UNION EUROPEA: Nace la mayor potencia económica mundial

Los más optimistas precursores de la unión de Europa no imaginaron en 1952, cuando seis países constituyeron la Comunidad Europea del Carbón y el Acero (CECA), que este pacto sería el embrión de la que a partir de este sábado será la primera potencia económica del planeta.

El 1 de mayo de 2004 será la efeméride de un marco fundamental de la construcción de la actual Europa, ya no más separada por lo que en una figura metafórica se dio en llamar la "Cortina de Hierro", que por 45 años dividió ese continente entre "capitalistas" y "comunistas".

Por primera vez entran al bloque 10 países al mismo tiempo, siete de ellos provenientes del ex bloque de la disuelta Unión Soviética, uno de la ex Yugoslavia (Eslovenia), Chipre y la minúscula isla de Malta, cedida en 1530 por el emperador español Carlos V a los Caballeros de San Juan y que la conservaron hasta 1814, cuando se convirtió en colonia del Imperio Británico hasta 1964.

Para comprender mejor la realidad de hoy del bloque hay que remontarse a la tónica definitiva de aquel impulso integrador de 1952 que se dio cinco años después, cuando Bélgica, Francia, Holanda, Italia, Luxemburgo y la entonces República Federal de Alemania, signatarios de la CECA, firmaron el Tratado de Roma, dando inicio a la Comunidad Económica Europea (CEE).

A la CEE se unieron Dinamarca, Gran Bretaña e Irlanda en 1973, Grecia en 1981, España y Portugal en 1986, para derivar entonces en la Unión Europea (UE), que desde 1995 tras la incorporación de Austria, Finlandia y Suecia pasó a tener los 15 estados miembros con que llegará a la ampliación del próximo sábado.

Con el ingreso de Chipre, Eslovaquia, Eslovenia, Estonia, Hungría, Letonia, Lituania, Malta, Polonia y República Checa, la UE pasará de ser un bloque de 15 países habitados por 378 millones de personas a otro de 25 estados y 453 millones de habitantes.

Además, este bloque europeo ampliado tendrá un producto interno bruto (PIB) de 12,1 billones de dólares, lo cual supera, aunque ligeramente, el producto de 12,04 billones de dólares de Estados Unidos, que el sábado entonces perderá su sitial de primera potencia económica mundial.

Entrar en la UE "significa apostar a la paz", sostuvo esta semana en Lisboa el alemán Gunter Verheugen, comisario para la ampliación del bloque.

Verheugen recordó que "hombres como (el francés) Robert Schuman, (su coterráneo) Jean Monet o (el alemán) Konrad Adenauer no sólo comprendieron (en la década del 50) que la urgencia absoluta consistía en restaurar de una vez por todas la paz en nuestro continente, sino sabían también que la única manera de alcanzar ese objetivo era a través de la integración de las economías y el desarrollo de políticas comunes".

El espectro político de la nueva UE ya es dominado por la derecha desde hace cuatro años, cuando por primera vez participaron en las elecciones para el Parlamento Europeo los países entonces candidatos.

El grupo conservador formado por el Partido Popular Europeo cuenta con 231 de los 622 escaños del hemiciclo de Estrasburgo, sede parlamentaria, seguido del Partido de los Socialistas Europeos, con 173 asientos.

Luego están los centristas del Partido Europeo de Liberales, Demócratas y Reformistas, con 52 lugares, el Grupo Confederal de Izquierda Unitaria/Izquierda Nórdica con 49, Grupo Verdes/Alianza Libre Europea con 44, y la extrema derecha de Europa de las Naciones con 23 lugares.

Los 50 parlamentarios restantes representan a pequeños partidos y a los No Inscritos, que se declaran independientes.

Como se deduce por la entrada de 10 nuevos miembros, la UE continúa siendo un fuerte polo de atracción.

El economista y analista portugués Luis Sarfield Cabral entiende que, "pese a todos los defectos de la Europa comunitaria, adherir a ella fue y es prioritario para muchos países", porque ingresar al bloque "significa reforzar democracias aún inseguras".

No obstante estas bondades, Sarfield Cabral precisó que con la ampliación llegan dudas sobre el futuro de la UE.

La pregunta más común es si "se irá a diluir en una mera área de comercio libre, objetivo de muchos adversarios de integración, pero que aplauden la ampliación. ¿Tendremos un directorio de los grandes al mando (Alemania, Francia, Gran Bretaña e Italia), perdiéndose el sentido comunitario?", también se interroga el analista.

Especialmente en Grecia y Portugal, los países menos desarrollados de la UE, y pese a declaraciones oficiales, la ampliación ha suscitado algunos recelos basados en el desvío de fondos comunitarios de cohesión y de inversiones extranjeras para los nuevos Estados miembros.

A ello se suma la competencia de países de mano de obra más barata y con mayores niveles de productividad, en especial Hungría, Eslovenia y la República Checa.

En términos de desarrollo global, durante el lapso de preparación para la gran final de este sábado, los Estados ex socialistas candidatos hicieron un gigantesco esfuerzo en el enorme proceso de transformación.

Así se sucedieron en esos países, que hasta inicios de los años 90 tuvieron planificación socialista, los procesos de privatización industrial y de bancos, liberalización de sus mercados y precios, creación de nuevas administraciones para garantizar reglas de competencia leal y reforma de sus sistemas jurídicos.

Estas reformas afectaron a vastos sectores de la ciudadanía de esas naciones habituadas durante medio siglo a un mapa social menos drástico en lo individual.

Pero ahora los indicadores del bienestar, al no medir la injusticia económica en la distribución del producto, arrojan cifras mucho más favorables al conjunto de los 15 países comunitarios.

En número de automóviles, computadoras, teléfonos móviles, los países de Europa central y oriental son superados inclusive por Portugal, el de más modesto desarrollo de la UE.

En cambio, cuando se observan las cifras de lectura, acceso a espectáculos culturales, como conciertos, teatro o ballet, los ex socialistas resultan cómodos vencedores.

La lectura de periódicos es también mucho más difundida en los países que ingresarán este sábado a la UE.

En Hungría, 465 de cada 1.000 habitantes leen un diario todos los días, superando cómodamente a Francia, con 181 copias por 1.000 personas, España con 120 por 1.000, Portugal con 91 y Grecia con 82 periódicos leídos por millar de habitantes.

Otros indicadores importantes para el desarrollo, como lo que se destina a la investigación, revelan que Eslovenia, con 1,5 por ciento de su PIB, y República Checa, con 1,4 por ciento, superan a Italia, que gasta apenas uno por ciento, y a Irlanda con 1,2, y duplican a Grecia y a Portugal, que solo conceden 0,7 por ciento de su producto a esa área crucial para el progreso.

En tanto, la mortalidad infantil de los 15 Estados miembros actuales de la UE es de 4,5 cada 1.000 nacidos vivos, proporción similar en casi todos los nuevos Estados, a excepción de Letonia, que es de 9,8 por cada 1.000 niños, Lituania con 7,9 Polonia con 7,5 y Hungría con 7,2 por 1.000.

Así, el nuevo promedio de mortalidad infantil de las 25 naciones del bloque europeo será de 4,8 por cada 1.000 niños nacidos vivos, frente 6,9 por 1.000 en Estados Unidos.

El desempleo promedio de la UE de los 15, de ocho por ciento de la población activa, pasará a nueve por ciento a partir del sábado, tres puntos porcentuales más que en Estados Unidos.

La inflación, en cambio, se mantendrá inalterada en dos por ciento, más baja que en el país norteamericano.

Las diferencias mayores, que hacen a muchos países del occidente de la UE temer una "invasión del Este" a partir de mayo, se registran en los salarios mínimos nacionales, un dato que se registra desde siempre entre los 15, con Francia a la cabeza con 1.926 dólares mensuales y Portugal en el otro extremo con 516 dólares.

Este sueldo mínimo portugués es solo superado entre los nuevos por Malta, donde llega a 664 dólares, es decir idéntico al de España y cercano al de Grecia, de 750 dólares y al de Eslovenia, de 560 dólares al mes.

Desde Lisboa, Budapest y Varsovia, IPS recogió opiniones de quienes se encuentran en los preparativos finales para la mayor apuesta de la vida de su país.

Antón Mifka, un obrero metalúrgico eslovaco, recordó que 70 por ciento de sus paisanos votaron por el ingreso a la UE "porque piensan que sus condiciones de vida van a mejorar".

Empero, lamenta que el gobierno de centroderecha, para atraer inversiones extranjeras, haya cambiado la ley laboral para facilitar los despidos.

El médico estonio Marko Kalle, dueño de una pequeña empresa de venta de equipos quirúrgicos, opinó que, pese a no ser un gran entusiasta de la adhesión, "Bruselas (donde residen las autoridades de la UE) ha de ser siempre mejor que los soviéticos".

En tanto, la magiar Andrea Czakóné, funcionaria de la firma Pepsi-Hungría, estima que todo está por verse, "porque si el costo del trabajo aumenta, las compañías extranjeras van a irse del país".

El herrero polaco Henryk Janka ofrece la nota amarga. "Ser herrero significa practicar un oficio en vías de extinción y Polonia iba por el mismo camino. No tenemos opciones. La alternativa es una alianza con Rusia y ante eso, prefiero la UE", expresó.

* Con aportes de Luis Naves (Varsovia), Katalin Muharay (Budapest) y de la redacción del semanario Visao, de Lisboa.

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