IRAQ-EEUU: Del mal sueño a la pesadilla

Al igual que en la guerra de Vietnam, las imágenes de abusos sufridos por prisioneros iraquíes a manos de soldados estadounidenses parecen marcar, en palabras del diario The New York Times, el límite entre un mal sueño y la pesadilla que hoy aqueja al gobierno de George W. Bush.

La revista Life publicó en 1970 fotografías tomadas por Tom Harkin, entonces un funcionario del Congreso legislativo y hoy senador, a las ”jaulas de tigres” de Vietnam del Sur, donde integrantes del Vietcong eran confinados por militares de Estados Unidos.

Ese fue otro clavo en el ataúd de la guerra de Vietnam (1965-1975), un conflicto al que la mayoría del público estadounidense ya había enterrado. Washington había enviado tropas en defensa del régimen survietnamita contra el Vietcong, organización insurgente respaldada por el líder de Vietnam del Sur, Ho Chi Minh.

La difusión de imágenes de abuso físico, mental y hasta sexual sufrido a manos de soldados de la ocupación militar en Iraq por prisioneros en la prisión de Abú Ghraib, cerca de Bagdad, también ha tenido un efecto desmoralizador dentro de Estados Unidos.

Su efecto se sentirá también fuera de este país, en el marco de la ”guerra contra el terrorismo” encabezada por Estados Unidos.
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El senador del opositor Partido Demócrata Joseph Biden, integrante del Comité de Relaciones Exteriores de la cámara alta, exigió al presidente George W. Bush ir más allá de su declaración del viernes, en que manifestó su ”profundo asco” por la situación que reflejaban esas fotografías.

The New York Times consideró la difusión de esas imágenes ”una victoria enorme” para el líder de la red terrorista Al Qaeda, Osama bin Laden. ”La invasión de Iraq, que ya comenzó a parecerse a un mal sueño en tantos sentidos, no puede asemejarse más que esto a una pesadilla”, afirmó el periódico en un editorial.

”Me pregunto si el surgimiento de estas fotos no ha marcado el fin del juego para los estadounidenses en Iraq”, dijo, luego de analizar la reacción despertada por las fotografías, el experto Juan Cole, de la Universidad de Michigan.

”¿Es realista, luego del sangriento asedio de Faluya y del levantamiento chiita a comienzos de abril, y a la luz de esas revelaciones, pensar que Estados Unidos puede aún ganar los corazones y las mentes del público árabe iraquí?”, se preguntó.

Otras imágenes pusieron sal en las heridas abiertas por la guerra en Iraq en el público estadounidense.

El mes pasado, el sitio en Internet The Memory Hole obtuvo y difundió por medios legales 360 fotografías de ataúdes de soldados estadounidenses caídos en Iraq. Mientras, dos civiles contratados por la ocupación, Tami Silicio y David Landry, fueron despedidos por entregar al diario The Seattle Times imágenes similares.

Las fotografías de abusos a prisioneros iraquíes, difundidas en primera instancia el jueves por el programa Sixty Minutes II, de la cadena televisiva CBS, incluían burlas por parte de guardias hombres y mujeres a prisioneros desnudos y encapuchados en Abu Ghraib, obligados a ponerse en posiciones sexualmente degradantes.

Esas imágenes, así como un informe interno de 53 páginas elaborado por el general de dos estrellas Antonio Taguba sobre los abusos cometidos por guardias de prisión y agentes de la inteligencia militar, también fueron objeto de un extenso artículo del periodista de investigación Seymour Hersh, publicado por la revista New Yorker.

El informe de Taguba proponía acciones disciplinarias contra 10 efectivos del ejército, incluido un general, un coronel y dos ”contratistas” civiles contratados por las fuerzas armadas para ayudar en los interrogatorios. El militar también sugirió demandas penales contra al menos seis personas.

Altos funcionarios sostuvieron que los abusos fueron hechos aislados cometidos por ”un puñado” de soldados —como sostuvo el domingo el jefe del Estado Mayor Conjunto del Ejército, general Richard Myers—, y que no se los debería considerar representativos del rendimiento general de la fuerza ocupante.

Pero el informe del general Taguba, obtenido también por el diario Los Angeles Times, describe los abusos como ”sistemáticos e ilegales”, y sugiere que el problema puede tener incluso un alcance generalizado.

Según el estudio del militar, el problema salió por primera vez a la luz en Afganistán a fines de 2001.

Fuerzas estadounidenses capturaron entonces a cientos de sospechosos de integrar la red terrorista Al Qaeda y el movimiento islámico Talibán, que controló la mayor parte del territorio afgano desde 1996 hasta la invasión encabezada ese año por Estados Unidos.

Taguba descubrió que los funcionarios de inteligencia del Pentágono solicitaron a los guardias de la policía militar someter a los prisioneros a ”condiciones físicas y mentales favorables para un interrogatorio favorable de los testigos”.

Esas directivas resultaron en ”numerosos incidentes de abusos sádicos, flagrantes y gratuitos” incluidos ”puñetazos, bofetadas y patadas” y ”la grabación en vídeo y la fotografía de detenidos y detenidas.

Los guardias también obligaban a los detenidos a ”adoptar posturas sexualmente explícitas para fotografiarlos”, a ”sacarse la ropa y a permanecer desnudos varios días seguidos”, a ”vestir ropa interior femenina los hombres” y a que ”grupos de detenidos hombres se masturbaran unos a otros mientras los fotografiaban y grababan en vídeo”.

Estos abusos están documentados por evidencia directa, incluidas fotografías, mientras Taguba también detectó evidencia ”creíble” de violación de detenidos, sodomización de uno con una linterna química y ”quizás un palo de escoba” y de amenazas a detenidos con una pistola, entre otros abusos.

El informe incluye también la existencia de ”detenidos fantasma”, que son trasladados entre distintos pabellones de la prisión de Abu Ghraib para ocultarlos de los visitantes del Comité Internacional de la Cruz Roja.

Según Taguba, más de 60 por ciento de los detenidos en Abu Ghraib eran civiles inocentes con escaso o nulo valor para su interrogatorio.

Mientras, la organización de derechos humanos Amnistía Internacional indicó que, de acuerdo con sus investigaciones, lo que reflejan las fotografías ”no es un incidente aislado”.

También la organización humanitaria Human Rights Watch sugirió que las imágenes ”sugieren que los soldados sentían que no tenían nada que ocultar a sus superiores”.

Hasta ahora, el Pentágono (Secretaría de Defensa) no ha investigado denuncias de abusos cometidos en Afganistán, entre ellos privación del sueño, golpizas, sometimiento a frío extremo y al menos dos muertes en custodia, según Human Rights Watch.

Myers admitió el domingo que pidió a CBS no exhibir las fotografías la semana anterior dadas las tensiones en Iraq y en el mundo árabe por el sangriento asedio estadounidense sobre Faluya. Pero la cadena las difundió luego de que medios de comunicación árabes obtuvieron algunas de las fotografías.

Además, Myers admitió no haber leído el informe de Taguba, a pesar de su gravedad. Mientras, el secretario (ministro) de Defensa, Donald Rumsfeld, dijo a través de un portavoz que ni siquiera lo había recibido, ni total ni parcialmente.

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