AMBIENTE: Presidente checo protege clima de negocios

El presidente de República Checa, Vaclav Klaus, desató un acalorado debate en su país al afirmar que «el reciente aumento de la temperatura» en el planeta «es muy pequeño en perspectiva histórica» y que «su impacto en los humanos y sus actividades prácticamente insignificante».

Klaus, quien habló la semana pasada en la conferencia sobre cambio climático convocada por la ONU, también propuso la creación de dos comités intergubernamentales, con el auspicio del foro mundial, que deberían elaborar informes no coincidentes sobre lo que consideró "una cuestión política".

El presidente checo también señaló, luego de su intervención ante la ONU (Organización de las Naciones Unidas), que "este problema potencial nunca será resuelto si no confiamos en la libertad, el libre mercado, el libre comercio y otros atributos de una sociedad libre".

Antes del discurso, apareció en el diario The Washington Post un aviso publicitario en el que Klaus desafiaba a quienes sostienen las teorías más aceptadas en la comunidad científica sobre la incidencia de la acción humana en el recalentamiento planetario.

El aviso fue publicado por el conservador Instituto Heartland, al que algunos grupos ambientalistas consideran vinculado a las empresas de energía.
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En el aviso, bajo el título "Es la libertad, no el clima, lo que está en riesgo", aparecían enfrentadas fotografías de Klaus y el ex vicepresidente de Estados Unidos, Al Gore (1993-2001), cuya campaña personal contra el recalentamiento del planeta es notoria.

Klaus había señalado en varias ocasiones que organizaciones ambientalistas limitan la libertad de los países para desarrollar una política de industrialización.

La prensa criticó al presidente checo por su enfoque exclusivamente económico al respecto. Klaus definió la economía como "la ciencia por excelencia" y dijo que era aplicable para analizar, en un sentido amplio, la interacción entre seres humanos.

República Checa aspira a convertirse en miembro no permanente del Consejo de Seguridad de la ONU en el período 2008-2009. Funcionarios checos temen que los comentarios del presidente espanten el voto de naciones isleñas y costeras amenazadas por el aumento del nivel del mar.

El viceprimer ministro checo Martin Bursik, líder del Partido Verde (ecologista) y señalado por Klaus como su adversario en este debate junto con Gore, dijo que el discurso del presidente dañó la reputación del país.

"Esa contradicción entre la posición oficial de la República Checa y la visión personal del presidente no ayuda a nuestra reputación", afirmó.

Sin embargo, Bursik admitió que esperaba algo peor. "Bajo el peso de su aislamiento, Klaus moderó ligeramente su discurso", comentó.

En una entrevista radial, previa a su intervención en la ONU, Klaus había indicado que pronunciaría un discurso "muy radical" en ese encuentro de "seguidores de Gore", quienes lo habían invitado, según dijo, "por error".

El líder del opositor Partido Socialdemócrata, Jiri Paroubek, también criticó al presidente por llevar sus puntos de vista personales al terreno diplomático. "Negar la responsabilidad humana" en el cambio climático, afirmó, "no es una muestra de coraje sino de zoncera".

Jan Pretel, principal experto en clima de este país, dijo a la prensa luego del discurso que Klaus no comprende la esencia del problema y que su enfoque se limita exclusivamente al recalentamiento planetario.

"Este es el malentendido fundamental. No se trata del recalentamiento, sino que existen muchas pruebas de cambios en los ecosistemas", afirmó.

Justin Hyatt, de la no gubernamental Red para un Mundo Libre de Automóviles, coincidió en que existen muchos temas en juego, entre ellos el recalentamiento planetario, y que hay suficientes razones para tomar medidas al respecto.

"¿Negará Klaus que miles de personas mueren cada mes como resultado directo de la contaminación del aire?", se preguntó.

Aunque tanto el presidente como el primer ministro pertenecen al centroderechista Partido Cívico Democrático, debieron formar una coalición de gobierno con los verdes, que lograron imponer una concepción más "amigable" hacia los problemas ambientales.

El gabinete aprobó el 11 de junio un programa para reducir las emisiones de dióxido de carbono para los próximos siete años, concentrado en las que producen los automóviles y el uso doméstico de carbón como combustible.

República Checa ejercerá la presidencia rotativa de la Unión Europea (UE) en el primer semestre de 2009. Estará precedida por Francia y luego será el turno de Suecia. Por este motivo, los presidentes de los tres países se reunieron el 13 de septiembre para acordar una estrategia en materia de ambiente.

Pero este país se encuentra entre las ocho naciones de Europa oriental en desacuerdo con los planes de la UE para reducir a la mitad para 2050 las emisiones de gases invernadero, que según la mayoría de los científicos causan el recalentamiento planetario.

Estos países afirman que la meta fijada limitará su desarrollo industrial ante el de los miembros más antiguos de la UE, y anunciaron acciones legales contra la Comisión Europea, órgano ejecutivo del bloque, por no otorgar suficientes permisos de emisión.

"Lamentablemente, los líderes de la región están usualmente demasiado preocupados en lograr un rápido crecimiento económico, a menudo a expensas de los aspectos sociales y ambientales", dijo Hyatt a IPS.

"Adoptar tecnologías limpias es lo único que tiene sentido, ya que habrá que hacerlo más tarde o más temprano", agregó.

Klaus criticó duramente los planes de la UE, pero sus opiniones no parecen tener eco entre sus conciudadanos.

Una encuesta realizada el 12 de julio reveló que 91 por ciento de los checos consultados quieren que la UE tome medidas urgentes para combatir el recalentamiento planetario. El porcentaje fue más alto entre quienes se identificaron como de derecha que entre los autodenominados izquierdistas.

La encuesta también mostró que una mayoría de los consultados preferiría delegar mayor poder en la UE en materia de energía y ambiente.

Esto, sin embargo, no dañó la popularidad de Klaus. Según otro sondeo de opinión, dos tercios de los ciudadanos de este país lo consideran el político más confiable.

(FIN/IPS/traen-jsp-mj/zd ss/eu wd en kp/07)

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