ESTADOS UNIDOS: Víctimas de Katrina regresan a la incertidumbre

– Durante seis meses Dana Montana ha vivido en una tienda en el jardín de la destruida casa de su tía en Nueva Orleans, en el sur de Estados Unidos. Este campamento no ha sido muy cómodo, pero con la llegada del verano se ha convertido en terrible.

"Estoy aquí en representación de mis parientes que se mudaron a Texas", dijo Montana a IPS en entrevista telefónica. "Ellos son adultos mayores y no tienen la fuerza para venir y luchar por su derecho a regresar. Por eso, yo estoy siguiendo de cerca la reconstrucción, monitoreando todo lo que dicen y observando lo que se hace".

Montana perdió todo, incluyendo su hogar y su negocio de jardinería, cuando el huracán Katrina inundó la ciudad a finales de agosto de 2005, con un saldo de más de 1.800 personas muertas.

.Durante un tiempo, la Agencia Federal de Administración de Emergencias (FEMA) le pagó una habitación de hotel en Nueva York, pero muy pronto ese apoyo se esfumó, y Montana decidió regresar a su hogar en el estado sureño de Louisiana, sobre el Golfo de México.

"Nos sentimos fortalecidos con la gente que regresa y reconstruye con sus propias manos", afirmó.

Además, han venido a Nueva Orleans voluntarios de todo el mundo a ayudar a reconstruir sus hogares. La organización Common Ground (Interés Mutuo) está aportando cerca de 250 voluntarios, la mayoría de ellos jóvenes blancos, trabajando en proyectos de aseo doméstico, limpiando moho, o brindando apoyo escolar a los niños y asistencia legal a los damnificados.

Dos terceras partes de la población de Nueva Orleans es afrodescendiente, pero el barrio Lower Ninth Ward, que quedó casi totalmente inundado y registró las cifras más altas de víctimas, era habitado en un 98 por ciento por negros.

Tras elogiar a los voluntarios por su desinteresada ayuda, Montana reconoce que la situación ha creado tensiones en la comunidad.

"Vemos el trabajo físico que se ha hecho, pero no vemos compasión ni el lado espiritual. Por ejemplo, los estudiantes están ahí escribiendo sus cosas, pero sin la pasión que se requiere para ayudar a otra gente. Muchos de ellos sólo desean la experiencia de estar en el French Quarter (el barrio francés) y toman todo de una forma muy triste y decepcionante, a mi modo de ver".

"Noventa por ciento de las decisiones no son tomadas por los residentes, ellos no tienen control sobre la forma en que son abordadas. Muchos se preguntan por qué no hay gente participando. Sí la hay, pero la gente siente que no la necesitan. Es como ser un invitado en tu propio pueblo".

Lisa Fithian, de Common Ground, un colectivo creado al paso de Katrina para brindar ayuda de corto y largo plazo, afirma que su organización reconoce y se preocupa por este aspecto, y que se ha esforzado para trabajar estrechamente con los residentes y los grupos comunitarios, inclusive el consejo de Lower Ninth Ward y organizaciones como People's Institute for Survival and Beyond (Instituto del Pueblo para la Supervivencia y Mucho Más), Calles Seguras y el Frente Unido para la Vivienda.

"Somos una organización que utiliza (los asuntos) de la raza y los privilegios de clase para movilizar recursos", dijo a IPS. "Nosotros no estamos tratando de asumir un rol de liderazgo político. Common Ground no tiene una estructura formal para captar el apoyo de los residentes, pero tenemos reuniones comunitarias, a veces nocturnas, depende del proyecto".

"Mucha gente está regresando, sus vidas están destrozadas y tienen un montón de cosas que hacer, de modo que simplemente no tienen tiempo para comprometerse en ninguna organización", agregó Fithian.

"Muchos de los problemas que existían antes del Katrina continúan hoy, como acceso a la educación, atención médica, transporte y agua limpia. Aún hay basura apilada en ciertas zonas, y algunas personas siguen sin electricidad".

"Las cosas están progresando", añadió Fithian. "Mucha gente ha regresado y vive en casas rodantes, pero hay una gran competencia por hacerse de una vivienda de las ofrecidas por el Estado".

Hasta la fecha, la FEMA ha brindado ayuda temporal para 700.000 solicitantes. Sin embargo, únicamente se ha entregado una quinta parte de las casas rodantes solicitadas por Nueva Orleans, lo cual deja a la ciudad en un serio déficit habitacional.

Unas 1.500 personas han sido alojadas en casas rodantes en parques de la ciudad de Lafayette, distante a dos horas y media por carretera, pero no se les brindó medios de transporte para ir a Nueva Orleans a revisar la reconstrucción de sus hogares o para buscar trabajo.

Gracias a los esfuerzos de la comunidad, se puso en servicio un autobús de 33 asientos que empezó a viajar a Nueva Orleans el último lunes de junio.

Pero problemas mayores de acceso a vivienda y empleo decente continúan sin resolverse después de casi un año del huracán, dijo Alfreda Keelen, co presidenta de la organización no gubernamental Coalición de Sobrevivientes del Huracán en Lafayette.

"Quieren que la gente regrese, pero, ¿para qué? Los funcionarios del gobierno se han concentrado en atender lo comercial, el jazz y la industria del entretenimiento. Los monstruos no nacen, son creados", agregó Keelen. "¿Realmente quieren una ciudad con una gran cantidad de gente sin techo viviendo en las calles?"

"Yo estuve allí en diciembre y era verdaderamente espeluznante", dijo con tono de profunda tristeza. "Lo que me hace perseverar es pensar que soy voz de los que no tiene voz".

Hasta ahora, el gobierno de George W. Bush ha pedido al Congreso legislativo 105.000 millones de dólares para reparar y reconstruir la región del Golfo afectada por la última oleada de huracanes. Sin embargo, muchos residentes ven esos esfuerzos como insuficientes o tardíos, y advierten que la falta de supervisión podría aumentar la vulnerabilidad de la ciudad ante futuros desastres.

"La limpieza ha sido hecha de manera descuidada, los contratistas se guardaron el dinero de la gente e hicieron un trabajo menos que aceptable. Muchas casas no han sido reforzadas suficientemente y podrían volar por el aire ante otro huracán", agregó Montana.

"Además, muchos eran inquilinos, no propietarios, y no tenían seguros. Quienes pagan antes de Katrina un alquiler de 450 dólares mensuales, ahora deben pagar 1.500 dólares al mes".

Montana fundó un grupo llamado la Coalición Atlantis, que lucha por leyes de protección de los arrendatarios y por una mayor participación en las decisiones referentes al futuro de la ciudad. Él y otros han manifestado que las cuestiones raciales y de clase no sólo influyeron en la lenta respuesta del gobierno federal, sino que son causa de exclusión de residentes en los debates sobre decisiones cruciales.

Las víctimas del Katrina eran extremamente pobres. Cuando el huracán golpeó, cerca de un tercio de la ciudad de Nueva Orleans estaba por debajo de la línea de pobreza. Louisiana y su vecino Mississippi, los dos estados más afectados, tenían la tasa de pobreza infantil más alta de Estados Unidos, algo más de 50 por ciento.

"Lo que sucedió aquí tuvo grandes repercusiones en los derechos humanos y el rumbo de este país", puntualizó Montana. "Esto es grave".

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