de por lo menos 184 activistas políticos.

*Ali al-Fadhily, corresponsal en Bagdad, trabajó en este artículo en colaboración con Dahr Jamail, el especialista de IPS en Iraq, quien vive en Estados Unidos y viaja frecuentemente por la región.

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