SALUD: Enfermedades ambientales no son una condena

La cuarta parte de las enfermedades padecidas por adultos y un tercio de las infantiles tienen origen en factores ambientales que pueden ser modificados, alertó la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Pero en ese cuadro sanitario se puede apreciar un ángulo positivo, dijo a IPS la directora Departamento de Salud y Medio Ambiente de la OMS, María Neira, quien explicó el alcance del informe al respecto difundido este viernes por la agencia de la Organización de las Naciones Unidas (ONU).

Los especialistas "conocemos qué clase de intervenciones son necesarias para reducir la carga de las enfermedades y para asegurarnos que nuestra salud saldrá beneficiada", explicó Neira.

Cuando los especialistas hablan de intervenciones disponibles se refieren, por ejemplo, a la reducción de la contaminación del aire, tanto en locales cerrados como en el espacio abierto, precisó la funcionaria.

También aluden a un mejor acceso al agua potable y a la prevención de infecciones respiratorias crónicas agudas mediante el empleo de combustibles apropiados, agregó.
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La precaución puede inclusive extenderse a determinadas enfermedades no transmisibles como el cáncer, a través de regulaciones de la exposición a ciertos químicos o del mejoramiento del ambiente laboral, con "la certeza de que todas esas acciones contribuirán a nuestra salud", aclaró la experta.

Por esos motivos, la OMS reclama a políticos, gobernantes y a todos los sectores, en especial los de la salud, la industria, la energía, el transporte, colaboración con el objetivo de realizar inversiones más inteligentes en el ambiente para prevenir enfermedades, expuso Neira.

El informe preparado por la OMS descubre las desigualdades entre diversas regiones detectadas por la investigación y deduce que, al haber identificado los problemas, los sanitaristas se encuentran en condiciones de actuar.

Los niños, afectados por una carga mayor que los adultos de enfermedades causadas por riesgos ambientales modificables, padecen tales desigualdades.

Por ejemplo, las muertes relacionadas con el ambiente son 12 veces más numerosas entre los niños del mundo en desarrollo.

El problema se presenta más grave cuando se comparan los años de vida saludable perdidos por los niños de las regiones más pobres del mundo con los de áreas más prósperas.

En las regiones menos avanzadas la cantidad de heridos en accidentes de tránsito es 25 veces mayor, las enfermedades diarreicas son 145 veces más frecuentes y las infecciones de las vías respiratorias inferiores, ocho veces superiores, ejemplificó el coordinador del Departamento de Salud y Medio Ambiente de la OMS, Carlos Corvalán.

Neira explicó a IPS que la salud ambiental preconizada por la OMS guarda estrecha relación con los Objetivos de Desarrollo del Milenio, una serie de metas establecidas en 2000 por la Organización de las Naciones Unidas (ONU) para reducir la pobreza, el analfabetismo, las enfermedades y la inequidad de género, entre otras aspiraciones.

Para el cumplimiento del primero de los objetivos —la disminución a la mitad de la proporción de la población pobre del mundo para 2015 respecto de 1990—, la reducción al mínimo de la exposición a factores de riesgo ambientales contribuye indirectamente a esos fines, dijo la experta.

Muchas enfermedades transmitidas a través del medio ambiente determinan que las personas afectadas dejen de percibir ganancias y también ocasionan la discapacidad o la muerte de un miembro productivo de la familia, que afecta a un hogar entero, arguyó.

De la misma manera se vincula con el segundo objetivo del milenio, orientado a lograr la enseñanza primaria universal.

El simple acto de proporcionar agua potable y letrinas a las escuelas, en particular en los sanitarios de las muchachas, alentará a los alumnos de las escuelas primarias a acudir a clases, razonó Neira.

Por otra parte, las intervenciones que aseguren a los hogares el acceso a mejores fuentes de agua potable y a fuentes de energía más limpia también aumentarán la asistencia de los alumnos a la escuela, pues los niños y niñas dispondrán de mayor tiempo que antes dedicaban a recoger agua y combustible.

La misma disponibilidad de agua y combustible permitirá reducir el tiempo dedicado por las mujeres a obtenerlos. Ese tiempo ahorrado podrá invertirse en actividades lucrativas y en educación, contribuyendo a plasmar el tercer objetivo, que apunta a la promoción de la equidad de género y la potenciación de la mujer.

Neira citó el caso de Africa en relación con la diarrea y las infecciones de las vías respiratorias inferiores, dos de las principales causas de deceso de los niños de esa región. Y en todo el mundo, las intervenciones ambientales permitirían evitar cada año la muerte de más de dos millones de menores de cinco años.

Ese sería un aporte fundamental al cuarto objetivo del milenio, enfocado hacia la reducción en dos tercios de la mortalidad de menores de cinco años, estimó.

Los ocho objetivos del milenio guardan estrecha relación con el plan de la OMS denominado "Ambientes saludables y prevención de enfermedades". Sin embargo, en el séptimo objetivo, "Garantizar la sustentabilidad del medio ambiente", queda patente ese vínculo.

Los expertos observaron que las enfermedades diarreicas asociadas a la falta de acceso a agua potable y al saneamiento insuficiente causan alrededor de 1,7 millones de decesos por año.

Por otra parte, el empleo doméstico de combustibles de biomasa y carbón por más de la mitad de la población mundial provocan 1,5 millones de muertes cada año a causa de enfermedades respiratorias relacionadas con la contaminación.

La reducción de esos tipos de exposición ambiental favorecerá el mejoramiento de la salud y también de la vida de los habitantes de ciudades de crecimiento rápido en los países en desarrollo, como se propone el séptimo objetivo de desarrollo del milenio.

El informe de la OMS confirma que cada año se registran en el mundo más de 13 millones de muertes por causas ambientales prevenibles. Casi un tercio de la carga de mortalidad y morbilidad en las regiones menos adelantadas se debe a causas ambientales, reafirmó.

Por su parte, más de 40 por ciento de las muertes por malaria y, según las estimaciones, 94 por ciento de las defunciones por enfermedades diarreicas podrían evitarse con una gestión ambiental más apropiada.

Anders Nordström, director general interino de la OMS dijo que la institución nunca había tenido estimaciones tan precisas, y que éstas ayudarán a demostrar que las inversiones racionales destinadas a crear un entorno favorable pueden ser una estrategia eficaz para mejorar la salud y lograr un desarrollo sostenible. (

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