FORO SOCIAL MUNDIAL: ¿Y dónde está China?

Para ser un país inmerso en un gran proceso de urbanización, con el traslado de cientos de millones de campesinos a las ciudades, China compartió muy pocas experiencias en el Foro Social Mundial (FSM), que terminó este miércoles en la meridional ciudad pakistaní de Karachi.

Unos 30.000 delegados de más de 50 países del Sur en desarrollo se reunieron en Karachi para discutir en particular la situación apremiante de los desplazados y desposeídos del mundo en el rápido proceso de globalización.

Algunos de los países más poblados del Sur, como India, enviaron grandes delegaciones de activistas.

Pero China, el país más poblado del mundo, estuvo representado por una modesta delegación de 10 integrantes de la organización China NGO Network for International Exchanges, que apenas planificó un panel de discusión sobre la importancia del crecimiento económico del gigante asiático para el desarrollo de la región.

Aunque se autodenomina no gubernamental, la creación del grupo fue auspiciada por Beijing en el otoño boreal de 2005, con el objetivo de coordinar la representación de las organizaciones de la sociedad civil chinas en las conferencias realizadas en el exterior.
[related_articles]
La reunión en Karachi, que había comenzado el 24 de este mes, fue la tercera etapa del FSM 2006. Las dos anteriores se celebraron en enero en Bamako (entre el 19 y el 23) y en Caracas (desde el 24 y el 29), para contrarrestar al Foro Económico Mundial que se celebra en enero en la ciudad suiza de Davos.

El foro de Karachi inicialmente estaba previsto para enero, pero fue postergada por el terremoto que el 8 de octubre devastó la región de Cachemira, con un saldo de unas 80.000 personas muertas.

Fue evidente la ausencia en el FSM de representantes del floreciente movimiento ambientalista chino, activistas por los derechos humanos o cualquier miembro independiente del público de ese país que pudiera hablar sobre los desafíos que afronta la nación en medio de un acelerado crecimiento económico.

Y esos desafíos son enormes. China está en medio de un proceso de urbanización sin precedentes en escala y rapidez. Líderes chinos prevén trasladar entre 300 y 400 millones de campesinos del campo a las ciudades para 2020. En menos de 20 años esperan completar un proceso que les tomó a muchos países occidentales industrializados entre 300 y 400 años.

Según estadísticas oficiales, la tasa de urbanización de China es de 41,8 por ciento, lo que significa que 540 millones de personas viven en ciudades. El gobierno desea incrementar ese indicador a 75 por ciento para mediados de este siglo y así elevar la calidad de vida de la población, impulsar la demanda de los consumidores y garantizar un crecimiento económico a largo plazo.

Expertos chinos estiman que, solo en la década pasada, grandes ciudades como Beijing, Shanghai y Shenzhen crecieron a un promedio de 10 por ciento al año. Shanghai, en la costa este, y la capital del país ahora están entre las 15 ciudades más grandes del mundo.

Sin embargo, en el curso de su rápido desarrollo, China ha dejado en desventaja a millones de trabajadores migrantes —la mano de obra barata que demostró ser clave para el crecimiento—, negándoles salarios, atención médica y educación para sus hijos e hijas.

Muchos de los migrantes rurales son ahora trabajadores de la construcción. Las adolescentes trabajan haciendo juguetes, ropas o zapatos en las maquilas (zonas francas de procesamiento de exportaciones) de las ciudades costeras.

Las cifras oficiales de las personas que abandonan los campos para trabajar en las ciudades ascienden a 130 millones. Para acelerar el proceso de urbanización, China ahora comenzó a flexibilizar el sistema de registro de hogares, que solía atar a los campesinos a la tierra y cerrarles el acceso a los más opulentos centros urbanos.

Sin embargo, los trabajadores migrantes son marginados, y a la mayoría todavía se les niega una porción de la riqueza del país. Muchos reciben un salario que depende del capricho del empleador, y pueden ser despedidos sin derecho a protestar ante la justicia.

Llevados a la desesperación, algunos toman medidas extremas para pelear por sus derechos. En uno de los casos mas publicitados el año pasado, siete trabajadores de la construcción en la septentrional ciudad de Shenyang intentaron realizar un suicidio colectivo en protesta por sueldos impagos.

El China Labour Bulletin, un grupo de defensa de los derechos de los trabajadores con sede en Hong Kong, registró el año pasado más de 1.000 huelgas, cada una involucrando a más de 100 trabajadores, en la provincia costera de Guangdong, donde hay muchas fábricas.

Muchas de las huelgas del año pasado fueron realizadas por trabajadores migrantes que exigían el pago de sus salarios.

Hace tres años, el gobierno lanzó una campaña para entregar salarios impagos a los trabajantes migrantes. Pero un reciente estudio del Congreso Nacional del Pueblo, el parlamento chino, concluyó que a estos todavía se les debe más de 10.000 millones de dólares.

Expertos advierten que los migrantes pobres junto a los trabajadores despedidos por el Estado se podrían transformar rápidamente en un sector marginado en las grandes ciudades, lo que podría generar tensiones sociales.

"Comparados con la población rural indigente, estos habitantes urbanos carecen de la seguridad mínima: la tierra", dijo Zhao Xizhong, delegado en el Congreso Nacional del Pueblo que investiga la pobreza urbana, entrevistado por el Beijing Review.

"Esta clase de pobreza es absoluta mendicidad. Sin una política de seguridad, se puede convertir en el grupo en mayor desventaja", añadió.

Antes, China se enorgullecía de haber erradicado la pobreza urbana. Pero estudios recientes indican, sin embargo, que la desigualdad social en el país crece a un ritmo acelerado.

"Se necesitará una fuerte voluntad política de parte de los líderes chinos para impedir la creación de ciudades dormitorio en las afueras de las mega-ciudades", sostuvo el analista Rob Watson, del no gubernamental Consejo de Defensa de los Recursos Naturales, de Estados Unidos.

"No se puede ignorar el problema de los migrantes, pues de otra manera se terminará con asentamientos urbanos como los de América Latina", alertó.

Compartir

Share on facebook
Facebook
Share on twitter
Twitter
Share on linkedin
LinkedIn

Este informe incluye imágenes de calidad que pueden ser bajadas e impresas. Copyright IPS, estas imágenes sólo pueden ser impresas junto con este informe