AMBIENTE-EEUU: Contamine ahora, pague después

Estados Unidos sufrirá pérdidas por miles de millones de dólares a causa del cambio climático si no toma medidas urgentes, advirtieron expertos de la Universidad de Maryland.

El costo en la infraestructura, la agricultura, la industria y los servicios públicos estadounidenses de la falta de medidas contra la emisión de gases invernadero, causantes del recalentamiento planetario, superarán largamente el gasto que supondría su implementación, indica el estudio.

"Invertimos miles de millones de dólares cada año en infraestructura y frecuentemente sin tomar en cuenta su impacto en el recalentamiento", dijo Matthias Ruth, director del Centro para la Investigación Ambiental de la Universidad de Maryland.

Ruth es coautor de "El impacto económico del cambio climático en Estados Unidos y los costos de la inacción", el informe presentado este martes.

"El cambio climático afectará económicamente a cada estadounidense de manera dramática y cuanto más se tarde en tomar medidas mayor será el daño y más altos los costos", señaló Ruth a IPS.
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"El verdadero impacto está plagado de costos ocultos", según el informe, que variarán de acuerdo a las regiones y significarán una pesada carga para el presupuesto del Estado.

El efecto combinado de las tormentas en Estados Unidos desde 1980, por ejemplo, ha sobrepasado los 560.000 millones de dólares. Sólo el huracán Katrina causó pérdidas económicas valuadas en alrededor de 200.000 millones de dólares.

Tormentas más frecuentes e intensas —prácticamente inevitables, según muchos científicos— no harán otra cosa más que aumentar el monto de esa factura.

Estos daños son apenas un factor en lo que se está convirtiendo rápidamente en una catarata de pérdidas futuras por cientos de miles de millones de dólares, indica el estudio.

En el oeste y noroeste de Estados Unidos, los costos vinculados a la extinción de incendios y daños a la propiedad se irán a las nubes a causa de los cambios en el régimen de lluvias.

Las grandes planicies, el área al oeste de las montañas Rocallosas que incluye diez estados, sufrirán inundaciones y sequías cada vez más frecuentes e intensas, con daños a las cosechas y la propiedad.

El nivel de agua en el sistema de los Grandes Lagos y el río San Lorenzo, en la región noreste, sobre la frontera con Canadá, que ya está en descenso, se reducirá aún más, lo que aumentará los costos del transporte fluvial y tendrá un fuerte impacto en las industrias del medio oeste, advierte el estudio.

Las tormentas y el aumento del nivel del mar a lo largo de la costa del océano Atlántico literalmente se "tragarán" valiosas propiedades. Una sola tormenta puede causar pérdidas de entre 2.000 y 6.500 millones de dólares.

Las sequías se volverán algo común en el sur y el suroeste del país, con un severo impacto en la agricultura, la industria y los hogares. Se estima que las pérdidas en el Valle Central del occidental estado de California en los años más secos llegarían a los 6.000 millones de dólares.

Nicholas Stern, ex economista en jefe del Banco Mundial, advirtió el año pasado que la economía mundial podría contraerse 20 por ciento en el peor de los escenarios previsibles, en el que a la inacción se sumaría un aumento de la temperatura de cinco grados centígrados.

Sería mucho más barato evitarlo, agregó: sólo demandaría un gasto equivalente a uno por ciento del producto bruto mundial.

Stern fue criticado por otros economistas que cuestionaron sus fundamentos técnicos.

El estudio de Ruth no ofrece una estimación global de las pérdidas para Estados Unidos, porque aún no existe la metodología para calcularlas. La ciencia climatológica está bien establecida, dijo, pero los estudios económicos sobre su impacto se encuentran aún en la infancia.

Sin embargo, aunque se requiere un gran trabajo para construir sólidos modelos económicos, resulta claro a partir de los informes de Ruth, Stern y otros análisis similares que demorar las acciones resultará mucho más costoso que ponerlas en práctica inmediatamente.

Las medidas para reducir las emisiones de gases invernadero, junto con iniciativas para adaptarse a los efectos inevitables del cambio climático, minimizarán los costos totales.

El sector energético no sólo debe reducir esas emisiones sino también descentralizarse, para ganar eficiencia y amortiguar los efectos de los fenómenos climáticos, señala el estudio.

Mecanismos de mercado, como cobrar por el uso del agua o suprimir las exenciones impositivas a los fertilizantes tendrán beneficios ambientales inmediatos, agrega.

A pesar de las presiones de casi todos los países industrializados del mundo, incluyendo sus aliados europeos, el gobierno de George W. Bush se ha negado a adoptar límites obligatorios a las emisiones, argumentando que sería demasiado costoso para la economía.

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