DÍA DEL SIDA-EEUU: El precio de las políticas de abstinencia

Nada permite prever un repliegue del gobierno de Estados Unidos en su política de financiar sólo programas contra el sida que privilegien la abstinencia sexual como método preventivo. Pero eso cambiará el 1 de enero, al comenzar una nueva legislatura.

Cada vez más presionados por feministas, religiosos y activistas de la salud, los legisladores del opositor Partido Demócrata que controlarán las dos cámaras parecen dispuestos a desafiar la abstinencia hasta el matrimonio como centro de la lucha contra el sida en Estados Unidos y en el exterior.

"Habrá un fuerte esfuerzo", dijo la congresista Barbara Lee acerca de su proyecto de ley para remover la política condicionar el financiamiento de los programas a la promoción de la abstinencia.

De ser aprobada, la iniciativa denominada Ley de Protección contra la Transmisión del VIH para Mujeres y Jóvenes también requerirá estrategias efectivas de educación sexual y de lucha contra la violencia motivada por el género.

"La política de 'solo abstinencia' no está funcionando. Para nosotros no tiene sentido", dijo Lee este jueves, en una teleconferencia de prensa organizada por el no gubernamental Centro para la Salud y la Equidad de Género.

Hasta ahora, 80 legisladores y más de 70 organizaciones no gubernamentales, entre ellas varias asociaciones de carácter religioso, respaldan el proyecto.

"Apoyamos la iniciativa plenamente", dijo el clérigo protestante William Sinkford, presidente de la Asociación Unitaria Universalista de Congregaciones. "Nuestras políticas deben reflejar la vida real de la gente."

El gobierno del presidente George W. Bush considera que el matrimonio es la mejor protección contra el sida. Pero, tomando en cuenta que la pandemia afecta más hoy a mujeres que a hombres, muchos líderes religiosos enfatizan en la necesidad de atender el problema de la inequidad y de la violencia de género.

"La abstinencia es un lujo disponible para aquellos que tienen un completo control sobre sus cuerpos y sus voluntades", dijo el reverendo Sinkford. "Sabemos que el 'sólo di que no' no funcionó nada bien en el Jardín del Edén, y que no está frenando la propagación del sida."

Investigadores afirman que la epidemia ocasiona múltiples perjuicios en las mujeres, como la responsabilidad de cuidar a los familiares enfermos, la pérdida de ingresos y propiedades si enviudan, e incluso violencia en su contra si llega a conocerse su eventual condición de portadoras del VIH.

La Organización de las Naciones Unidas (ONU) informó la semana pasada que 39,5 millones de personas viven en todo el mundo con VIH, y que 4,3 millones contrajeron el virus que causa el sida sólo desde enero.

Más de la mitad de las nuevas infecciones —2,8 millones— se registraron en África subsahariana, al mismo tiempo que hubo un aumento significativo de los casos detectados en Europa oriental y Asia central.

El informe de la ONU indica que las mayores posibilidades de infección se registran en los jóvenes de entre 15 y 24 años, y entre mujeres de 20 a 39. La epidemia mató a casi tres millones de personas este año.

Tanto investigadores como activistas responsabilizan, en parte, a la política del gobierno de Bush del aumento global en la incidencia del VIH, pues esos planes impiden a los programas de prevención alcanzar a los sectores de población con más riesgo de contraer el virus.

"Las políticas de Estados Unidos y las restricciones al financiamiento socavan más que apoyan los esfuerzos contra la infección en otros países", dijo la directora ejecutivo del Centro para la Salud y la Equidad de Género, Jodi Jacobs.

De acuerdo con las políticas de asistencia de Washington, 33 por ciento de los fondos para prevención deben asignarse a programas de abstinencia y fidelidad matrimonial, tanto dentro de Estados Unidos como en el extranjero.

El condón se recomienda a los sectores de la población en alto riesgo, pero no al público sexualmente activo en general.

Según el Programa Conjunto de las Naciones Unidas contra el VIH/Sida (Onusida), los esfuerzos de prevención apenas alcanzan a 20 por ciento de quienes más los necesitan.

El saliente secretario general de la ONU, Kofi Annan, advirtió este jueves a los jefes de gobierno contra las consecuencias de la inacción en la lucha contra el VIH/sida, y les pidió que cumplieran las promesas que ellos mismos formularon hace cinco años.

"No podemos poner en riesgo los avances que hemos alcanzado ni los esfuezos de tanta gente", dijo Annan.

Jefes de Estado y de gobierno se comprometieron en 2001 a revertir la propagación de la epidemia de sida para 2015, uno de los Objetivos de las Naciones Unidas para el Milenio.

Es necesario movilizar "como nunca antes la voluntad política" para frenar el sida, sostuvo Annan.

La pregunta es si Washington está dispuesta a demostrar tal voluntad política.

La congresista Lee se manifestó esperanzada en las perspectivas de cambio. "Es una batalla cuesta arriba con la Casa Blanca, pero avanzaremos y rápidamente", dijo. (FIN/IPS/traen-mj/wd na he sd dv md hd/06)

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