AMBIENTE-UE: Se venden permisos para contaminar

Las potencias de la Unión Europea (UE) tendrán más ingresos y contaminarán más gracias al modo en que aprovecharán el sistema de comercio de títulos de emisión de gases invernadero, causantes del recalentamiento planetario.

El Protocolo de Kyoto, aún no vigente, establece cuotas a las industrias de la Unión Europea (UE) para la emisión de esos gases. De excederse la cuota, las compañías deberán pagar una multa, pero si sus emisiones son inferiores al cupo, podrán vender permisos de uso del volumen restante a otras compañías que estén excedidas.

Esta ”bolsa de emisiones” tiene el objetivo de incentivar a las compañías a contaminar menos y alcanzar así los objetivos del Protocolo de Kyoto de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático.

El Protocolo, firmado en 1997 en esa ciudad japonesa, establece que los países industrializados deberían reducir 5,2 por ciento sus emisiones de gases invernadero, en especial el dióxido de carbono, respecto de los volúmenes emitidos en 1990, meta a cumplirse antes 2012.

Aunque el protocolo ya fue ratificado por 120 países, no llegan a sumar 55 por ciento de las emisiones de gases invernadero del Norte industrial, mínimo exigido para su puesta en vigencia. La ratificación de Rusia bastaría para que entrara en vigor.

Los gases invernadero son derivados de la quema de combustibles fósiles, como el carbón y el petróleo, y la mayoría de los científicos coinciden en que son causa del recalentamiento de la atmósfera terrestre, que provoca graves trastornos climáticos.

Cada gobierno de la UE tiene asignada una cuota nacional de derechos de emisiones, que se distribuye entre los sectores de la industria, la energía, la construcción y el transporte, pero estos dos últimos no son beneficiados por el sistema de venta de títulos.

Esto es aprovechado por países poderosos como Francia, cuyo gobierno elevó la cuota destinada a la industria, lo que significa más posibilidades de contaminación y de que las firmas vendan permisos, dijeron ambientalistas.

”Las emisiones de dióxido de carbono en los sectores económicos franceses previstos en el sistema de la UE cayeron de hecho siete por ciento en los últimos 10 años”, dijo a IPS la activista Laetitia de Marez, de Greenpeace Francia.

”A pesar de eso, el gobierno francés, sobreestimando sus derechos de emisión, decidió aumentarlas cuatro por ciento de aquí a 2010” mediante un incremento de las cuotas admitidas, añadió.

El Parlamento Europeo aprobó el martes una modificación del sistema, según el cual las empresas europeas, al participar de proyectos de reducción de gases contaminantes en otros países del mundo, obtendrán ”créditos” para incrementar sus derechos de emisión dentro del bloque.

Se trata del Mecanismo de Desarrollo Limpio, previsto también en el Protocolo de Kyoto, por el cual los países industriales podrán disminuir su ritmo de reducción de emisiones si a cambio invierten en proyectos que empleen fuentes ”limpias” de energía en el mundo en desarrollo.

El cambio había sido propuesto en junio de 2003 por la Comisión Europea, el órgano ejecutivo de la UE.

”El comercio de títulos de emisiones es un instrumento muy efectivo para alcanzar los objetivos sobre la protección del ambiente, pero su éxito dependerá de una verdadera reducción de las emisiones de parte de las industrias”, afirmó el vicedirector del ambientalista Instituto Oko de Alemania, Felix Matthes.

Pero esto no está sucediendo, según Marez.

Las emisiones de dióxido de carbono cayeron 14 por ciento en el sector industrial francés, 17 por ciento en el sector de energía y seis por ciento en la agricultura desde 1990, como resultado de una mejor tecnología, reconoció.

Pero señaló que el aumento de la cuota de emisiones decidida por París es una reivindicación del ”derecho de contaminar”.

La activista afirmó que las empresas francesas ahora poseen una cuota excesiva de derechos de emisiones, que podrán vender a otros países europeos.

”De esta manera, muchas empresas preferirán comprar derechos en lugar de esforzarse por reducir sus emisiones”, advirtió.

Los sectores en los que sí aumentó la contaminación fueron el transporte y la construcción, pero no están incluidos en el sistema. Las emisiones de dióxido de carbono de esos sectores aumentaron 20 por ciento desde 1990.

Alemania tiene una política similar a la de Francia. El gobierno busca un aumento en sus derechos de emisión de gases, a pesar de que sus industrias contaminan cada vez menos, según los últimos estudios.

”Las compañías alemanas quieren vender títulos de emisión a industrias en el sur de Europa, que afrontan grandes dificultades para cumplir con el Protocolo de Kyoto”, dijo a IPS el director de la Oficina Federal de Ambiente de Alemania, Andreas Troge.

La ampliación de las cuotas de emisiones pretendida por el gobierno alemán es ”una capitulación ante el grupo de presión de la contaminación”, dijo a IPS la activista Regina Guenther, del Fondo Mundial para la Naturaleza.

Las cuotas de Alemania fueron establecidas luego de un duro debate entre entre el ministro de Finanzas, Wolfgang Clement, apoyado por la industria, y el ministro de Ambiente, Juerguen Trittin.

Los cupos de Francia fueron decididos por el gobierno previa consulta a los industriales, sin ningún tipo de debate público.

”Los países de la UE establecen planes de cuotas que en realidad no son ningún incentivo a las compañías para que reduzcan las emisiones”, señaló un documento divulgado esta semana por varias organizaciones ambientalistas.

”Las instituciones del bloque fracasaron en su intento de proteger el ambiente en este momento crítico. Esto reduce las posibilidades de convencer a los países en desarrollo y a Estados Unidos de que la UE habla en serio cuando pide luchar contra el cambio climático”, afirmó John Lanchbery, de la organización ambientalista BirdLife International.

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