PETROLEO: Rebelión en Nigeria agrega combustible a los precios

La lucha entre las fuerzas del gobierno de Nigeria y los rebeldes del pueblo ijaw, en el petrolífero delta del Níger, empujó el precio del crudo hasta los 53 dólares por barril en un mercado que comienza a vivir un ”nuevo orden”, pautado por la escasa capacidad de producción para atender contingencias.

El crudo West Texas Intermediate (WTI), marcador estadounidense, se vendió en Nueva York entre 52,42 y 52,80 dólares el barril de 159 litros este viernes, después de tocar los 53 dólares por unidad en operaciones realizadas el jueves, lo cual marcó un récord histórico.

En tanto, el Brent, crudo de referencia europea y que es unos dólares más barato que el WTI, estableció también una marca en el mercado de Londres, al venderse a 49,30 dólares el barril.

Los promedios semanales fueron de 51,10 dólares para el barril de WTI, 47,57 dólares para el Brent y 44,13 dólares, otro récord, para la cesta de siete crudos que utiliza la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), informó el Ministerio de Energía en Venezuela, único socio latinoamericano de este grupo.

”La persistente preocupación por los suministros, dados los bajos niveles de inventarios, particularmente en Estados Unidos, la disminución de la producción en el golfo de México y la inestabilidad en países productores como Iraq y Nigeria fueron las razones del alza”, indicó un informe del ministerio venezolano.

El precio sube ”por una larga lista de razones que pesan sobre una demanda que ha crecido mucho más de los previsto, entre ellas que en el mundo (que consume 82 millones de barriles por día) apenas si queda una capacidad de producción cerrada de un millón de barriles”, destacó a IPS el experto venezolano Alberto Quirós.

Esa capacidad cerrada ”está en Arabia Saudita, y está por verse su posibilidad de colocarla rápidamente en el mercado. Por eso, el nerviosismo grava con al menos 10 dólares cada barril”, explicó Quirós, ex presidente en Venezuela del grupo transnacional angloholandesa Shell.

Recordó, además, que nuevos crudos que se han incorporado, especialmente con las alzas de producción en la OPEP, son del tipo pesado, ”fáciles de producir pero difíciles de digerir por las refinerías, que deben hacer cuantiosas inversiones para adaptarse, lo que además de capital consume tiempo”.

Por ello, la voracidad de los refinadores que buscan economizar costos se vuelca hacia los crudos más ligeros, como el Bonny de Nigeria, un país que produce 2,3 millones de barriles por día y exporta dos millones, la mitad de ellos a Estados Unidos, del que es el quinto proveedor después de Canadá, México, Venezuela y Arabia Saudita.

Pero la producción en Nigeria se ha visto afectada por huelgas en los sindicatos de obreros, a las que podría seguirle un paro de los empleados petroleros y superponerse con la ofensiva armada de los jóvenes rebeldes de la etnia ijaw, que luchan en el delta del Níger con otras colectividades y con el estado nigeriano.

En el marco del conflicto, la Fuerza de Voluntarios el Pueblo del Delta del Níger, una organización ijaw, ha declarado ”una guerra total”, y acusa a empresas como Shell y la italiana Agip de ”colaborar con el Estado nigeriano”.

Los operadores de mercado han registrado esa señal como amenaza sobre los suministros, que suman a factores como la guerra en Iraq y el cierre parcial de la producción y refinación de hidrocarburos en el área del golfo de México, a causa de los daños provocados por los cuatro huracanes que pasaron en el lapso de sólo dos meses.

En la OPEP, su presidente, el ministro indonesio Purnomo Yusgiantoro, ha insistido en que el mundo está suficientemente abastecido y dijo confiar en que ”los precios caerán por debajo de los 40 dólares” el barril, pero si se eliminan ”factores que no atañen a los fundamentos del mercado”, como la conflictiva situación de Iraq, invadida por Estados Unidos y aliados suyos.

La OPEP está integrada por Arabia Saudita, Argelia, Emiratos Arabes Unidos, Indonesia, Irán, la propia Iraq (aunque no participa desde 1990), Kuwait, Libia, Nigeria, Qatar y Venezuela, que producen unos 30 millones de barriles por día y atienden poco más de la mitad de los volúmenes de crudo que se comercian internacionalmente.

El Departamento de Energía de Estados Unidos indicó en su último informe semanal que, en vista de que la demanda copa prácticamente la capacidad global de oferta, ”es pequeña la flexibilidad inherente a los mercados para responder a la menor interrupción o perturbación en los suministros”.

Por añadidura, las existencias en los grandes países consumidores no se han repuesto en la cuantía y velocidad que requieren sus umbrales de certidumbre. En Estados Unidos el stock de crudo en la semana que cerró el 1 de octubre llegó a 274 millones de barriles, 1,1 millones más que en la semana precedente pero 12,2 millones de unidades por debajo de los niveles de hace un año.

Como nuevo componente en la formación de los precios, los consumidores industrializados tienen la necesidad de dotarse de combustible de calefacción (fuel oil) a medida que se aproxima el invierno boreal, y ese producto, remanente en la destilación después que al crudo se le extraen los derivados livianos, depende de la actividad de las refinerías.

El mercado ”ya no tendrá la capacidad cerrada que tuvo en la década pasada”, dijo en una conferencia de la OPEP el experto Sadek Boussena, de la firma francesa Societé Générale. ”Deberá adaptarse a ese nuevo orden que implica, entre otras cosas, una alta volatilidad en los precios del crudo”, agregó.

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