ENERGÍA-IRÁN: Desaparejo racionamiento de combustible

El racionamiento del expendio de combustible impuesto hace dos meses por el gobierno de Irán en previsión de posibles sanciones económicas internacionales no redujo el consumo y perjudicó a la agricultura, el turismo y el transporte, según expertos.

El plan preveía establecía una reducción del consumo de unos 15 millones de litros diarios. Pero el consumo promedio pasó de 77 millones, en los primeros tres meses de racionamiento, a 61 millones en los dos siguientes, según la agencia de noticias Fars.

Se avecina, además, un considerable aumento de la demanda a partir de fines de mes, cuando comience el año escolar. Irán es uno de los principales productores de petróleo del mundo, pero debido a su escasa capacidad de refinamiento debe importar gasolina.

Partidas extra asignadas por el gobierno luego de dispuesto el plan, en beneficio de instituciones estatales, grupos de personas con necesidades especiales, ciertos sectores económicos que dependen del transporte y viajes de veraneo, revirtieron la caída inicial del consumo.

Los consumidores de combustible abarcados por 45 categorías diferentes ahora reciben partidas adicionales, dijo un miembro del Comité Económico del Parlamento citado por el periódico Aftab Yazd.
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"En las primeras etapas de las restricciones el tráfico, el consumo de gasolina y la contaminación cayeron, y el público aceptó cambiar sus modalidades de uso de combustible. Pero las raciones extra destruyeron todos los logros iniciales", observó el diario Jomhuri-Eslami, de línea dura.

La congestión de vehículos en Teherán, reducida 15 por ciento al comienzo del plan, volvió a su estado inicial, según el Departamento de Tráfico municipal.

La capital iraní alberga a casi un séptimo de la población nacional y a un tercio de sus vehículos.

Un resultado indeseado del plan fue el surgimiento de un enorme mercado negro de tarjetas electrónicas de racionamiento en el que pueden adquirirse partidas de combustible originalmente dirigidas a automóviles particulares, taxis, camionetas e incluso vehículos oficiales.

Esto se debe a que los taxis pueden cargar hasta 800 litros mensuales y los vehículos del Estado, hasta 300, mientras los particulares sólo se les admite un consumo de 100 litros.

El problema empujó al gobierno a considerar la revisión de las asignaciones a los taxis, dijo el ministro interino de Petróleo al servicio noticioso de la Red de Petróleo y Energía.

Los sectores económicos que dependen del uso de transporte vehicular también se benefician de las partidas asignadas a taxis, camionetas y automóviles viejos.

"Nuestra empresa necesita gasolina para que nuestros técnicos hagan sus rondas en todo el país, y el trabajo casi se detuvo el primer par de semanas" tras la implementación del plan, explicó a IPS el propietario de una compañía de servicios.

"Comprar unos pocos taxis y camionetas viejas solucionó nuestro problema hasta cierto punto, porque la gasolina que le asignan a esos vehículos supera varias veces la de los automóviles comunes", indicó.

El 13 de junio comenzó la implementación del racionamiento de gasolina para los vehículos del gobierno. Once días después, cuando el gobierno anunció repentinamente el racionamiento para los automóviles particulares, estallaron disturbios en las gasolineras.

Más de 30 fueron incendiadas, y multitudes indignadas saquearon negocios y oficinas del gobierno.

Durante muchos años la gasolina se vendió a precios altamente subsidiados en este país, al menos cinco veces más barata que en algunos países vecinos. La diferencia de precios volvió muy redituable el contrabando al exterior, que movilizaba millones de litros todos los días.

El combustible aún se vende a un quinto de su precio de mercado, pero el racionamiento casi detuvo el contrabando, según las autoridades.

Las refinerías iraníes, muchas de ellas obsoletas, tienen una capacidad de producción limitada. Antes del racionamiento, el país debía importar 20 millones de litros de gasolina diarios, para cubrir un consumo de 80 millones que crecía casi 10 por ciento al año.

El pasado año fiscal (del 21 de marzo de 2006 al 20 de marzo de 2007), Irán importó gasolina por 5.400 millones de dólares. El presupuesto del año en curso permite al gobierno importarla por 2.500 millones, monto basado sobre un consumo de 60 millones de litros por día.

Pero para el resto del año fiscal se prevé que faltarán entre 1.500 millones y 2.000 millones de dólares para importar gasolina, debido al atraso de tres meses en la implementación del plan de racionamiento.

Las leyes quinquenales de desarrollo establecen que los precios de los productos petroleros deben aumentar hasta alcanzar la cotización mayorista regional en 2010.

Al gobierno anterior, encabezado por el moderado Mohammad Jatami, se le impidió implementar la ley cuando un parlamento de mayoría conservadora ordenó congelar los precios, incluido el de la gasolina.

Pero el parlamento, al aprobar el presupuesto hoy vigente, obligó al gobierno a racionar el combustible, encarecerlo, ofrecer a precios de mercado el que los consumidores compren más allá de la partida que se les asigne y mejorar el transporte público.

"El gobierno se resistió a cumplir la ley durante casi tres meses y, cuando finalmente cedió, sólo implementó el racionamiento", dijo a IPS un observador en Teherán a condición de no revelar su identidad.

"Todavía se niega a vender gasolina más allá del racionamiento a precios de mercado, y ahora los automóviles del Estado tienen una partida de 300 litros a precio subsidiado, cuando la ordena al gobierno pagar lo que consume al precio de mercado", agregó.

El parlamento planea ahora obligar al gobierno a través de una ley a vender gasolina no racionada a precios de libre mercado, dijo un legislador al servicio de noticias Aftab.

"Ahmadinejad debe tener cuidado con las complicaciones que causó el racionamiento", advirtió el observador. "Aquí, en la capital, hay mil maneras de comprar combustible extra, pero la gente igual se queja. Sin embargo, la población fuera de Teherán es la que más padece los problemas creados por el racionamiento."

"En algunas provincias, el precio de la gasolina en el mercado negro es increíblemente alto, y mucha gente que vive del turismo pierde su sustento. A menos que el gobierno aborde el problema de alguna manera, Ahmadinejad podría perder esos votos", concluyó.

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